La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
-Me enamor de ti inmediatamente. O, por lo menos, esto es lo que ahora te digo. Tan pronto termin la conferencia, pregunt quin eras, pero me sent incapaz de abordarte delante de tanta gente. Tambin me di cuenta de que no poda mostrarte mi rostro, rostro que es una de mis mejores armas, En consecuencia, decid ir a tu encuentro en el teatro. Hice indagaciones y te localic en Nottingham. Y all fui: te amo infinitamente, Michel.
Como si quisiera disculparse, Joseph dio exageradas muestras de preocuparse por el bienestar de Charlie, le llen el vaso, pidi caf, tras preguntarle cmo le gustaba ms - result ser con un poco de leche-, le pregunt si deseaba ir al lavabo, obteniendo la contestacin de que no, gracias. En la pantalla de televisin se vea un boletn de noticias, en el que un sonriente poltico descenda por la escalerilla de un avin. El poltico consigui llegar al suelo, sin contratiempos.
Terminadas estas muestras de solicitud, Joseph mir significativamente a su alrededor, en la taberna, y luego mir a Charlie. A continuacin, la voz de Joseph se convirti en la mismsima esencia del sentido prctico:
-En consecuencia, Charlie, te conviertes de la Joan, la Juana de Arco, de Michel, en su gran amor, en su obsesin. Los empleados del motel ya se han ido, y estamos los dos solos en el comedor. Tu admirador sin mscara y t. Ha pasado ya la medianoche y yo te he estado hablando durante demasiado tiempo, a pesar de que ni siquiera he comenzado a explicarte los sentimientos de mi corazn, ni a preguntar acerca de tu vida, a pesar de que te amo ms que a nadie en mi vida, de que una experiencia semejante es totalmente nueva para mi, etctera. El da siguiente es domingo, y t ests libre, en tanto que yo he alquilado una habitacin en el hotel. No hago el menor intento de persuadirte. No, no es ste mi estilo. Quiz sienta demasiado respeto hacia tu dignidad. O quiz mi orgullo me impida el intento de persuasin. O bien t vienes a m, como un verdadero compaero de armas, una amante libre, en una relacin de soldado a soldado, o bien no te comportas de tal manera. Cmo reaccionas? Te muestras sbitamente impaciente por regresar al Astral Commercial Hotel, junto a la estacin ferroviaria?
Charlie le mir fijamente y luego apart la mirada. En la cabeza le bullan diez o doce respuestas cmicas, pero decidi prescindir de ellas. La figura del encapuchado en la sala de conferencias volvi a ser una abstraccin. Era Joseph, y no un extrao, quien le haba formulado la pregunta. Y qu poda contestar Charlie, cuando en su imaginacin ya estaban los dos juntos en cama, descansando Joseph su cabeza sobre el hombro de Charlie, teniendo Joseph su fuerte cuerpo con cicatrices junto al de Charlie, mientras sta averiguaba la verdadera manera de ser de Joseph?
Joseph dijo:
-A fin de cuentas, Charlie, segn tus propias declaraciones, te has acostado con hombres por mucho menos que esto.
Charlie, pareciendo de repente muy interesada en el salero de plstico, repuso:
-Oh, s, por muchsimo menos!
-Luces la costosa joya que te ha regalado. Te encuentras sola en una ciudad aburrida. Llueve. Ese hombre ha sabido halagar a la actriz, ha sabido despertar tus revolucionarios impulsos. Cmo vas a rechazarle?
Charlie record a Joseph:
-Y tambin me ha dado de comer. A pesar de que yo estaba pasando una temporada vegetariana.
-Creo que ese hombre representa cuanto una aburrida muchacha occidental puede soar.
Incapaz de mirarle siquiera, Charlie musit:
-Joseph, por el amor de Dios!
Mientras con una sea peda que le entregaran la cuenta, Joseph dijo en tono decisorio:
-Muy bien. Felicidades. Por fin has encontrado tu alma gemela.
En los modales de Joseph haba aparecido bruscamente una expresin de misteriosa brutalidad. Charlie tuvo la ridcula sensacin de que su asentimiento haba irritado a Joseph. Observ cmo pagaba la cuenta y cmo se guardaba el recibo en el bolsillo. Detrs de Joseph, Charlie sali al aire nocturno. Charlie pens: Soy una muchacha comprometida dos veces. Si amas a Joseph, dedcate a Michel. Como un alcahuete me ha vendido a su fantasma en el teatro de la realidad.
Mientras entraban en el automvil, Joseph dijo sin dar importancia a sus palabras:
-En la cama, te dice que su verdadero nombre es Salim, aunque ello constituye un gran secreto. Prefiere ser Michel. Ello se debe, en parte, a razones de seguridad, y, en parte, a que ya est levemente enamorado de la decadencia europea.
-Y a m me gusta ms Salim.
-Pero le llamas Michel.
Lo que queris, pens Charlie. Pero la pasividad de Charlie era un engao, incluso para ella misma, por cuanto senta el nacimiento de la ira, que se iba alzando, muy lejos todava, pero real.
El motel pareca un bloque de una fbrica, de poca altura. Al principio no encontraron espacio donde aparcar, pero despus, un minibs Volkswagen, blanco, sali y dej espacio para ellos. Charlie vio la figura de Dimitri al volante del minibs. Con las orqudeas en la mano, tal como Joseph le haba dicho, Charlie esper a que Joseph se pusiera el blazer rojo, y luego le sigui por el aparcamiento hasta la puerta de entrada. Joseph llevaba la bolsa de viaje de Charlie, as como su propia elegante cartera negra de hombre de negocios. Charlie le sigui a cierta distancia, con desgana. En el vestbulo, mirando de soslayo, vio a Raoul y a Rachel en pie, bajo la deficiente luz, leyendo los programas de excursiones para el da siguiente. Charlie les dirigi una furiosa mirada. Joseph fue a recepcin, y Charlie se puso junto a l, para ver cmo firmaba en el libro de registro, a pesar de que Joseph le haba dado estrictas instrucciones de que no lo hiciera. El nombre era rabe, la nacionalidad libanesa, y las seas, las de un apartamiento en Beirut. Los modales de Joseph eran desdeosos, los propios de un hombre de alta posicin, que muy pronto se senta ofendido. Charlie se dijo: Sabes hacerlo bien. Pero se lo dijo, en su fuero interno, con desgana, y esforzndose en odiarle. Joseph fue parco en sus ademanes, aunque con mucho estilo en ellos, identificndose con el papel que representaba. El aburrido recepcionista en servicio nocturno lanz una lujuriosa mirada a Charlie, pero no dio muestra alguna de aquella falta de respeto a que Charlie estaba acostumbrada. Un empleado cargaba su equipaje en una enorme carretilla de hospital. Visto un caftn azul, luzco un brazalete de oro, llevo ropa interior de Persephone, de Munich, y morder al primer palurdo que me trate de fulana. Joseph la tom del brazo, y la mano de Joseph quemaba en el brazo de Charlie. La muchacha apart el brazo de un tirn. No sobes! A los sones de gregoriano canto plano, difundido por ocultos altavoces, siguieron la carretilla con el equipaje a lo largo de un tnel gris, con puertas pintadas en tonalidades pastel. Su dormitorio era de la categora grande luxe, lo cual significaba que tena un aspecto tan estril como un quirfano, y una cama de matrimonio.
Con furiosa hostilidad, Charlie exclam:
-Cristo! -Y mir furiosa a su alrededor.
El mozo del motel le dirigi una sorprendida mirada, pero Charlie hizo caso omiso de l. La muchacha vio un cuenco con fruta, un cubo con hielo, dos vasos y una botella de vodka esperando junto a la cama. Tambin haba un jarrn para las orqudeas. Charlie arroj las orqudeas al jarrn. Joseph dio una propina al mozo, la carretilla emiti un gemido de despedida, y, de repente, los dos se encontraron solos, ante una cama del tamao de un campo de ftbol, en tanto que dos minotauros, al carboncillo, y debidamente enmarcados, suministraban un ambiente de erotismo de buen tono, mientras que un balcn proporcionaba una perfecta vista del aparcamiento. Charlie sac la botella de vodka del cubo de hielo, se sirvi un buen trago y se dej caer desmadejadamente en el borde de la cama. Dijo:
-Salud, muchacho.
Joseph se hallaba de pie, contemplando sin expresin en el rostro a Charlie, y repuso, a pesar de que no tena el vaso en la mano:
-Salud.
-Y ahora, qu hacemos? Nos dedicamos a hacer una partidta de naipes? O es sta la gran escena para la que hemos comprado las entradas?