La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
-�Los admiro, Michel.
-��Por qu�?
-�Por sus sufrimientos.
Charlie se sinti� un poco tonta, despu�s de esta contestaci�n, y a�adi�:
-�Por su perseverancia.
-�Tonter�as. Nosotros, los palestinos, no somos m�s que un hatajo de terroristas carentes de educaci�n, que hubi�ramos debido acostumbrarnos hace ya mucho tiempo a la p�rdida de nuestra patria. No somos m�s que ex limpiabotas y vendedores ambulantes, no somos m�s que delincuentes juveniles con metralletas y viejos que se niegan a olvidar. Dime tu opini�n. Para m� es de gran importancia. Recuerda que todav�a te llamo Joan.
Charlie dej� de respirar. �Bueno: a fin de cuentas de algo me sirvieron mis fines de semana revolucionarios.� Contest�:
-�Muy bien, de acuerdo, ah� va. Los palestinos, vosotros los palestinos, sois un pueblo pacifico y decente, dedicado a la agricultura y con grandes tradiciones, que injustamente fuisteis privados de vuestras tierras y vuestra patria, desde 1948, con la sola finalidad de apaciguar al sionismo, y de dejar bien sentada una base de Occidente en Arabia.
-�Tus palabras no me desagradan, ni mucho menos. Prosigue, por favor.
Fue maravilloso para Charlie descubrir lo mucho que recordaba, al impulso de la perversa presi�n que Joseph ejerc�a en ella. P�rrafos de olvidados panfletos, conferencias de entusiastas, discursos de luchadores por la libertad, p�ginas de libros le�dos a medias, todo acud�a a su memoria cual fieles aliados en un momento de apuro. Dijo:
-�Sois el invento surgido de un complejo de culpabilidad europeo con respecto a los jud�os� Os han obligado a pagar el holocausto en el que vosotros no participasteis� Sois v�ctimas de una pol�tica racista e imperialista, anti�rabe, empe�ada en un comportamiento de desposici�n y destierro�
En voz baja, Joseph apunt�:
-�Y asesinato.
-�Y asesinato.
Charlie volvi� a vacilar, y se fij� en la extra�a mirada fija en ella y, lo mismo que le ocurri� en Mikonos, de repente comprendi� que ignoraba en absoluto el significado de aquella mirada. En tono fr�volo, Charlie dijo:
-�De todas maneras, esto es lo que los palestinos sois. -Al advertir que Joseph nada dec�a a estas palabras, Charlie a�adi�-: Y te lo digo porque lo preguntas, que conste.
Charlie sigui� mirando a Joseph, en espera de que le diera una indicaci�n que le revelara qu� era lo que ella deb�a ser. Bajo el influjo de la presencia de Joseph, Charlie hab�a relegado sus convicciones a las vivencias de una existencia anterior. Y estaba dispuesta a decir s�lo lo que Joseph quisiera.
Como si jam�s se hubieran sonre�do el uno al otro en el curso de toda su existencia, Joseph dijo en tono de mando:
-�Advierte que Michel no dice frivolidades. Advierte cu�n r�pidamente se ha dirigido a la faceta seria de tu personalidad. En ciertos aspectos, Michel tambi�n es meticuloso. Por ejemplo, esa noche lo ha preparado todo: la comida, el vino, las velas e incluso la conversaci�n. Bien podemos decir que, con una eficiencia de puro estilo israel�, ha montado una campa�a completa para capturar �l solito a su Joan.
Fija la vista en su brazalete, como si lo estudiara, Charlie repuso gravemente:
-�Lamentable.
-�Entretanto, te dice que eres la m�s brillante actriz del mundo, lo cual, supongo, no te desagrada en absoluto. Insiste en confundirte con santa Juana, por lo que te llama Joan, pero en estos momentos ya no te irrita tanto como antes que la vida y el teatro formen una sola unidad para Michel. Te dice que santa Juana ha sido su hero�na favorita desde el primer d�a en que ley� algo a ella referente. Era una mujer, y, a pesar de ello, supo despertar la conciencia de clase entre los campesinos franceses, y les dirigi� en su batalla contra los invasores ingleses, imperialistas y opresores. Era una aut�ntica revolucionaria que supo encender la llama de la libertad en los pueblos oprimidos del mundo. Transforma en h�roes a los esclavos. Esto es el resumen del an�lisis cr�tico de Michel. La voz de Dios dirigi�ndose a Juana no es m�s que la conciencia revolucionaria de la propia Juana que la impulsa a ofrecer resistencia a los colonialistas. Desde luego, no puede ser la verdadera voz de Dios, debido a que Michel ha concluido que Dios ha muerto. �No te hab�as dado cuenta de todo lo anterior, al interpretar el papel de Juana de Arco?
Charlie segu�a toqueteando el brazalete. A la ligera, contest�:
-�Es posible que no me hubiera dado cuenta de algunos de estos aspectos.
Charlie levant� la cabeza y vio en Joseph una gran�tica expresi�n de desaprobaci�n. Charlie exclam�:
-��Oh, Dios!
Joseph dijo:
-�Charlie, te advierto muy sinceramente que jam�s debes burlarte de Michel mediante tu occidental ingenio. Su sentido del humor es cambiante, y deja de existir en cuanto se centra en chistecitos acerca de su persona, principalmente cuando es una mujer quien los hace.
Joseph hizo una pausa para que su advertencia calara hondo. Sigui�:
-�Bueno� La comida es horrorosa, pero a ti te da absolutamente igual. Michel ha pedido carne, ignorando que tu est�s pasando una de tus temporadas de vegetariana. Masticas unas peque�as porciones de carne para no ofender a Michel. En una carta escrita posteriormente, le dir�s que fue el peor bistec que comiste en tu vida, y, al mismo tiempo, el mejor. S�lo puedes prestar atenci�n, mientras Michel habla, a su voz animada y apasionada, y a su bello rostro �rabe iluminado por la luz de las velas. �De acuerdo?
Charlie dud�, sonri� y dijo:
-�Eso.
-�Te ama, est� enamorado tambi�n de tu talento, y ama a santa Juana. Te dice: �Para los colonialistas brit�nicos, Juana de Arco era una delincuente, cual lo han sido todos los luchadores por la libertad. Lo fue George Washington, lo fue Mahatma Gandhi, y tambi�n lo fue Robin Hood. De la misma forma que tambi�n lo son los luchadores por la libertad de Irlanda.� T� te das cuenta de que Michel no expresa ideas que sean exactamente nuevas, pero su apasionada voz oriental, tan rebosante de� �naturalidad animal, digamos?, da a las ideas que expresa cierto car�cter hipn�tico que te impresiona, y da nueva vida a los viejos clis�s. Es algo as� como volver a descubrir el amor. Michel te dice: �Para los ingleses, todo aquel que lucha contra el terror del colonialismo es un terrorista; los brit�nicos son mis enemigos, s�, todos salvo t�. Los brit�nicos entregaron mi patria a los sionistas, mandaron all� a los jud�os de Europa con la orden de convertir el Este en Oeste. Les dijeron: "Id all� y domesticad el Oriente en nuestro beneficio, los palestinos son basura, pero ser�n buenos esclavos para vosotros." Los viejos colonizadores brit�nicos estaban cansados y derrotados, por lo que nos entregaron a los nuevos colonizadores, que ten�an las ansias v la brutalidad precisas para cortar el nudo gordiano. Los brit�nicos dijeron a los jud�os: "No os preocup�is por el asunto �rabe, que nosotros miraremos hacia otro lado, mientras vosotros os encarg�is de ellos."� Escucha. �Me escuchas?
Joseph, �acaso he dejado de escucharte siquiera un instante? Joseph prosigui�:
-�Michel es un profeta para ti, esa noche. Con anterioridad, nadie hab�a concentrado sobre ti, sola, la plena fuerza de su fanatismo. Su convicci�n, su entrega y su devoci�n resplandecen en �l, mientras habla. Desde luego, desde un punto de vista te�rico, esta predicando a una convencida de antemano, pero, desde un punto de vista pr�ctico, est� poniendo un coraz�n humano en el vago caj�n de sastre de tus izquierdistas principios. Esto es algo que tu le dices en una carta escrita m�s tarde, prescindiendo de que sea o no sea l�gico que un caj�n de sastre contenga un coraz�n. Quieres que te sermonee, quieres que ataque tu brit�nico sentido de culpabilidad, y es lo que Michel hace. Tu protector cinismo queda totalmente apartado. Te sientes renacida. �Cu�n lejos est� Michel de los prejuicios de la clase media, prejuicios que a�n no han sido erradicados! �Cu�n lejos se encuentra de tus simpat�as occidentales, tan perezosamente adquiridas!
Joseph hizo una pausa y dijo en voz baja, como si Charlie hubiera formulado una pregunta:
-��Dime?
Charlie mene� negativamente la cabeza, v Joseph volvi� a lanzarse, rebosando el fervor propio de su �rabe personaje: