La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
El indio resuma en s todo el odio feroz del vencido contra el vencedor. El invasor no haba podido encontrar perdn en el alma del vencido; el hijo de uno de los soberanos que la Gran Bretaa slo de nombre ha podido asegurar la servidumbre, el prncipe de la familia de Tippo-Saib, educado en las ideas de reivindicacin y de venganza, posedo de indestructible amor a su potico pas cargado de cadenas inglesas, no quiso jams posar su planta en aquella tierra, para l maldita, a la cual India deba su esclavitud.
El prncipe Dakkar lleg a ser un artista al que las maravillas del arte impresionaban noblemente, un sabio para quien nada de las altas ciencias le era desconocido, un hombre de Estado que se haba formado en las cortes europeas. A los ojos de los observadores superficiales pasaba quiz por ser uno de esos cosmopolitas, curiosos de saber, pero negligentes en obrar; por uno de esos opulentos viajeros, de alma fiera y platnica, que recorren incesantemente el mundo y que no pertenecen a ningn pas. No era nada de esto. Aquel artista, aquel sabio, aquel hombre haba permanecido indio por el corazn, indio por el deseo de venganza, indio por la esperanza que alimentaba de poder reivindicar un da los derechos de su pas, de expulsar al extranjero y de devolverle su independencia.
El prncipe Dakkar volvi a Bundelkund el ao 1849, donde se cas con una noble india, cuyo corazn sangraba como el suyo por las desgracias de su patria. Tuvo de ella dos hijos a los que aneaba con pasin, pero la felicidad domstica no poda hacerle olvidar la esclavitud de India y esperaba una ocasin que al fin se present. El yugo ingls se haba dejado sentir quiz demasiado pesadamente sobre las poblaciones indias.
El prncipe Dakkar tom la voz de los descontentos e hizo pasar por sus nimos todo el odio que l experimentaba contra el opresor. Recorri no slo las comarcas an independientes de la pennsula india, sino tambin las regiones directamente sometidas a la administracin inglesa. Record los gloriosos das de Tippo-Saib, que haba muerto heroicamente en Seringapatn, en defensa de su patria.
En 1857 estall la revolucin de los cipayos, de la cual fue el alma el prncipe Dakkar, que la organiz en inmensa escala. No slo puso su talento y sus riquezas al servicio de aquella causa, sino tambin su persona: pele en primera fila y arriesg su vida como el ms humilde de aquellos hroes que se haban levantado para liberar a su pas; fue herido diez veces en veinte encuentros, y no haba podido encontrar la muerte, cuando los ltimos soldados de la independencia cayeron bajo las balas inglesas. Jams el poder britnico en India corri tanto peligro, y si, como haban esperado, los cipayos hubieran recibido socorros del exterior, habran puesto trmino a la dominacin de la Gran Bretaa en Asia.
El nombre del prncipe Dakkar fue ilustre entonces y el hroe que lo llevaba no se ocult, sino luch abiertamente. Su cabeza fue puesta a precio y no se encontr un solo traidor que la entregara, pagndolo por l su padre, su madre, su mujer y sus hijos antes de que pudiese conocer los peligros que por su causa corran.
El derecho, esta vez, tambin haba cado ante la fuerza. Pero la civilizacin no retroce jams y parece que toma de la necesidad todos sus derechos. Los cipayos fueron vencidos y el pas de los antiguos rajs volvi a caer bajo la dominacin ms estrecha de Inglaterra.
El prncipe Dakkar, que no haba muerto, volvi a las montaas de Bundelkund. All, solo, lleno de tristeza contra todo lo que se llamaba hombre, dominado por el odio y el horror del mundo civilizado, queriendo huir para siempre, recogi los restos de su fortuna, reuni veinte de sus ms fieles compaeros y un da desaparecieron todos.
Dnde haba ido el prncipe Dakkar a buscar aquella independencia que se le negaba en la tierra habitada'? Bajo las aguas, en las profundidades del mar, donde nadie poda seguirlo.
Al hombre guerrero le sustituy el hombre sabio. Una isla desierta del Pacfico le sirvi para establecer sus arsenales y, all, con arreglo a sus planos, fue construido un submarino. La electricidad, de la cual, por medios que sern conocidos algn da, haba sabido utilizar la inconmensurable fuerza mecnica, que sacaba de manantiales inagotables, fue empleada para todas las necesidades de su aparato flotante, como fuerza motriz, fuerza iluminadora y fuerza calorfica. El mar, con sus tesoros infinitos, sus miradas de peces, sus cosechas de algas y de sargazos, sus enormes mamferos; y no solamente todo lo que la naturaleza mantena en l, sino tambin todo lo que los hombres haban perdido, bast para satisfacer ampliamente las necesidades del prncipe y de su tripulacin, con lo cual pudo llevar a cabo su ms vivo deseo, puesto que no quera tener ninguna comunicacin con la tierra. Dio a su aparato submarino el nombre de Nautilus y a s el de capitn Nemo. Desapareci bajo los mares.
Durante muchos aos el capitn visit todos los ocanos, de un polo a otro. Paria del universo habitado, recogi en los mundos desconocidos admirables tesoros. Los millones perdidos en la baha de Vigo, en 1702, por los galeones espaoles, le proporcionaron una mina inagotable de riquezas, de las cuales dispuso annimamente en favor de los pueblos que luchaban por la independencia de su pas.
No haba tenido, durante mucho tiempo, ninguna comunicacin con sus semejantes, cuando, durante la noche del 6 de noviembre de 1866, tres hombres fueron lanzados a bordo. Eran un profesor francs, su criado y un pescador canadiense-Aquellos tres hombres haban sido precipitados al mar, en un choque que se haba producido entre el
Nautilus y una fragata de los Estados Unidos, la Abraham Lincoln, que le daba caza. El capitn Nemo supo por aquel profesor que el Nautilus, unas veces tomado por un mamfero gigante de la familia de los cetceos, otras por un aparato submarino gobernado por una tripulacin de piratas, era perseguido por todos los mares.
El capitn Nemo habra podido volver a arrojar al ocano a aquellos tres hombres, que la casualidad haba lanzado a travs de su misteriosa existencia. No lo hizo, pero los tuvo prisioneros, y durante siete meses pudieron contemplar todas las maravillas de un viaje que prosigui durante veinte mil leguas bajo los mares. Un da, el 22 de junio de 1867, aquellos tres hombres, que no saban nada sobre el pasado del capitn Nemo, lograron escaparse, despus de haberse apoderado de la canoa del Nautilus. Pero como en aquel momento el Nautilus haba penetrado en las costas de Noruega, en los torbellinos del Maelstrom, el capitn crey que los fugitivos, ahogados en aquellos espantosos remolinos, habran encontrado la muerte en el fondo del golfo. Ignoraba que el francs y sus dos compaeros haban sido milagrosamente arrojados a la costa, que los pescadores de las islas Lofoden los haban recogido y que el profesor, a su regreso a Francia, haba publicado una obra en la cual se referan y entregaban a la curiosidad pblica siete meses de aquella extraa y aventurera navegacin del Nautilus.
Durante largo tiempo todava el capitn Nemo continu viviendo as, recorriendo los mares. Pero, poco a poco, sus compaeros fueron muriendo, yendo a reposar en su cementerio de coral, en el fondo del Pacfico. Se hizo el vaco en el Nautilus y, al fin, el capitn Nemo se qued solo, por haberse muerto todos los que se haban refugiado con l en las profundidades del ocano. Tena entonces setenta aos. Cuando se vio solo, logr llevar su Nautilus hacia uno de los puertos submarinos que le servan algunas veces de puntos de escala. Era bajo la isla Lincoln y ahora daba asilo en aquel momento al Nautilus.
Seis aos haca que el capitn estaba all, esperando la muerte, es decir, el instante de reunirse con sus compaeros, cuando la casualidad le hizo asistir a la cada del globo que llevaba a los prisioneros sudistas. Revestido de su escafandra, se paseaba bajo las aguas a pocos cables de la orilla de la isla, cuando el ingeniero fue precipitado al mar. Un movimiento de bondad impuls al capitn y salv a Ciro Smith.
Al principio quiso huir de los cinco nufragos, pero su refugio estaba cerrado y, a causa de una elevacin de basalto que se haba producido bajo el influjo de acciones volcnicas, no poda atravesar la entrada de la cripta, porque si haba bastante agua para que una ligera embarcacin pudiera pasar la barra, no haba la suficiente para el Nautilus, cuyo calado era relativamente considerable.