La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
Haba tiempo todava, porque no se haba manifestado an el tercer acceso de la fiebre perniciosa.
Y aadiremos que no se manifestara.
Por lo dems, todos haban recobrado la esperanza. La influencia misteriosa se haba ejercido de nuevo en un momento supremo, cuando ya se desesperaba de que acudiese el remedio.
Al cabo de algunas horas, Harbert descansaba ms apaciblemente. Los colonos pudieron hablar entonces de aquel incidente que haca ms palpable que nunca la intervencin del desconocido. Pero cmo haba podido penetrar durante la noche hasta el Palacio de granito? Aquello era absolutamente inexplicable y la manera de proceder del genio de la isla era tan extraa como el mismo genio.
Durante aquellos das, de tres en tres horas, fue suministrado a Harbert el sulfato de quinina.
El joven experiment a la maana siguiente alguna mejora. Cierto que no estaba curado. Las fiebres intermitentes estn sujetas a frecuentes y peligrosas recidivas. Pero estaba atendido y el especfico estaba all, y no se encontraba lejos el que lo haba llevado. En fin, el corazn de todos se abri a una inmensa esperanza.
Esta esperanza se vio realizada. Diez das despus, el 20 de diciembre, Harbert entraba en la convalecencia. Estaba dbil todava y le haba sido impuesta una dieta severa, pero no haba vuelto el acceso y, adems, el dcil joven se someta de buen grado a todas las prescripciones que se le imponan. Tena tantos deseos de curarse!
Pencroff era como un hombre a quien hubieran sacado del fondo del abismo. Tena accesos de alegra que llegaban hasta el delirio. Despus que hubo pasado el momento del tercer acceso, estrech al periodista entre sus brazos, casi hasta ahogarlo, y desde entonces no le llamaba ms que el doctor Spilett. Faltaba descubrir al verdadero doctor.
-Lo descubriremos! -repeta el marino.
Y ciertamente, aquel hombre, cualquiera que fuese, deba esperar un abrazo terrible de Pencroff.
El mes de diciembre termin y con l el ao 1867, durante el cual los colonos de la isla Lincoln se haban visto sometidos a tan duras pruebas. Entraron en el ao de 1868 con un tiempo magnfico, un calor soberbio y una temperatura tropical, que por fortuna poda refrescarse con la brisa de los mares. Harbert renaca y desde su cama, puesta al
lado de una de las ventanas del Palacio de granito, aspiraba aquel aire saludable, cargado de emanaciones salinas, que restablecan su salud. Comenzaba ya a comer y Dios sabe los buenos platitos ligeros y sabrosos que le preparaba Nab.
-Casi le dan a uno ganas de haber estado moribundo -deca Pencroff.
Durante todo aquel perodo los piratas no se haban presentado una sola vez en las inmediaciones del Palacio de granito. De Ayrton no haba noticias y, si el ingeniero y Harbert conservaban todava alguna esperanza de encontrarlo, sus compaeros no dudaban ya de que haba sucumbido. Sin embargo, esta incertidumbre no poda durar y, cuando el joven estuviese completamente restablecido, deba emprenderse la expedicin, cuyos resultados no podran menos de ser importantes. Pero era preciso esperar un mes quiz, porque se necesitaban todas las fuerzas de la colonia, y an ms todava, para combatir eficazmente a los presidiarios.
Harbert iba mejorando sensiblemente cada da. La congestin del hgado iba desapareciendo y las heridas podan considerarse definitivamente cicatrizadas.
Durante aquel mes de enero se hicieron importantes trabajos en la meseta de la Gran Vista, pero consistieron nicamente en salvar lo que poda salvarse de las cosechas devastadas de trigo y legumbres. Se recogieron los granos y las plantas y se dispusieron las cosas de manera que pudiera haber una recoleccin en la estacin prxima.
En cuanto a levantar los edificios del corral y las cuadras, Ciro Smith prefiri aplazar estas tareas, pues mientras l y sus compaeros estuviesen en persecucin de los bandidos, stos podran hacer una nueva visita a la meseta, y era preciso no darles ocasin de volver a su oficio de saqueadores e incendiarios. La reedificacin vendra luego que se hubiera purgado la isla de aquellos malhechores.
El joven convaleciente comenz a levantarse en la segunda quincena del mes de enero: primero una hora al da, despus dos y luego tres. Recobraba las fuerzas a ojos vistas, gracias a su constitucin vigorosa. Tena entonces dieciocho aos: era alto y prometa ser un hombre de hermosa y noble presencia. A partir de aquel momento su convalecencia, sin dejar de exigir algn cuidado, en lo cual el doctor Spilett se mostraba muy rgido, march con regularidad.
A finales de mes, Harbert recorra ya la meseta de la Gran Vista y la playa. Algunos baos de mar que tom en compaa de Pencroff y de Nab le fueron muy bien. Desde entonces Ciro Smith crey que podra ya sealar el da de la partida: se fij para el 15 de febrero. Las noches, muy claras en aquella poca del ao, eran propicias para las investigaciones que trataban de hacerse en toda la isla.
Comenzaron los preparativos necesarios para la exploracin, y deban ser importantes, porque los colonos haban jurado no volver al Palacio de granito sin haber alcanzado los dos objetos de la expedicin: por una parte, destruir a los presidiarios y encontrar a Ayrton si viva, y por otra, descubrir al hombre que presida tan eficazmente los destinos de la colonia.
De la isla Lincoln los colonos conocan a fondo toda la costa oriental, desde el cabo de la Garra hasta los dos cabos Mandbulas, el vasto pantano de los Tadornes, los alrededores del lago Grant, los bosques del Jacamar, comprendidos entre el camino de la dehesa y el ro de la Merced, y el curso de ste y del arroyo Rojo, y, en fin, los contrafuertes del monte Franklin, entre los cuales estaba establecida la dehesa.
Haban explorado, pero de un modo imperfecto, el vasto litoral de la baha de Washington, desde el cabo de la Garra hasta el promontorio del Reptil, la linde de los bosques y pantanos de la costa occidental y las interminables dunas que moran en las fauces entreabiertas del golfo del Tiburn.
Pero no haban reconocido los grandes bosques que cubran la pennsula Serpentina, toda la orilla derecha del ro de la Merced, la izquierda del ro de la Cascada y el laberinto de contrafuertes y valles que constituan las tres cuartas partes de la base del monte Franklin, al oeste, al norte y al este, donde sin duda existan muchas y profundas cuevas. Por consiguiente, todava haban escapado a sus investigaciones muchos miles de acres de tierra de aquella isla.
Se decidi que la expedicin se dirigira a travs del Far-West para englobar toda la parte situada a la derecha del ro de la Merced. Quiz hubiera valido ms dirigirse a la dehesa, donde deba temerse que los presidiarios se hubieran refugiado de nuevo para saquearla o para instalarse. Pero, o la devastacin de la dehesa era ya un hecho consumado, y por consiguiente inevitable, o los presidiarios haban tenido inters en atrincherarse en ella, y siempre habra tiempo de ir all a echarlos.
Despus de largas discusiones, se mantuvo el primer plan y los colonos resolvieron dirigirse a travs de los bosques al promontorio del Reptil. Caminaran con el hacha en la mano y estableceran el primer trazado de un camino que pondra en comunicacin el Palacio de granito con el extremo de la pennsula en unas diecisis o diecisiete millas.
El carricoche estaba en estado perfecto, y los onagros, bien descansados, podan hacer una larga caminata. Se cargaron en l vveres, efectos de campamento, cocina porttil, utensilios diversos y las armas y municiones escogidas con cuidado en el arsenal, ya tan completo, del Palacio de granito. Pero no haba que olvidar que los presidiarios estaban seguramente ocultos en los bosques y que en medio de sus intrincadas espesuras pronto se disparaba y se reciba un balazo; de ah la necesidad de que el grupo de los colonos permaneciese compacto y no se dividiera bajo ningn pretexto. Se decidi igualmente que nadie quedara en el Palacio de granito, debiendo, hasta Top y Jup, formar parte de la expedicin. La inaccesible morada poda guardarse por s sola.