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La isla misteriosa
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-Quiero decir, islas creadas especialmente para que en ellas se verifique un naufragio y en las cuales los pobres diablos puedan ir tirando. -Es posible -contest sonrindose el ingeniero.

-Es cierto -aadi Pencroff-, y no es menos cierto que la isla Lincoln es una de ellas. Los colonos volvieron al Palacio de granito con una gran cosecha de Cycas. El ingeniero mont una prensa para extraer el jugo mucilaginoso que vena mezclado con la fcula, y obtuvo una notable cantidad de harina, que en manos de Nab se transform en tortas y en panecillos. No era todava aqul el verdadero pan de trigo, pero se le acercaba mucho.

En aquella poca el onagre hembra, las cabras y las ovejas de la dehesa empezaron a dar leche para la colonia.

As, el carro, o por mejor decir, una especie de carricoche que le haba reemplazado, haca frecuentemente viajes a la dehesa y, cuando tocaba a Pencroff este servicio, se llevaba a Jup y le haca guiar, cosa que el orangutn haca perfectamente, chasqueando el ltigo con su habitual inteligencia.

Todo prosperaba en la dehesa y en el Palacio de granito, y verdaderamente los colonos no tenan nada de qu quejarse, a excepcin del alejamiento de su patria. Por otra parte, se haban acostumbrado tanto a aquella vida y a la residencia en aquella isla, que no habran abandonado sin sentimiento su suelo hospitalario.

Sin embargo, el amor a la patria ocupa tal lugar en el corazn del hombre, que, si impensadamente se hubiera presentado algn buque a la vista de la isla, los colonos le habran hecho seales, le habran llamado y se habran embarcado en l. Entretanto, pasaban aquella existencia feliz y ms bien teniendo el temor que el deseo de que un acontecimiento cualquiera viniese a interrumpirla.

Pero quin puede jactarse de haber fijado la rueda de la fortuna y de hallarse al abrigo de sus reveses?

De todos modos, la isla Lincoln, que los colonos habitaban haca ya ms de un ao, era con frecuencia objeto de sus conversaciones, y un da se hizo una observacin que posteriormente deba producir graves consecuencias.

Era el 1. de abril, un domingo de Pascua, y Ciro Smith y sus compaeros lo haban santificado con el descanso y la oracin. Era un da estupendo, como el uno de octubre en el hemisferio boreal.

Por la tarde, despus de comer, se haban reunido todos bajo el cenador al extremo de la meseta de la Gran Vista y miraban extenderse la noche por el horizonte. Nab les haba servido algunas tazas de aquella infusin de granos de saco que reemplazaba al caf. Se hablaba de la isla y de su situacin aislada en el Pacfico, cuando Geden Spilett dijo:

-Mi querido Ciro, desde que tenemos el sextante que vino en el cajn, no ha examinado usted de nuevo la posicin de nuestra isla? -No -contest el ingeniero.

-Pues creo que sera conveniente hacerlo, ya que tenemos un instrumento ms perfecto que el que usted ha empleado.

-Para qu? -dijo Pencroff-. La isla est bien donde est.

-Sin duda -repuso Geden Spilett-, pero ha podido suceder que por causa de la imperfeccin de los aparatos las observaciones no hayan sido exactas, y ya que es fcil comprobar la operacin

-Tiene usted razn, mi querido Spilett -repuso el ingeniero-, y habra debido hacer esa comprobacin antes de ahora, aunque creo que, si he cometido algn error, no debe pasar de cinco grados en longitud o latitud.

-Y quin sabe -dijo el corresponsal-si no estamos mucho ms cerca de una tierra habitada de lo que creemos?

-Lo sabremos maana -contest Ciro Smith-. Si no hubiramos tenido tantas ocupaciones, que no me han dejado un momento, lo sabramos ya.

-Bueno -dijo Pencroff-; el seor Ciro es demasiado buen observador para haberse engaado y, si la isla no se ha movido de su sitio, es indudable que est donde el seor Ciro la ha puesto.

-Ya veremos.

Sigui de esta conversacin que al da siguiente, por medio del sextante, el ingeniero hizo las observaciones necesarias para comprobar la exactitud de las coordenadas que haba obtenido, y el resultado de la operacin fue el siguiente:

Su primera observacin le haba dado la situacin de la isla Lincoln de este modo:

En longitud oeste: de 1500 a 155. En latitud sur: de 30 a 35. La segunda observacin dio exactamente: En longitud oeste: 150 30'.

En latitud sur: 35 57'.

As, a pesar de la imperfeccin de sus aparatos, Ciro Smith haba operado con tanta habilidad, que su error no haba pasado de cinco grados.

-Ahora -dijo Geden Spilett-, puesto que poseemos un atlas al mismo tiempo que un sextante, veamos, mi querido Ciro, la posicin que la isla Lincoln ocupa exactamente en el Pacfico.

Harbert trajo el atlas, que, como es sabido, haba sido publicado en Francia y que por consiguiente tena la nomenclatura en lengua francesa.

Desdoblada la carta del Pacfico, el ingeniero, con el comps en la mano, se dispuso a determinar la situacin de la isla. De repente levant el comps y dijo:

-Pero si existe ya una isla en esta parte del Pacfico! -Una isla! -exclam Pencroff.

-La nuestra, sin duda -respondi Geden Spilett.

-No -contest Ciro Smith-. Esta isla est situada a 153 de longitud oeste y 37 y

11' de latitud sur, es decir, a dos grados y medio ms al oeste y a dos grados ms al sur

de la isla Lincoln. -Y cules esa isla? -pregunt Harbert.

-La isla Tabor.

-Y es importante?

-No, es un islote perdido en el Pacfico y que tal vez nunca ha sido visitado. -Pues bien, lo visitaremos -dijo Pencroff. -Nosotros?

-S, seor Ciro; construiremos un barco con puente y yo me encargo de conducirlo. A qu distancia estamos de esa isla Tabor?

-A unas ciento cincuenta millas hacia el nordeste -contest Ciro Smith.

-Ciento cincuenta millas? Y qu es eso? -dijo Pencroff-. En cuarenta y ocho horas y con un buen viento podemos estar all.

-Mas para qu? -pregunt el corresponsal.

-Vete a saber! Ya lo veremos.

Y con esta respuesta se convino en construir una embarcacin que pudiese hacerse a la mar, hacia el mes de octubre prximo, cuando volviese el buen tiempo.

10. Encuentran tabaco y "desemboca" una ballena

Cuando Pencroff conceba un proyecto, no descansaba hasta que lo haba ejecutado. Quera visitar la isla Tabor y, como para esta travesa era necesario un buque de cierta magnitud, quera construir inmediatamente dicha embarcacin.

Diremos el plan que traz el ingeniero de acuerdo con el marino.

El buque debera medir veinticinco pies de quilla y nueve de bao, lo que le hara rpido, si salan bien sus fondos y sus lneas de agua, y no debera calar ms de seis pies, o sea lo suficiente para mantenerse contra la deriva.

Tendra puente en toda su longitud, abierto por dos escotillas, que daran acceso a dos cmaras separadas por una mampara, e ira aparejado como un bergantn, con cangreja, trinquete, fortuna, flecha y foque, velamen muy manejable, que amainara bien en caso de chubascos y sera muy favorable para aguantar lo ms cerca posible de la costa. En fin, el casco se construira a franco bordo, es decir, que los tablones de forro y de cubiertas enrasaran en vez de estar superpuestos; y en cuanto a las cuadernas, se las aplicara inmediatamente despus del ajuste de los tablones de forro, que seran montados en contracuadernas.

Qu madera se empleara? Optaron por el abeto, madera un poco hendijosa, segn la expresin de los carpinteros, pero fcil de trabajar, y que sufre, lo mismo que el olmo, la inmersin en el agua.

Acordados estos pormenores, se convino en que, teniendo todava seis meses de tiempo hasta la vuelta de la buena estacin, Ciro Smith y. Peneroff trabajaran solos en la construccin del buque, mientras Geden Spilett y Harbert continuaran cazando y Nab y maese Jup, su ayudante, seguiran las tareas domsticas que les estaban encomendadas.

Despus de escoger los rboles, se los cort, descuartiz y aserr en tablas, como hubieran podido hacerlo las sierras mecnicas. Ocho das despus, en el hueco que exista entre las Chimeneas y el muro de granito, se prepar un arsenal y all se empez una quilla de treinta y cinco pies de largo provista de un codaste en la popa y una rodela en la proa.

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