La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
All observ una especie de depresin de las aguas, como si se hubiesen perdido bruscamente en alguna hendidura del suelo. Escuch poniendo el odo al nivel del lago y oy claramente el ruido de una cascada subterrnea.
-Ah est -dijo, levantndose-; por ah se verifica el desage; por ah van, sin duda, las aguas al mar por algn conducto abierto en la pared de granito, pasando por alguna cavidad que podremos aprovechar. Yo lo averiguar!
El ingeniero cort una rama larga, la despoj de sus hojas, y sumergindola en el ngulo que formaban las dos orillas, reconoci que haba una enorme abertura practicada a un pie solamente debajo de la superficie de las aguas. Aquella abertura era el orificio del desage que en vano se haba buscado hasta entonces, y en aquel sitio la fuerza de la corriente era tal, que arranc la rama de la mano del ingeniero y desapareci.
-Ya no hay duda -replic Ciro Smith-. Ah est el orificio del desage y yo lo pondr al descubierto.
-Cmo? -pregunt Geden Spilett. -Bajando tres pies el nivel de las aguas del lago. -De qu manera?
-Abriendo otra salida ms grande que sa. -En qu sitio, Ciro?
-En la parte de la orilla ms cercana a la costa.
-Pero si es una orilla de granito! -observ el corresponsal.
-De acuerdo -contest Ciro Smith-, yo har saltar ese granito y las aguas, escapndose, bajarn de manera que descubramos ese orificio.
-Y formarn una cascada, cayendo sobre la playa -aadi el corresponsal.
-Una cascada que utilizaremos -contest Ciro-. Venga usted.
El ingeniero se llev consigo a su compaero, cuya confianza en Ciro Smith era tan grande, que no dudaba del buen xito de la empresa. Sin embargo, cmo abrir aquel granito sin plvora y con instrumentos imperfectos? Cmo separar aquellas rocas? No era un trabajo superior a sus fuerzas el que pensaba emprender el ingeniero?
Cuando Ciro Smith y el corresponsal volvieron a las Chimeneas, encontraron a Harbert y a Pencroff ocupados en descargar la lea que haban reunido.
-Los leadores han concluido su tarea, seor Ciro -dijo el marino rindose-, y cuando tenga usted necesidad de albailes
-De albailes no, pero s de qumicos -repuso el ingeniero. -S -aadi el corresponsal-, vamos a hacer volar la isla. -Volar la isla! -exclam Pencroff. -En parte, al menos -contest Geden Spilett.
-Oiganme, amigos mos -dijo el ingeniero.
Y les dio a conocer el resultado de sus observaciones. Segn l, deba existir una cavidad mayor o menor en la masa de granito que sostena la meseta de la Gran Vista y era preciso llegar hasta ella. Para realizar esto haba que poner al descubierto en primer lugar la abertura por donde se precipitaban las aguas, y por consiguiente haba que bajar su nivel facilitndoles una salida ms amplia. De aqu la necesidad de fabricar una sustancia explosiva, que pudiera practicar una fuerte sangra en otro punto de la isla. Esto es lo que iba a intentar Ciro Smith, por medio de los minerales que la naturaleza haba puesto a su disposicin.
Es intil decir con qu entusiasmo todos y particularmente Pencroff acogieron el proyecto.
Emplear los grandes medios, abrir el vientre de aquel granito, crear una cascada, eran cosas que entusiasmaban al marino. Estaba dispuesto a ser tan buen qumico como albail o zapatero, ya que el ingeniero necesitaba qumicos. Estaba dispuesto a hacer lo que Ciro quisiese, y hasta profesor de baile y mmica, segn dijo a Nab, si tal profesin fuera necesaria en la isla.
Nab y Pencroff recibieron el encargo de extraer la grasa del dugongo y conservar la carne, y partieron para est faena sin pedir ms explicaciones; era grande la confianza que tenan en el ingeniero.
Pocos instantes despus Ciro Smith, Harbert y Geden Spilett, llevando consigo el zarzo y subiendo ro arriba, se dirigieron hacia el yacimiento de hulla, donde abundaban esas piritas esquistosas que se encuentran en los terrenos de transicin ms recientes y de las cuales Ciro Smith haba recogido una muestra.
Emplearon todo el da en transportar cierta cantidad de piritas a las Chimeneas y por la noche haba ya algunas toneladas.
Al da siguiente, 8 de mayo, el ingeniero comenz sus manipulaciones. Aquellas piritas esquistosas se componan principalmente de carbn, de slice, de alumbre y de sulfuro de hierro; esto ltimo en abundancia. Tratbase, pues, de aislar el sulfuro de hierro y transformarlo en sulfato lo ms rpidamente posible; una vez obtenido el sulfato, se podra extraer de l el cido sulfrico.
Este era en efecto el objeto deseado. El cido sulfrico es uno de los agentes que ms se emplean, y la importancia industrial de una nacin puede medirse por el consumo que hace de este cido, el cual, por otra parte, podra ser muy til a los colonos en adelante para la fabricacin de las bujas, el curtido de pieles, etc., si bien en aquel momento el ingeniero lo reservaba para otros usos.
Ciro Smith eligi detrs de las Chimeneas un sitio, cuyo suelo fue cuidadosamente allanado. En l puso un montn de ramas y lea cortada en pedazos pequeos, y sobre este montn, trozos de esquisto piritoso, apoyados los unos sobre los otros, cubriendo todo con una capa delgada de piritas perfectamente machacadas hasta reducirlas al tamao de avellanas.
Hecho esto, dio fuego a la lea, cuyo calor se comunic a los esquistos, los cuales se inflamaron, pues contenan carbn y azufre. Entonces se echaron nuevas capas de piritas machacadas, dispuestas de modo que formasen un montn grande, que fueron cubiertas de tierra y hierbas, dejando, sin embargo, alguna abertura para que entrara el aire, como si se tratara de carbonizar lea para hacer carbn.
Luego se dej realizar la transformacin, para lo cual se necesitaban no menos de diez o doce horas, a fin de que el sulfuro de hierro se transformase en sulfato de aluminio, dos sustancias igualmente solubles, siendo el resto slice, carbn y cenizas.
Mientras se verificaba esta transformacin qumica, Ciro Smith mand proceder a otras operaciones. Sus compaeros ponan en ellas no solamente celo, sino actividad y entusiasmo.
Nab y Pencroff haban quitado la grasa del dugongo, recogindola en grandes ollas de barro. Tratbase de aislar uno de los elementos de aquella grasa: la glicerina, por medio de la saponificacin. Ahora bien, para obtener este resultado bastaba tratarla por medio de la sosa o de la cal, porque, en efecto, una y otra sustancia, despus de haber atacado la grasa, formara un jabn aislando la glicerina, que era la que el ingeniero deseaba precisamente obtener. Sabido es que no le faltaba la cal; pero el tratamiento por la cal no deba producir sino el jabn calcreo insoluble y, por consiguiente, intil, mientras que el tratamiento por la sosa dara, por el contrario, un jabn soluble muy til para el lavado domstico. Ciro Smith, como hombre prctico, deba preferir, por consiguiente, la sosa. Era difcil obtenerla? No; porque las plantas marinas abundaban en la orilla, como salicrneas, ficideas, y todas esas fucceas que forman los fucos y las algas. Recogieron cantidad de ellas y, despus de secas, las quemaron en hoyos al aire libre.
Mantuvieron la combustin de estas plantas durante varios das, de manera que el calor se elevase hasta el punto de fundir sus cenizas, y el resultado de la incineracin fue una masa compacta gris, que desde hace mucho tiempo se conoce con el nombre de sosa natural.
Obtenido el resultado, el ingeniero trat la grasa por medio de la sosa, lo cual produjo, por una parte, un jabn soluble, y por otra, esa sustancia neutra que se llama glicerina.
Pero esto no bastaba. Ciro necesitaba para la preparacin futura otra sustancia, el azoato de potasa, ms conocido por el nombre de sal de nitro o salitre.
El ingeniero habra podido fabricar esta sustancia tratando el carbonato de potasa, que se extrae fcilmente de las cenizas de los vegetales, por el cido aztico; pero precisamente era ste el cido que en ltimo resultado quera obtener. Se hallaba, pues, encerrado en un crculo vicioso, del cual no hubiera salido jams si por fortuna la naturaleza no le hubiera proporcionado el salitre sin ms trabajo que recogerlo. Harbert, en efecto, descubri un yacimiento al norte de la isla, al pie del monte Franklin, y slo fue preciso purificar aquella sal.