La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
Cuando los colonos, asomados a sus ventanas, observaban aquellas masas de agua que se estrellaban a su vista, no podan menos de admirar el magnfico espectculo de aquel furor imponente del ocano. Las olas chocaban y saltaban en espuma resplandeciente; la playa desapareca bajo aquella inundacin rabiosa y el macizo de granito pareca levantarse del fondo del mismo mar, cuyas olas se elevaban a una altura de ms de cien pies.
Durante aquellas tempestades era peligroso aventurarse por los caminos de la isla, porque era frecuente la rotura y cada de rboles; sin embargo, los colonos no dejaron pasar una semana sin ir a visitar la dehesa.
Afortunadamente, aquel recinto, abrigado por el contrafuerte sudeste del monte Franklin, no padeci demasiado por la violencia del huracn, que perdon los rboles, los cobertizos y la empalizada; pero el corral, establecido en la meseta de la Gran Vista, y por consecuencia expuesto directamente a los golpes de viento del este, sufri deterioros de mucha consideracin. El palomar qued destechado dos veces y la barrera qued destruida. Todo aquello exiga ser repuesto de una manera slida, porque se vea claramente que la isla Lincoln estaba situada en uno de los parajes peores del Pacfico. Pareca que formaba el punto central de los vastos ciclones, que la azotaban como la cuerda de un trompo de msica. Pero aqu el trompo estaba inmvil y la cuerda giraba.
Durante la primera semana de agosto se apacigu poco a poco el huracn y la atmsfera recobr la calma, que pareca haber perdido para siempre. Baj la temperatura, el fro volvi a ser muy intenso y la columna termomtrica descendi a 80 Fahrenheit bajo cero (22 centgrados bajo cero).
El 3 de agosto se hizo una excursin proyectada desde algunos das a la parte sudeste de la isla, hacia el pantano de los Tadornes. Los cazadores deseaban atacar la caza acutica que estableca all sus cuarteles de invierno: patos silvestres, cercetas y otras aves pululaban en aquellos parajes.
En esta expedicin no solamente tomaron parte Geden Spilett y Harbert, sino tambin Pencroff y Nab. Slo Ciro Smith, pretextando un trabajo, se qued en el Palacio de granito.
Los cazadores tomaron el camino del puerto del Globo para ir al pantano, despus de haber prometido regresar por la tarde; Top y Jup les acompaaban. Cuando pasaron el puente del ro de la Merced, el ingeniero lo levant y se volvi a casa con el pensamiento de llevar a cabo el proyecto, para el cual haba querido quedarse solo.
Su proyecto consista en explorar minuciosamente el pozo interior, cuya boca se abra al nivel del corredor del Palacio de granito y que comunicaba con el mar, puesto que en otro tiempo haba dado paso a las aguas del lago.
Por qu Top daba vueltas alrededor de aquel orificio? Por qu lanzaba tan extraos ladridos, cuando se acercaba a aquel pozo, estimulado por cierta especie de alarma? Por qu Jup acompaaba a Top en esa especie de ansiedad? Tena aquel pozo otra ramificacin adems de la comunicacin vertical con el mar? Se ramificaba de algn modo hacia otras partes de la isla? Esto era lo que Ciro Smith deseaba saber y, para saberlo, quera empezar por estar solo. Haba resuelto intentar la exploracin del pozo durante una ausencia de sus compaeros y se le presentaba la ocasin de hacerlo.
Era fcil bajar hasta el fondo del pozo empleando la escalera de cuerda, que ya no se usaba desde la instalacin del ascensor, y cuya longitud era suficiente. Esto hizo el ingeniero: arrastr la escalera de cuerda hasta la boca del pozo, cuyo dimetro meda unos seis pies, y la dej desarrollarse, despus de haber atado slidamente su extremo
superior. Luego encendi una linterna, tom su revlver, se colg un machete al cinturn y comenz a bajar los primeros tramos.
Por todas partes la pared estaba lisa; algunas puntas de roca salan de trecho en trecho y por medio de ellas hubiera sido realmente posible a un ser gil subir hasta la boca del pozo.
Esta fue la observacin que hizo el ingeniero; pero, recorriendo con cuidado con la linterna aquellos salientes, no encontr ninguna seal, ninguna rozadura que pudiera inducir a creer que hubiesen servido para escalar.
Baj ms, alumbrando con su linterna todos los puntos de la pared. No vio nada sospechoso.
Cuando lleg a los ltimos tramos, sinti debajo de s la superficie del agua, que estaba entonces perfectamente tranquila. Ni a su nivel ni en ninguna otra parte del pozo se abra corredor alguno lateral que pudiera ramificarse por el interior de la masa de granito. El muro que Ciro Smith golpe con el puo del machete sonaba lleno. Era un granito compacto, a travs del cual ningn ser viviente haba podido abrirse camino. Para llegar al fondo del pozo y subir despus hasta la boca, era absolutamente necesario pasar por aquel canal, siempre sumergido, que le pona en comunicacin con el mar a travs del subsuelo pedregoso de la playa, y esto no era posible sino para animales marinos. En cuanto a la cuestin del sitio adonde iba a parar aquel canal, el punto del litoral o de la profundidad bajo las olas donde terminase, era imposible resolver.
Ciro Smith, terminada su exploracin, volvi a subir, retir la escalera, tap de nuevo el brocal y se dirigi, pensativo, al saln del Palacio de granito, diciendo entre s:
"Nada he visto y sin embargo aqu hay algo! "
12. Jup lucha como uno ms. Prueba del barco construido
Aquella tarde volvieron los cazadores, que haban hecho muy buena caza, y venan cargados, es decir, con la carga que podan buenamente llevar cuatro hombres. Top traa una ristra de cercetas alrededor del cuello, y Jup, un cinturn de gallinetas de agua alrededor de su cuerpo.
-Aqu tenemos, amo -exclam Nab-, entretenimiento para algn tiempo: conservas, pasteles, agradable reserva, pero alguien me tiene que ayudar. Cuento contigo, Pencroff?
-No, Nab -contest el marino-; el aparejo del barco me reclama y por ahora tendrs que pasarte sin mi ayuda. -Y usted, seor Harbert?
-Yo maana tengo que ir a la dehesa -contest el joven. -Entonces me ayudar el seor Spilett.
-Por complacerte, Nab -repuso el periodista-; pero te prevengo que, si me descubres tus recetas, las voy a publicar.
-Como usted guste, seor Spilett -respondi Nab-; como usted guste.
Y as fue como al da siguiente Geden Spilett se convirti en ayudante de cocina de Nab y qued instalado en su laboratorio culinario. Pero antes el ingeniero le haba manifestado el resultado de la expedicin del pozo realizada la vspera y sobre este punto el corresponsal fue de la misma opinin de Ciro: "que, aunque nada haba encontrado, quedaba, sin embargo, un secreto".
Los fros continuaron todava durante una semana, y los colonos abandonaron el Palacio de granito slo para cuidar el corral. La vivienda estaba perfumada con los olores que exhalaban las sabias manipulaciones de Nab y del corresponsal, pero no todo el producto de la caza del pantano se transform en conserva. Aquel fro intenso conservaba perfectamente la carne: se comieron patos silvestres y otras carnes frescas y se declararon superiores a todos los animales acuticos del mundo conocido.
Durante aquella semana, Pencroff, ayudado por Harbert, que manejaba hbilmente la aguja del velero, trabaj con tal ardor, que quedaron terminadas las velas de la embarcacin.
La cordelera de camo no faltaba gracias al aparejo que se haba encontrado con la cubierta del globo. Los cables, las cuerdas de la red, todo aquello formaba un excelente material, del cual sac el marino muy buen partido. Las velas fueron guarnecidas de fuertes relingas y an quedaba para fabricar las drizas, los obenques, las escotas, etc. En cuanto a los motones, por consejo de Pencroff y mediante el torno que se haba instalado, fabric Ciro Smith los necesarios. Se acab el aparejo mucho antes que estuviera concluido el barco.
Pencroff hizo tambin una bandera azul, roja y blanca, cuyos colores haban sido suministrados por ciertas plantas tintreas muy abundantes en la isla; pero a las treinta estrellas, que representaban los Estados de la Unin, que resplandecen en el pabelln norteamericano, el marino aadi una ms, la estrella de la isla Lincoln, porque ya consideraba su isla como unida a la gran Repblica.