La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
A continuacin, los interrogadores sacaron un gran formulario y ayudaron a Yanuka a rellenarlo de puo y letra: Aqu el nombre, querido amigo; aqu la fecha de nacimiento; aqu los parientes ms prximos; eso, as, aqu tu profesin; bueno, claro, tu profesin ser la de estudiante; s, ttulos, religin y lamentamos mucho darte tanto la lata, pero es obligatorio. Yanuka fue notablemente veraz y preciso, a pesar de cierta inicial desgana. De todas maneras, esta muestra de deseos de cooperacin fue advertida con satisfaccin por los miembros del Comit Literario que se hallaba reunido en el piso inferior, a pesar de que la caligrafa de Yanuka fue, en este caso, un tanto parvularia, por culpa de las drogas que le haban sido suministradas.
Al marcharse, los interrogadores dieron a Yanuka un folleto, impreso en ingls, en el que se hacan constar sus derechos, y adems, los interrogadores le obsequiaron con una barrita de chocolate, dndole una palmadita en la espalda, y dirigindole un amistoso guio. Y le llamaron por su nombre de pila, que era Salim. Durante una hora, desde la estancia contigua, los interrogadores observaron a Yanuka, mediante rayos infrarrojos, mientras el preso yaca llorando y meneando la cabeza. Luego dieron la luz en la celda de Yanuka y entraron alegremente. Dijeron al preso:
-Mira lo que te hemos trado! Despierta, Salim, que ya es de da!
Se trataba de una carta dirigida a Yanuka con su nombre y ape llido. Llevaba el matasello de Beirut, haba sido enviada por indicacin de la Cruz Roja, y llevaba impresas con tampn las palabras Aprobada por la censura de la prisin. La carta era de su amada hermana
Fatmeh, quien haba dado a Yanuka el amuleto de oro que llevaba colgado del cuello. Schwili haba falsificado la carta, la seorita Bach haba compilado los datos precisos para su contenido, y el camalenico talento de Leon haba suministrado el justo tono del censurable afecto de Fatmeh. Los modelos en que se basaron fueron las cartas que Yanuka haba recibido de Fatmeh, mientras el primero se hallaba sometido a estrecha vigilancia. Fatmeh le deca que le amaba, y que albergaba esperanzas de que Yanuka se portara como un valiente, cuando le llegara el momento. Con la palabra momento, Fatmeh pareca referirse al temido interrogatorio. Tambin le deca que haba decidido abandonar a su novio y dejar su trabajo, para volver a entregarse a su labor de ayuda a los desvalidos, debido a que no poda soportar hallarse tan lejos de su amada Palestina, mientras Yanuka se encontraba en tan desesperada situacin. Fatmeh admiraba a Yanuka y siempre le admirara, juraba Leon. Hasta la tumba y ms all de la tumba, Fatmeh admirara a su valeroso y heroico hermano, haba urdido Leon. Yanuka acept la carta con fingida indiferencia, pero cuando los interrogadores volvieron a dejarle solo, Yanuka se qued en postura piadosamente agazapada, con la cabeza noblemente vuelta a un lado y hacia arriba, en la postura del mrtir que espera la espada, oprimiendo la carta de Fatmeh contra su mejilla.
Cuando los guardianes volvieron al cabo de una hora para barrer la celda, Yanuka les dijo, no sin cierta altivez, que necesitaba papel.
Bueno, pues fue lo mismo que si nada hubiera dicho. Oded se limit a bostezar.
-Exijo papel! Exijo la presencia de los representantes de la Cruz Roja! Exijo el derecho a escribir una carta a mi hermana Fatmeh, de acuerdo con las normas de la Convencin de Ginebra! Si, seor!
Estas palabras tambin fueron favorablemente recibidas en el piso inferior, ya que demostraban que la primera ofrenda del Comit Literario haba merecido la aceptacin de Yanuka. Inmediatamente se transmiti un mensaje a Atenas. Los guardianes se fueron de la celda con aire lnguido, con la evidente finalidad de pedir instrucciones, y poco tardaron en reaparecer con papel de cartas de la Cruz Roja. Tambin entregaron a Yanuka una hoja impresa que llevaba el ttulo Consejo a los presos, en el que se deca que slo se transmitiran las cartas escritas en ingles, y que asimismo slo se transmitiran las cartas que no contuvieran mensajes encubiertos. Pero no dieron pluma a Yanuka. Yanuka pidi que le entregaran una pluma, suplic que le dieran pluma, chill y lloro, todo a cmara lenta, pero los muchachos contestaron a gritos y muy secamente que la Convencin de Ginebra nada deca acerca de plumas. Media hora despus, los dos interrogadores volvan a entrar diligentemente en la celda, rebosantes de justa indignacin, con una pluma suya que llevaba la inscripcin: Por la humanidad
Escena tras escena, esta comedia dur varias horas ms, mientras Yanuka, en su debilitado estado, luchaba en vano para rechazar la ofrecida mano de la amistad. Su contestacin escrita a Fatmeh era clsica. Fue una incoherente carta de tres pginas, en la que se mezclaban los consejos con los sentimientos de piedad hacia s mismo y con el anuncio de audaces actitudes, que proporcion a Schwili la primera muestra limpia de la caligrafa de Yanuka cuando ste se hallaba en estado de tensin emotiva, y que proporcion a Leon una excelente muestra primeriza del estilo de Yanuka, en prosa inglesa.
Yanuka escribi: Mi querida hermana: me estoy enfrentando con la mayor prueba de mi vida, en la cual la grandeza de tu espritu me acompaar. Esta carta motiv una comunicacin especial. Kurtz dijo a la seorita Bach: Mndemelo todo. No quiero silencios. Si nada ocurre, dgame que nada ocurre. Y Kurtz tambin se dirigi a Leon, en trminos ms severos: Haz lo preciso para que la seorita Bach comunique conmigo cada dos horas, a ser posible cada hora.
La carta de Yanuka a Fatmeh fue la primera de toda una serie. A veces, las cartas de uno y otra se cruzaban. A veces, Fatmeh contestaba las preguntas de Yanuka tan pronto ste se las formulaba, y le formulaba preguntas, a su vez.
Kurtz les haba dicho que comenzaran por el final. En este caso concreto, el final estaba muy lejos de ser chismorreos sin importancia. Hora tras hora los dos interrogadores hablaron con Yanuka, comportndose siempre con inflexible afabilidad, dndole nimos, a juicio de Yanuka, con su montona sinceridad suiza, reforzando su resistencia en vistas al da en que los inquisidores judos le arrastraran fuera de la celda para interrogarle. En primer lugar, los interrogadores pidieron a Yanuka su opinin acerca de casi todos los temas que podan interesarle, halagndole con su respetuosa curiosidad y atencin. Con cierta timidez, los interrogadores suizos confesaron que la poltica jams haba sido tema de su principal inters. Por natural tendencia siempre haban puesto al ser humano por encima de las doctrinas polticas. Uno de ellos cit versos de Robert Burns - que por pura casualidad resultaba ser uno de los poetas favoritos de Yanuka. A veces, casi pareca incluso que los interrogadores pidieran a Yanuka que los convirtiera a su propio credo, tal era el entusiasmo con que escuchaban las argumentaciones de Yanuka. Le preguntaron cules eran sus reacciones ante el mundo occidental, despus de haber vivido en l cosa de un ao o ms. Primero la pregunta fue general y luego le preguntaron pas por pas, y escucharon encantados sus vulgares generalizaciones: el egosmo francs, la codicia de los alemanes, la decadencia de los italianos
-E Inglaterra? -le preguntaron inocentemente.
Inglaterra era el peor de todos los pases!, afirm Yanuka en tono decisorio. Inglaterra era decadente, estaba en quiebra, y desorientada. Inglaterra era el agente del imperialismo norteamericano. Inglaterra era todo lo malo que en el mundo poda haber, y su peor delito consista en haber entregado al pas a los sionistas. Yanuka deriv hacia otro ataque contra Israel, y los interrogadores le dejaron hacerlo. En aquellas primeras sesiones, los interrogadores no queran que Yanuka tuviera la ms leve sospecha de que sus viajes a Inglaterra les interesaban de muy especial manera. Le preguntaron por su infancia, por sus padres, por su hogar en Palestina, y observaron con satisfaccin que ni siquiera una vez Yanuka hizo mencin de su hermano mayor, y que, ahora, incluso ahora, el hermano mayor de Yanuka haba quedado totalmente borrado de la vida de ste. Observaron que, a pesar de todo, Yanuka slo hablaba de asuntos que consideraba inofensivos para su causa.