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La chica del tambor

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La chica del tambor
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Charlie no lo sab�a, pero ello carec�a de importancia debido a que quien le hablaba no le prestaba la menor atenci�n.

-�Llenaron de gasolina y explosivos varios barriles, y los soltaron colina abajo, con lo que nuestras mujeres y los ni�os murieron abrasados. Podr�a hablarte durante una semana entera, s�lo de las torturas a que mi gente ha sido sometida. Manos cortadas. Mujeres violadas y quemadas vivas. Ni�os cegados.

Una vez m�s, Charlie examin� profundamente a aquel hombre para saber si realmente cre�a sus propias palabras. Pero el hombre no le dio clave alguna, como no fuera la de una intensa solemnidad en su expresi�n, solemnidad que armonizaba bien con cualquiera de sus maneras de ser.

-�Ahora, si te murmuro las palabras.Deir Yasseen�, �sabes lo que te digo, sabes lo que significan?

-�No, Michel; jam�s las hab�a o�do.

Pareci� complacido. Dijo:

-�Pues en este caso, debes preguntarme. �Qu� significa Deir Yasseen?

Charlie as� lo hizo:

-�Por favor, se�or, d�game qu� significa Deir Yasseen.

-�Una vez m�s te contesto como si lo hubiera visto con mis propios ojos ayer mismo. El d�a 9 de abril de 1948, en el peque�o pueblo �rabe de Deir Yasseen, doscientos cincuenta y cuatro habitantes del pueblo, mujeres, viejos y ni�os, fueron asesinados por los pelotones terroristas de Si�n, mientras los hombres j�venes trabajaban en los campos. Mujeres pre�adas tuvieron que sufrir que asesinaran a sus hijos nonatos, en su propio vientre. La mayor�a de los cad�veres fueron arrojados a un pozo. Pocos d�as despu�s, casi medio mill�n de palestinos hab�an huido de su propio pa�s. El pueblo de mi padre fue una excepci�n. Mi padre dijo: �Nos quedamos aqu�, ya que si vamos al exilio, los sionistas jam�s nos permitir�n volver.� Mi padre incluso cre�a que vosotros, los ingleses, volver�ais para protegernos. No alcanzaba a comprender que vuestras ambiciones imperialistas necesitaban implantar en el Oriente Medio, en el mism�simo coraz�n del Oriente Medio, un obediente aliado.

Charlie sinti� en ella la mirada de Joseph, y se pregunt� si aquel hombre era consciente del interior retra�miento del esp�ritu de Charlie, y si el hombre hab�a tomado la decisi�n de hacer caso omiso de ello. S�lo despu�s, Charlie pens� que Joseph provocaba voluntariamente tal retra�miento, con la finalidad de que se pasara al campo opuesto.

-�Durante casi veinte a�os, a partir de la Cat�strofe, mi padre se mantuvo arraigado en los restos de mi pueblo. Algunos le tildaban de colaboracionista. Esa gente no sab�a nada de nada. Esa gente no hab�a sentido la bota del sionista en el cuello. En los alrededores de mi pueblo, en las regiones contiguas, la gente era expulsada, golpeada y detenida. Los sionistas confiscaban sus tierras, arrasaban sus casas con los tractores, y fundaban asentamientos sobre el terreno devastado, y en estos asentamientos prohib�an que morasen �rabes. Pero mi padre era pac�fico y sabio, lo que le permiti�, durante cierto tiempo, mantener a los sionistas alejados de nosotros.

Una vez m�s, Charlie sinti� deseos de preguntarle: ��Y eso es verdad?� Pero tampoco en esta ocasi�n tuvo tiempo para ello.

-�Pero en la guerra del 67, cuando vimos que los tanques se acercaban a nuestro pueblo, tambi�n nosotros emprendimos la huida. Con l�grimas en los ojos, nuestro padre nos reuni�, y nos dijo que junt�ramos todo lo que ten�amos. Nos dijo: �Ahora, comenzar�n los pogroms.� Yo era el m�s joven y no sab�a nada de nada, por lo que le pregunt�: �Padre, �qu� es un pogrom?� Y me contest�: �Es lo que los occidentales hicieron a los jud�os, y precisamente por esto es lo que ahora los sionistas nos hacen a nosotros; los sionistas han conseguido una gran victoria y podr�an ser generosos; pero en su pol�tica no hay virtudes.� Hasta el fin de mis d�as recordar� c�mo mi altivo padre penetr� en la miserable choza que entonces era nuestro hogar. Durante largo rato estuvo quieto ante la entrada de la choza, reuniendo el valor preciso para entrar. No llor�, pero se pas� varios d�as sentado en una caja de madera que conten�a sus libros, y nada comi�. Creo que mi padre, en el curso de aquellos d�as, se avejent� veinte a�os. Dijo: �He penetrado en mi tumba; esta choza es mi tumba.� Desde el momento en que entramos en Jordania nos convertimos en ap�tridas, sin documentaci�n, sin derechos, sin futuro, sin trabajo. �La escuela a la que me mandaron? Era una barraca hecha con latas, llena de moscas y de ni�os mal alimentados. Recibo ense�anzas de Al Fatah. Son muchas las cosas que tengo que aprender. Me ense�an el manejo de las armas de fuego. Me ense�an a luchar contra los agresores sionistas.

Hizo una pausa y Charlie, al principio, pens� que le sonre�a, pero en su rostro no hab�a alegr�a. Con voz tranquila, dijo a Charlie:

-�Lucho, luego existo. �Sabes qui�n dijo estas palabras, Charlie? Un sionista. Un sionista patriota, amante de la paz, idealista, que ha matado a muchos ingleses y a muchos palestinos, mediante m�todos terroristas; ahora bien, debido a que es un sionista, no es un terrorista, sino un h�roe y un patriota. �Sabes qui�n era este sionista cuando pronunci� estas palabras, este sionista civilizado y amante de la paz? Era el primer ministro de un pa�s llamado Israel. Procedente de Polonia. T�, que eres una inglesa bien educada, �puedes decirme a m�, que soy un campesino ap�trida, de qu� manera un polaco lleg� a ser el jefe pol�tico de mi patria, Palestina, un polaco que s�lo existe debido a que lucha? �Puedes explicarme, por favor, en m�ritos de qu� principio de la justicia inglesa, de la inglesa imparcialidad y del juego limpio ingl�s, este hombre gobierna mi pa�s? �Y nos llama terroristas?

La pregunta resbal� de la mente de Charlie, antes de que pudiera analizarla. Charlie no estim� que la pregunta constituyera un reto, sino que ello qued� de relieve por s� mismo, gracias al caos que su interlocutor estaba creando en ella. Charlie le pregunt�:

-��Y t� puedes dec�rmelo?

No contest�; sin embargo, no se comport� como si no hubiera o�do la pregunta. La recibi�. Charlie tuvo una pasajera impresi�n de que la hab�a estado esperando. Luego, el interlocutor de Charlie se irgui�, en un movimiento poco agradable, solt� una carcajada, cogi� el vaso y lo levant� en brindis a Charlie, a quien orden�:

-�Brinda conmigo. Vamos: levanta tu vaso. Son los vencedores quienes escriben la historia. �Hab�as olvidado un hecho tan simple como �ste? �Bebe conmigo!

Obediente, Charlie levant� el vaso.

El hombre dijo:

-�Brindo por el menudo y valeroso Israel, por su incre�ble capacidad de supervivencia, gracias al subsidio norteamericano de siete millones de d�lares diarios, y gracias a todo el poder del Pent�gono bailando al son de Israel.

Sin beber, dej� el vaso en la mesa. Charlie hizo lo mismo. Con este gesto, con el consiguiente alivio de Charlie, pareci� que el melodrama terminara, por el momento.

-�Y t�, Charlie, escuchas. Admirada y pasmada por su romanticismo, por su belleza, por su fanatismo. No es un hombre reticente. No tiene las inhibiciones occidentales. �Tiene �xito el trasplante antes dicho o quiz� el tejido de tu imaginaci�n rechaza algo tan perturbador?

Charlie cogi� la mano de Joseph y comenz� a explorar la palma con la punta de sus dedos. Para ganar tiempo, Charlie le pregunt�:

-��Y domina el ingl�s hasta el punto de poder decir todo esto?

-�Tiene un vocabulario plagado de palabras en jerga, y una impresionante cantidad de frases de vac�a ret�rica, de estad�sticas dudosas, y de citas tendenciosamente utilizadas. A pesar de esto, comunica la excitaci�n propia de una mente joven, apasionada, y en constante formaci�n.

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