La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
Abri la puerta y Charlie entr sin mirarle, manteniendo en la cara un ceo de abstracta preocupacin. Charlie no saba cules eran sus sentimientos. Asesino. Bruto. Embustero. Pero Charlie no estaba de humor para interpretar las escenas de rigor en este caso. Charlie ya haba interpretado todas las escenas, y su dolor la haba dejado agotada. Charlie esper que la abrazara, pero l se mantuvo quieto en su sitio, en pie. Charlie jams le haba visto con tan grave aspecto, con una actitud tan retrada. Profundas sombras de preocupacin le rodeaban los ojos. Iba con camisa blanca remangada hasta los codos, y era una camisa de algodn, no de seda. Charlie examin la camisa, consciente, a fin de cuentas, de cules eran sus propios sentimientos. No llevaba gemelos. No llevaba medalln colgado del cuello. No calzaba zapatos Gucci.
Charlie dijo:
-Al fin solos.
No comprendi el significado de las palabras de Charlie, quien insisti:
-Puedes olvidarte fcilmente del blazer rojo, no es cierto? T eres t y nadie ms que t. Has dado muerte a tu propio protector. Ya no hay nadie detrs de quien esconderse.
Charlie abri el bolso y le entreg la pequea radio. El cogi de encima de la mesa el modelo que originariamente era el de Charlie, y lo meti en el bolso de sta. Riendo, y mientras cerraba el bolso, l dijo:
-S, ciertamente. Dira que a partir de ahora nuestras relaciones son remotas.
Charlie dijo:
-Qu tal me he portado?
Se sent y aadi:
-Pensaba que mi actuacin era lo mejor que se haba visto desde los tiempos de la Bernhardt.
-Mejor. En opinin de Marty ha sido lo mejor desde los tiempos en que Moiss baj de la montaa. Incluso mejor que cuando subi a la montaa. Si quisieras, ahora podras retirarte con honor. Estn ms que suficientemente en deuda contigo. Si, mucho ms que suficientemente.
Ellos, pens Charlie. Jams nosotros. Dijo:
-Y en opinin de Joseph?
-Esa gente es gente importante, Charlie. Importante gente menuda del centro. Lo autntico.
-Los he engaado?
Se sent al lado de Charlie. Para estar cerca de ella, pero sin tocarla, y dijo:
-Como sea que todava ests viva, debemos suponer que les has engaado, por el momento.
Charlie dijo:
-Comencemos.
Y, acto seguido, alargando la mano, Charlie puso en marcha el magnetfono. Sin ms prembulos pasaron a la ceremonia de dar el parte de la ejecucin de las rdenes recibidas, como un viejo matrimonio, que era precisamente aquello en que se haban con-vertido. Si., por cuanto, si bien era cierto que la camioneta de comunicaciones de Litvak haba recogido todas las palabras de la conversacin de anoche, tampoco caba negar que el oro puro de las percepciones de Charlie an tena que ser extrado y cribado.
18