La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
Despus de haber contemplado la botella, con expresin de corts pasmo, Alexis dijo:
-Parece que usted se enter antes que yo. Ni siquiera lo he comunicado a mis jefes.
Y estas palabras eran verdad. El silencio de Alexis haba sido algo parecido a un ltimo intento de evitar la concepcin. Kurtz, no sin malicia, dijo:
-Lo mejor ser que se lo diga cuando todo haya ya pasado, y que adems les pida disculpas.
Tranquilamente, en silencio, como es propio de hombres que no se tratan con cumplidos, brindaron. Brindaron por la vida y por un futuro mejor para el hijo nonato del doctor Alexis.
Con una maligna chispa en los ojos, Kurtz dijo:
-Me han dicho que en la actualidad es usted coordinador. Con grave acento, Alexis dijo:
-Brindemos por todos los coordinadores.
Y una vez ms, los dos bebieron un sorbito simblico. Acordaron tratarse por el nombre de pila, a pesar de lo cual Kurtz sigui utilizando el respetuoso Sie, en vez del Du. No quera que su ascendencia sobre Alexis quedara socavada.
Kurtz dijo:
-Y puedo preguntarle qu es lo que usted coordina, Paul? Haciendo una deliberada parodia del tono oficial empleado en Bonn, Alexis recit:
-Herr Schulmann, me veo en el caso de comunicarle que las funciones de enlace con servicios extranjeros amigos han dejado de formar parte de mis atribuciones oficiales.
Y Alexis esper a que Kurtz insistiera ms. Pero Kurtz prefiri aventurar una hiptesis que no era tal hiptesis:
-El coordinador tiene responsabilidades de carcter administrativo en materias tan importantes como transportes, formacin, reclutamiento y contabilidad de las secciones de operaciones. Y tambin en materia de intercambio de informacin entre organismos estatales y federales.
Alexis, tan divertido como horrorizado, una vez ms, por la precisin de las informaciones de Kurtz, dijo:
-Se ha olvidado de las vacaciones oficiales. Si desea ms vacaciones venga a Wiesbaden y se las dar. Tenemos un comit poderossimo, en lo tocante a vacaciones oficiales.
Kurtz prometi que as lo hara, confesando que ya era hora de que se tomase un descanso. La referencia al excesivo trabajo trajo a la memoria de Alexis sus tiempos pasados en los campos de operaciones, y, haciendo un parntesis en la conversacin, Alexis cont a Kurtz un caso en el que no haba dormido, literalmente hablando, sin siquiera tumbarse, durante tres das seguidos. Kurtz le escuch con respetuosa comprensin. Kurtz saba escuchar, y esto era algo que Alexis rara vez encontraba en Wiesbaden.
Despus de un agradable intercambio de frases intrascendentes, al estilo de las narradas, Kurtz dijo:
-No s si sabe, Paul, que yo tambin fui coordinador, en cierta ocasin.
Esbozando una triste sonrisa de complicidad, Kurtz prosigui:
-Mi superior decidi que me haba portado como un nio travieso, y me nombr coordinador. Me aburr tanto que, al cabo de un mes de ser coordinador, escrib al general Gavron y le dije oficialmente que era un inepto, l. Le escrib: Mi general, se lo digo oficialmente. Si, Marty Schulmann le dice que es usted un inepto. Me mand llamar. Ha conocido usted a ese Gavron? No? Es un hombrecillo pequeo y arrugado, con una gran cabellera negra. No hay modo de vivir en paz con l. Al verme, me grit: iSchulmann!, cmo diablos se las ha arreglado, con slo un mes, para poder llamarme inepto? Cmo ha conseguido usted descubrir mi ms terrible secreto? Gavron tiene la voz cascada, como si alguien le hubiera dejado caer de cabeza cuando era un nio de teta. Y yo le contest: Mi general, si tuviera usted un mnimo respeto hacia s mismo, me degradara, dejndome en soldado raso, y me devolvera a mi primitiva unidad, desde la que no podra insultarle directamente. Y sabe qu hizo Gavron? me echo de su despacho, me ascendi, y de esta manera volv a mi primitiva unidad.
Esta historieta divirti a Alexis, principalmente si tenemos en cuenta que le record sus antiguos tiempos de muy popular excntricos entre los envarados mandos de Bonn. Por esto result muy lgico y natural que la conversacin se centrara en el indignante suceso de Bad Godesberg, que, a fin de cuentas, fue la ocasin que dio lugar a que se conocieran.
Kurtz observ:
-Me han dicho que por fin estn haciendo ciertos progresos. Ya sabe que la chica vino desde Pars, desde el aeropuerto de Orly, lo cual no deja de ser importante, a pesar de que an desconozcan la identidad de la muchacha.
Alexis qued notablemente irritado al escuchar este mal medido elogio en los labios de alguien a quien l admiraba y respetaba:
-A esto le llama un progreso? Ayer recib el ms reciente anlisis efectuado por esa gente. Una muchacha se traslada de Orly a Colonia, el da en que estalla la bomba. O, por lo menos, eso creen. Lleva pantalones tejanos. Creen. Pauelo en la cabeza, tiene buena figura, y quiz sea rubia. Y qu? Los franceses ni siquiera han podido averiguar su embarque. O por lo menos eso dicen.
Kurtz aventur:
-Tal vez se deba a que la muchacha no embarc rumbo a Colonia.
Sin haber comprendido con la debida exactitud, Alexis objet:
-Y cmo diablos llega volando a Colonia, si no embarca rumbo a cretinos son incapaces de descubrir un caballo en la sopa.
Las mesas contiguas seguan todava vacas, aun cuando con msica transistor y msica de Oklahoma en los altavoces, haba msica ms que ahogar todo gnero de herejas. Kurtz explic pacientemente:
-Supongamos que la chica saca billete para cualquier otro sitio; Madrid, por ejemplo. Es decir, la chica embarca en Orly, pero con pasaje para Madrid.
Alexis acept la hiptesis. Kurtz prosigui:
-Compra un billete Orly-Madrid, y, cuando llega a Orly saca la carta de embarque para Madrid. Se va a la sala de partida con su carta de embarque para Madrid, espera en un lugar determinado. Y sigue esperando. Lo ms probable es que lo haga cerca de alguna puerta de salida. Digamos que espera junto a la puerta nmero dieciocho. Entonces cierta persona, otra muchacha, se acerca a ella, le dice las palabras concertadas de antemano, las dos van al lavabo e intercambian las cartas de embarque. Organizacin perfecta. Cosa bien hecha. Tambin intercambian los pasaportes. Esto, tratndose de chicas, no constituye problema. Maquillaje, pelucas Paul, en cuanto investigues un poco, siempre descubres que todas las muchachas bonitas son iguales.
La verdad de este ltimo aforismo dej altamente satisfecho a Alexis, ya que recientemente haba llegado a esta misma triste conclusin, con respecto a su segundo matrimonio. Pero el doctor Alexis no medit mucho el aserto de su interlocutor, debido a que intua la inminencia de una informacin importante, y el espritu policiaco del doctor Alexis estaba de nuevo alerta. Alexis encendi un cigarrillo y dijo:
-Y cuando llega a Bonn, qu?
-Llega con pasaporte belga. Una bonita falsificacin, uno de la serie de pasaportes fabricados en Alemania Oriental. En el aeropuerto la recibe un muchacho con barbas, que va en una motocicleta robada y con matrcula falsa. Es un muchacho alto, joven y con barbas. Es lo nico que la muchacha sabe con respecto a l, es lo nico que todos saben con respecto a l; s, ya que esa gente sabe muy bien todos los trucos para mantener su seguridad. Con barbas? Qu es una barba? Adems, el chico en momento alguno se quit el casco de motorista. En materia de seguridad, esa gente est muy por encima del trmino medio. Son incluso sobresalientes. S, esto es lo que yo creo.
Alexis dijo que tambin l se haba dado cuenta de ello. Kurtz prosigui:
-La funcin del muchacho en esta operacin es slo la de despistar. Es lo nico que el muchacho hace. Interrumpe el circuito. Se rene con la muchacha, se cerciora de que nadie la sigue, le da un paseo en moto y la lleva a una casa franca, en la que la chica recibir instrucciones.