La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
-Con ventanas para darles luz! -dijo Harbert, rindose.
-Y una escalera para subir -aadi Nab.
-Ustedes se ren -exclam el marino-sin motivo. Qu hay de imposible en lo que propongo? No es verdad, seor Ciro, que har usted plvora el da que la necesitemos?
El ingeniero haba escuchado al entusiasta Pencroff mientras desarrollaba sus proyectos algo fantsticos. Atacar aquella masa de granito, aun por medio de una mina, era un trabajo hercleo, y lstima que la naturaleza no se hubiera encargado de la parte ms dura de la tarea! Pero Smith respondi al marino proponiendo que se examinase ms atentamente la meseta desde la desembocadura del ro hasta el ngulo que la cerraba al norte.
Salieron, pues, y con mucho cuidado hicieron la exploracin en una extensin de dos millas poco ms o menos, pero en ningn sitio la pared recta y unida presentaba cavidad alguna. Los nidos de las palomas silvestres que revoloteaban en su cima no eran en realidad ms que agujeros abiertos en la cresta de la misma y en las esquinas irregularmente formadas de granito.
Era una circunstancia desgraciada, y no haba que pensar siquiera en atacar aquella masa con el pico o con la plvora para abrir una vivienda.
La casualidad haba hecho que en toda aquella parte del litoral Pencroff descubriese el nico asilo provisionalmente habitable, es decir, aquellas Chimeneas que, sin embargo, se trataba de abandonar.
Terminada la exploracin, los colonos se hallaban en el ngulo norte de la muralla, donde sta terminaba por una de las pendientes prolongadas, que iban a morir en la playa. Desde aquel sitio hasta su extremo lmite al oeste no formaba ms que una especie de talud, espesa aglomeracin de piedras, de tierra y de arena, unidas por plantas, arbustos y hierbas, e inclinada bajo un ngulo de cuarenta y cinco grados solamente. Ac y all el granito surga todava sobresaliendo con puntas agudas en aquella ribera escarpada. Sobre sus laderas crecan grupos de rboles y una hierba
bastante espesa los alfombraba. Pero el esfuerzo vegetal no iba ms all y una gran llanura de arena, que comenzaba al pie del talud, se extenda hasta el litoral.
Ciro Smith pens, no sin razn, que por aquel lado deba desaguar el sobrante del lago en forma de cascada. En efecto, era necesario que el exceso de agua del arroyo rojo se perdiese en un punto cualquiera, y aquel punto no haba sido encontrado todava por el ingeniero en ninguna parte de las orillas ya exploradas, es decir, desde la desembocadura del arroyo al oeste hasta la meseta de la Gran Vista.
El ingeniero propuso, pues, a sus compaeros la ascensin al talud que tenan delante y la vuelta a las Chimeneas por las alturas, explorando de paso las orillas septentrional y oriental del lago.
La proposicin fue aceptada y en pocos minutos Harbert y Nab llegaron a la meseta superior, siguindoles Ciro Smith, Geden Spilett y Pencroff con paso ms reposado.
A doscientos pies a travs del follaje resplandeca a los rayos solares la hermosa sabana de agua; el paisaje era delicioso en aquel sitio. Los rboles de tonos amarillentos se agrupaban maravillosamente para recrear la vista. Algunos enormes troncos de rboles, abatidos por la edad, se destacaban por su corteza negruzca sobre la verde alfombra que cubra el suelo. All gritaba una infinidad de cacatas ruidosas, verdaderos prismas movibles, que saltaban de una rama a otra. Pareca que la luz no llegaba sino descompuesta a travs de aquel paraje singular.
Los colonos, en vez de seguir derechos hacia la orilla norte del lago, adelantaron por el extremo de la meseta con el objeto de llegar a la desembocadura del arroyo en su orilla izquierda. El rodeo que tenan que dar no era ms que de milla y media, un paso fcil, porque los rboles muy esparcidos dejaban entre s un paso libre. Se conoca a primera vista que en aquel lmite se detena la zona frtil, pues all la vegetacin era menos vigorosa que en toda la parte comprendida entre la corriente del arroyo y el ro de la Merced.
Ciro Smith y sus compaeros marchaban con bastante precaucin por aquel terreno nuevo para ellos; sus nicas armas consistan en flechas y palos con puntas de hierro agudas y teman las fieras; sin embargo, ninguna se mostr en aquel sitio; probablemente frecuentaban con preferencia los espesos bosques del sur.
Los colonos tuvieron la desagradable sorpresa de ver a Top detenerse ante una serpiente que meda de cartorce a quince pies. Nab la mat de un palo; Ciro Smith examin el reptil y declar que no era venenoso, porque perteneca a la especie de serpientes diamantes, de la cual suelen alimentarse los indgenas en la Nueva Gales del Sur; pero era posible que existiesen otras cuya mordedura fuera mortal, como vboras sordas de cola hendida, que atacan al que las pisa, o esas serpientes aladas provistas de dos anillas, que les permiten lanzarse con una rapidez extrema. Top, pasado el primer momento de sorpresa, se dio a cazar reptiles con un encarnizamiento que haca temer por su vida, por lo cual su amo tena que llamarle a cada instante.
En breve llegaron a la desembocadura del arroyo Rojo, al punto donde desaguaba en el lago. En la orilla opuesta reconocieron los exploradores el sitio que haban visitado ya al bajar del monte Franklin. Ciro Smith se cercior de que el agua que el arroyo suministraba al lago era abundante y, por tanto, necesariamente deba haber un lugar por donde la naturaleza hubiese abierto un desage para el lago. Haba que descubrir aquel desage porque sin duda formaba una cascada, cuya fuerza mecnica sera posible utilizar.
Los colonos, marchando al azar, pero sin apartarse mucho unos de otros, comenzaron a dar vueltas al lago, cuyas orillas eran muy escarpadas. Las aguas parecan contener abundantsima pesca y Pencroff se propuso construir algunos aparejos de pescar para explotarla.
Fue preciso, ante todo, doblar la punta aguda del nordeste. Hubiera podido suponerse que el desage se verificaba en aquel sitio, porque el extremo del lago vena casi a rozar con el de la meseta; pero no suceda as, y los colonos tuvieron que continuar explorando la orilla, que despus de una ligera curva bajaba paralelamente al litoral.
Por aquel lado el terreno estaba ms despejado, pero algunos grupos de rboles plantados ac y all aadan nuevos atractivos a lo pintoresco del paisaje. El lago Grant se presentaba entonces a la vista en toda su extensin, sin que el menor soplo de viento rizase la superficie de sus aguas.
Top, penetrando entre la espesura, levant diversas bandas de aves, a las que Spilett y Harbert saludaron con sus flechas. Uno de aquellos voltiles cay en medio de las hierbas pantanosas herido por el joven con una flecha disparada con mucha destreza. Top se precipit hacia l y llev a los colonos una hermosa ave nadadora, color pizarra, de pie corto, de hueso frontal muy desarrollado, dedos ensanchados por un festn de plumas que los rodeaban y alas orilladas con una raya blanca. Era una flica del tamao de una perdiz, perteneciente a ese grupo de los macrodctilos, que forma la transicin entre el orden de las zancudas y el de las palmpedas; pobre caza y de un gusto que deba dejar mucho que desear. Pero Top sera sin duda menos delicado que sus amos y se convino que la flica sirviera para su cena.
Los colonos seguan entonces la orilla oriental del lago; no deban tardar en llegar a la parte ya reconocida. El ingeniero se mostraba muy sorprendido de no ver ningn indicio de desage. El corresponsal y el marino hablaban con l y tampoco disimulaban su asombro.
En aquel momento Top, que haba estado muy tranquilo hasta entonces, dio seales de agitacin. El inteligente animal iba y vena hacia la orilla, se detena de repente, miraba las aguas y levantaba una pata como si espiase alguna caza invisible; despus ladraba con furor como si la divisara y luego callaba.
Ni Ciro Smith ni sus compaeros pusieron atencin al principio en los movimientos de Top, pero los ladridos del animal llegaron a ser tan frecuentes, que intrigaron al ingeniero.
-Qu has visto, Top? -pregunt.
El perro dio varios saltos hacia su amo manifestando verdadera inquietud y se lanz de nuevo hacia la orilla. Despus, de repente, se precipit en el lago.