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La isla misteriosa
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-Me habl usted cierto da de un aparato que suprimira las escaleras del Palacio de granito. No piensa usted establecerlo pronto, seor Ciro?

-Quiere usted hablar de una especie de ascensor? -dijo Ciro Smith.

-Llammosle ascensor, si usted quiere -contest el marino-. El nombre es lo de menos, con tal que sea una cosa que nos suba y nos baje sin trabajo por nuestra parte. -Nada ms fcil, Pencroff; pero lo cree usted til?

-Indispensable, seor Ciro. Despus de encontrar lo necesario, hay que pensar un poco en las comodidades. Para las personas tal vez sera un artculo de lujo, pero no se puede decir lo mismo respecto de las cosas. No es muy cmodo trepar por una larga escala con una pesada carga sobre los hombros.

-Pues bien, Pencroff, procurar complacerlo -dijo el ingeniero. -Pero tiene usted ya alguna mquina? -La haremos. -Una mquina de vapor?

-No, de agua.

Y en efecto, para manejar su aparato, tena all el ingeniero una fuerza natural que poda utilizar fcilmente. Bastaba aumentar el caudal de la pequea derivacin hecha al lago para abastecer de agua el Palacio de granito. El orificio abierto entre las piedras en el extremo superior del desage fue ensanchado, lo cual produjo en el fondo del corredor un gran salto, cuyo sobrante se dirigi hacia el pozo interior. Por debajo de aquel salto el ingeniero instal un cilindro provisto de paletas, que se relacionaba al exterior con una rueda rodeada de un fuerte cable, que sostena una especie de banasta. De esta manera, mediante una cuerda que caa hasta el suelo y que permita poner en accin o suspender el motor hidrulico, se suba la banasta hasta la puerta del Palacio de granito.

El 17 de marzo comenz a funcionar el ascensor, con gran satisfaccin para todos. Desde aquel da los pesos, maderas, carbn, provisiones y los colonos mismos, fueron izados por aquel sistema tan sencillo, que reemplaz a la escalera primitiva, que nadie ech de menos. Top se mostr particularmente satisfecho de aquella mejora, porque no tena ni poda tener la destreza de maese Jup para trepar por la escalera, y muchas veces haba debido hacer la ascensin al Palacio de granito a hombros de Nab y hasta en los del orangutn.

Por aquella poca, tambin Ciro Smith trat de fabricar vidrio, para lo cual, en primer lugar, debi adaptar a este nuevo destino el antiguo horno de alfarera. Esto presentaba grandes dificultades, pero, despus de varios ensayos infructuosos, acab por montar un taller de vidriera, en que Geden Spilett y Harbert, ayudantes del ingeniero, no dejaron de trabajar durante varios das.

Las sustancias que entran en la composicin del cristal son nicamente arena, greda y sosa (carbonato o sulfato). Ahora bien, la playa daba la arena, la cal suministraba la greda, las plantas marinas producan la sosa, las piritas el cido sulfrico, y el suelo la hulla para calentar el horno a la temperatura requerida. Ciro Smith se hallaba, pues, en las condiciones ptimas para operar.

El instrumento cuya fabricacin ofreci ms dificultades fue la caa de vidriero, tubo de hierro de cinco a seis pies de longitud, que sirve para recoger en uno de los extremos el material que se mantiene en estado de fusin. Pero por medio de una tira de hierro, larga y delgada, que fue arrollada como un can de fusil, logr Pencroff fabricar la caa, que estuvo pronto en estado de funcionar.

El 28 de marzo se calent el horno. Cien partes de arena, treinta y cinco de greda, cuarenta de sulfato de sosa, mezcladas con dos o tres partes de carbn en polvo, compusieron la sustancia que fue depositada en los crisoles de tierra refractaria; y cuando la elevada temperatura del horno la hubo reducido al estado pastoso, Ciro Smith tom con la caa cierta cantidad de aquella pasta, la volvi y revolvi sobre una placa de metal previamente dispuesta, de manera que le pudiera dar la forma conveniente por

medio del soplete; y despus pas la caa a Harbert, encargndole que soplase por el otro extremo.

-Como para hacer pompas de jabn? -pregunt el joven. -Exactamente -respondi el ingeniero.

Y Harbert, hinchando los carrillos, sopl tanto y tan bien por la caa, teniendo cuidado de hacerla girar sin cesar, que su soplo dilat la masa vtrea. Otras cantidades de sustancia en fusin se aadieron a la primera y result pronto una bola hueca, que meda un pie de dimetro. Entonces Ciro Smith tom la caa de manos de Harbert e, imprimindole un movimiento de pndulo, acab por alargar la bola maleable, hasta darle una forma cilndrico-cnica.

La operacin del soplo haba producido un cilindro de vidrio, terminado por dos casquetes esfricos, que fcilmente fueron separados por medio de un hierro cortante, mojado en agua fra; despus fue hendido en toda su longitud, y habindole hecho maleable por medio de un segundo calentamiento, fue extendido sobre una lmina y hecho plano mediante un rodillo de madera.

El primer vidrio de ventana estaba fabricado y bastaba repetir cincuenta veces la operacin para tener cincuenta. As las ventanas del Palacio de granito quedaron guarnecidas de placas difanas, no muy blancas quiz, pero bastante transparentes.

En cuanto a la cristalera de vasos, botellas, etc., la fabricacin no fue ms que un juego, y por lo dems se la aceptaba como sala del extremo de la caa. Pencroff haba pedido el favor de soplar, y era un placer para l, pero soplaba tan fuerte, que sus productos tomaban las formas ms extraas y divertidas; formas que, sin embargo, le regocijaban y le causaban admiracin.

Durante una de las excursiones que se hicieron por aquella poca, se descubri un rbol nuevo, cuyos productos vinieron a aumentar los recursos alimenticios de la colonia.

Habiendo salido de caza Ciro Smith y Harbert, se aventuraron un da por el bosque del Far-West, a la izquierda del ro de la Merced, y, como siempre, el joven haca mil preguntas al ingeniero, a las cuales ste responda de buen grado; pero sucede con la caza como con toda ocupacin en este mundo, que, cuando no se ejerce con el celo y el cuidado necesarios, no suele producir grandes resultados. Como Ciro Smith no era cazador y, por otra parte, Harbert hablaba de fsica y de qumica aquel da muchos canguros, cabiayes y agutes pasaron a tiro y, sin embargo, se libraron del fusil del joven. Estando el da muy avanzado, los dos cazadores podan haber hecho una excursin intil, cuando Harbert, detenindose y dando un grito de jbilo, exclam: -Ah, seor Ciro! Ve usted este rbol?

Y le ense un arbusto ms bien que un rbol, porque se compona de tallo ancho, revestido de una corteza escamosa con hojas agudas de pequeas venas paralelas.

-Y qu rbol es se, que se parece un poco a la palmera? -pregunt Ciro Smith.

-Es un Cycas revoluta, cuyo dibujo tengo en nuestro diccionario de historia natural. -No da fruto ese rbol?

-No, seor Ciro -contest Harbert-; pero su tronco contiene una harina que la naturaleza nos da completamente molina y dispuesta. -Ser el rbol del pan? -S, el rbol del pan.

-Pues bien, hijo mo -contest el ingeniero-, se es un descubrimiento precioso, mientras recogemos nuestra cosecha de trigo. Manos a la obra y quiera el cielo que no te hayas engaado!

Harbert no se haba engaado. Rompi el tronco de un Cycas, que se compona de un tejido glandular y contena cierta cantidad de mdula farincea atravesada de fibras leosas, separadas por anillos de la misma sustancia dispuestos concntricamente. Se mezclaba con esta fcula un jugo mucilaginoso de un sabor desagradable, pero que era fcil separar de ella por la presin. La sustancia celular formaba una verdadera harina, de calidad superior y alimenticia y cuya exportacin estaba prohibida antiguamente por leyes japonesas.

Ciro Smith y Harbert, despus de haber estudiado perfectamente la parte del Far-West donde crecan los Cycas, pusieron seales para encontrarla y volvieron al Palacio de granito, donde dieron a conocer su descubrimiento.

Al da siguiente, los colonos fueron a hacer la recoleccin y Pencroff, cada vez ms entusiasmado con su isla, deca al ingeniero: -Seor Ciro, cree que hay islas para nufragos? -Qu quiere decir con eso, Pencroff?

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