La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
produjo ningn ruido que pareciera sospechoso. Si algn monstruo marino haba sido sorprendido inopinadamente por la retirada de las aguas, haba ya vuelto al mar, sin duda, por el conducto subterrneo que se prolongaba hasta la playa, y por donde desaguaba el sobrante del lago antes que se hubiera abierto la nueva salida.
Sin embargo, el ingeniero, inmvil, con el odo atento y con la mirada fija en el abismo, no pronunciaba una sola palabra. El marino se acerc a l entonces y, tocndole el brazo, dijo:
-Seor Smith?
-Qu quiere, amigo? -pregunt el ingeniero, como si hubiera despertado de un ensueo.
-Las antorchas van a apagarse pronto. -En marcha -contest Ciro Smith.
La comitiva sali de la caverna y comenz su ascensin a travs del oscuro conducto. Top cerraba la marcha y lanzaba todava singulares gruidos. La subida fue muy penosa; los colonos se detuvieron algunos instantes en la gruta superior, que formaba una especie de meseta a la mitad de aquella larga escalera de granito; despus continuaron subiendo.
En breve se sinti un aire ms fresco; las gotitas, secadas por evaporacin, ya no centelleaban en las paredes; la claridad fuliginosa de las antorchas iba palideciendo; la que llevaba Nab se extingui y fue preciso apresurar el paso para no quedar en medio de una oscuridad profunda. Poco antes de las cuatro de la tarde, en el momento en que se apagaba la ltima antorcha, que era la del marino, Ciro Smith y sus compaeros salan por el orificio del desage.
19. Transforman el "Palacio de granito" en cmoda morada
Al da siguiente, 22 de mayo, comenzaron las obras de arreglo de la nueva morada. Los colonos estaban impacientes por cambiar su insuficiente refugio de las Chimeneas por aquel vasto y sano retiro, abierto en medio de la roca, al abrigo de las aguas del mar y del cielo.
Las Chimeneas, sin embargo, no deban abandonarse completamente y el proyecto del ingeniero era convertirlas en taller de las grandes obras.
La primera preocupacin de Ciro Smith fue reconocer el punto preciso que ocupaba la fachada del Palacio de granito.
March a la playa, al pie de la enorme muralla, y como el pico haba escapado de las manos del corresponsal y haba debido caer perpendicularmente, bastaba encontrar el pico para conocer el sitio donde se haba abierto el boquete.
Encontr fcilmente el pico y, en lnea perpendicular, por encima del punto donde haba cado a la arena, a ochenta pies sobre el nivel de la playa, estaba la abertura. Algunas palomas entraban y salan ya por ella, como si verdaderamente se hubiera descubierto para su uso el Palacio de granito.
La intencin del ingeniero era dividir la parte derecha de la caverna en varios cuartos, precedidos de un corredor de entrada, e iluminarlos con cinco ventanas y una puerta, abiertas en la fachada. Pencroff admita sin reparo las cinco ventanas, pero no comprenda la utilidad de la puerta, porque el antiguo conducto de desage ofreca una escalera natural, por la cual sera siempre fcil el acceso al Palacio de granito.
-Amigo -le dijo Ciro Smith-, si nos es fcil llegar a nuestra morada por el desage, tambin podrn otros llegar del mismo modo. Yo, por el contrario, quiero obstruir esa entrada en su mismo orificio, taparla hermticamente, y, si es preciso, disimularla por completo elevando por medio de un dique las aguas del lago.
-Y cmo entraremos? -pregunt Pencroff.
-Por una escalera exterior -dijo Ciro Smith-; una escalera de cuerda, que, una vez retirada, har imposible el acceso a nuestra casa.
-Y para qu tantas precauciones? -repuso Pencroff-. Hasta ahora los animales no nos han parecido temibles. En cuanto a indgenas, la isla no contiene ninguno.
-Est usted seguro, Pencroff? -pregunt el ingeniero mirando al marino.
-No podemos estar completamente seguros -contest Pencroff-hasta que hayamos explorado toda la isla.
-Exacto -contest el ingeniero-, puesto que no conocemos de ella ms que una corta porcin. Pero en todo caso, si no tenemos enemigos interiores, pueden venir de fuera, porque son malos parajes estos del Pacfico. Tomemos, pues, nuestras precauciones contra toda eventualidad.
Ciro Smith hablaba prudentemente, y Pencroff, sin hacer ninguna otra objecin, se prepar a ejecutar sus rdenes.
La fachada del Palacio de granito deba ser iluminada con cinco ventanas y una puerta, que sirviera para lo que constitua la vivienda propiamente dicha, y por una ancha claraboya y otras ms pequeas que permitiesen entrar la luz con profusin en aquella maravillosa nave que deba servir de saln. La fachada, situada, como hemos dicho, a ochenta pies sobre el nivel del suelo, estaba expuesta al este, y el sol saliente la saludaba con sus primeros rayos. Se hallaba comprendida en la parte de la cortina que estaba entre el saliente que formaba ngulo sobre la desembocadura del ro de la Merced y una lnea perpendicular trazada sobre la aglomeracin de rocas que formaban las Chimeneas. As, los malos vientos, es decir, los del nordeste, no la heran sino de travs, porque estaba protegida por la orientacin misma del saliente. Por otra parte, mientras se hacan los bastidores de las ventanas, el ingeniero tena intencin de cerrar las aberturas con gruesos postigos, que no dejaran pasar el viento ni la lluvia, y cuya existencia podra disimularse en caso de necesidad.
El primer trabajo consisti en hacer las aberturas. La maniobra del pico sobre aquella roca dura habra sido demasiado lenta y Ciro Smith era hombre de grandes recursos. Tena todava cierta cantidad de nitroglicerina a su disposicin y la emple tilmente. El efecto de la sustancia explosiva fue localizado convenientemente, y bajo su esfuerzo el granito se abri en los sitios elegidos por el ingeniero. Despus el pico y el azadn acabaron la forma ojival de las cinco ventanas, de la gran claraboya, de las otras ms pequeas y de la puerta y desbastaron los huecos, cuyos perfiles quedaron en formas caprichosas. Algunos das despus de haber empezado estas tareas, el Palacio de granito estaba ampliamente iluminado por la luz de levante, que penetraba hasta las profundidades ms secretas.
Segn el plan concebido por Ciro Smith, la casa deba dividirse en cinco departamentos con vistas al mar; a la derecha, una entrada con puerta, de donde arrancara la escalera; despus, una cocina de treinta pies de ancha; luego, un comedor de cuarenta pies, un dormitorio de igual anchura y, por fin, la habitacin de los huspedes, reclamada por Pencroff y que confinaba con el saln.
Estas habitaciones, o ms bien esta serie de cuartos que formaban aquel departamento del Palacio de granito, no deban ocupar toda su profundidad.
Haba que entrar por un corredor formado por sus paredes y los tabiques de un gran almacn para los utensilios, provisiones y reservas. Todos los productos recogidos en la isla, tanto los de la flora como los de la fauna, estaran all en condiciones excelentes de conservacin y completamente al abrigo de la humedad. No faltaba espacio y cada objeto podra tener ordenada y metdica colocacin. Adems, los colonos disponan de una gruta pequea situada encima de la gran caverna y que podra servir de granero para la nueva morada.
Acordado el plan, no quedaba ms que ponerlo en prctica. Los mineros volvieron a ser albailes, y empezaron por transportar ladrillos al pie del Palacio de granito.
Hasta entonces Ciro Smith y sus compaeros haban entrado en la caverna por el antiguo desage. Este mtodo de comunicacin les obligaba primero a subir a la meseta de la Gran Vista dando un rodeo por la orilla del ro, a bajar doscientos pies por corredores y despus a subir otros tantos, cuando queran volver a la meseta: esto ocasionaba prdida de tiempo y fatiga considerable. Ciro Smith resolvi proceder a la construccin de una slida escalera de cuerda, que una vez levantada hiciera absolutamente inaccesible la entrada del Palacio de granito.