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Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:

La isla misteriosa
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-Seor Spilett, nada ms sencillo -repuso Pencroff-. Un buque de piratas no est tan cuidado como un buque de guerra. Los presidiarios no son marineros. Indudablemente, el paol de la plvora del brick estaba abierto, pues nos caoneaban sin cesar, y una imprudencia o una torpeza han bastado para hacer saltar toda la mquina.

-Seor Ciro -dijo Harbert-, me extraa que esta explosin no haya producido ms efecto. La detonacin no ha sido fuerte, y hay pocos restos y pocas tablas arrancadas. Parece que el buque se ha hundido y no ha volado.

-Esto te extraa, hijo mo? -pregunt el ingeniero.

-S, seor Ciro.

-Y a m tambin, Harbert -contest el ingeniero-, a m tambin me parece extraordinario. Cuando visitemos el casco del brick, tendremos, sin duda, la explicacin de ese hecho.

-Qu es eso, seor Ciro? -dijo Pencroff-. Va usted a suponer que el Speedy se ha ido a fondo como un buque que da contra un escollo? -Por qu no? -observ Nab-. Hay rocas en el canal.

-Vaya, Nab -contest Pencroff-, no has abierto los labios muy oportunamente! Un momento antes de hundirse el brick lo he visto perfectamente levantarse sobre una ola enorme y caer por el costado de babor. Ahora bien, si no hubiera hecho ms que tocar en una roca, se habra hundido tranquilamente, como un honrado buque que se va por el fondo.

-Es que no era precisamente un honrado buque -repuso Nab. -En fin, ya lo veremos, Pencroff -dijo el ingeniero.

-Lo veremos -aadi el marino-. Apuesto mi cabeza que no hay rocas en el canal. Pero, francamente, seor Ciro, quiere usted decir que hay algo extraordinario en ese acontecimiento?

El ingeniero no contest.

-En todo caso -dijo Geden Spilett-, choque o explosin, convendr usted, Pencroff, que el suceso ha sido lo ms oportuno del mundo.

-S, s -repuso el marino-, pero no es sa la cuestin. Pregunto al seor Smith si en todo esto encuentra algo sobrenatural.

-No digo ni que s ni que no, Pencroff -contest el ingeniero-. Es lo nico que puedo decir ahora.

Esta respuesta no satisfizo a Pencroff, el cual se atena a una explosin y no poda convencerse de que la cosa hubiera pasado de otra manera. Jams consentira en admitir que en aquel canal formado por un lecho de arena fina como la misma playa y que haba sido atravesado muchas veces por l en la marea baja hubiese un escollo ignorado. Por otra parte, en el momento en que el brick iba a pique, la marea estaba alta, es decir, que haba ms agua de la necesaria para atravesar el canal sin chocar en las rocas, aun cuando existiesen algunas que no hubieran podido ser descubiertas en la baja marea. As, pues, no poda haber habido choque; por consiguiente, el buque no se haba estrellado y, por tanto, haba habido explosin.

Hay que convenir en que el razonamiento era lgico.

Hacia la una y media los colonos se embarcaron en la piragua y se dirigieron al sitio del naufragio. Era una pena que no hubieran salvado las dos embarcaciones del brick. Una, como es sabido, se haba estrellado en la desembocadura del ro de la Merced y estaba absolutamente inservible; otra, haba desaparecido al hundirse el buque y, sin duda aplastada por l, no haba podido salir a flote.

En aquel momento el casco del Speedy empezaba a mostrarse por encima de las aguas. El brick estaba ms que tendido sobre el costado, porque, despus de haber roto sus palos bajo el peso del lastre desplazado por la cada, tena la quilla casi en el aire y haba sido invertido por la inexplicada pero espantosa accin submarina que se haba manifestado al mismo tiempo por el levantamiento de una enorme tromba de agua.

Los colonos dieron la vuelta al casco y, a medida que la marea bajaba, pudieron reconocer, si no la causa que haba provocado la catstrofe, al menos el efecto producido.

A proa y los dos lados de la quilla, siete u ocho pies antes del nacimiento de la roda, los costados del brick estaban espantosamente destrozados en una distancia de veinte pies. Se abran dos anchas vas de agua, que habra sido imposible cegar, y no solamente el forro de cobre y los tablones haban desaparecido, reducidos a polvo, sino tambin las mismas cuadernas, las clavijas de hierro y las cabillas de madera que las unan y de las cuales no haba ni vestigios. A lo largo del casco, hasta los glibos de proa y las hiladas rajadas enteramente estaban fuera de su sitio. La falsa quilla haba

sido separada con una violencia inexplicable, y la quilla misma, arrancada de la carlinga, estaba rota.

-Mil diablos! -exclam Pencroff-, difcilmente podra ponerse a flote este buque. -No ser difcil, sino imposible -dijo Ayrton.

-En todo caso -observ Geden Spilett al marino-, la explosin, si ha habido explosin, ha producido singulares efectos. Ha reventado el casco del buque en todas sus partes inferiores, en vez de hacer saltar el puente y la obra muerta. Estas aberturas parecen ms bien efecto del choque de un escollo, que de la explosin de un paol de plvora.

-No hay escollo en el canal -replic el marino-. Admito todo lo que quiera, excepto el choque contra una roca.

-Tratemos de penetrar en el interior del brick -dijo el ingeniero-y tal vez sabremos a qu atenernos sobre la causa de su destruccin.

Era el mejor partido que se poda tomar y convena, adems, inventariar todas las riquezas que haba a bordo y disponerlo todo para su salvamento.

El acceso al interior del brick era fcil. El agua continuaba bajando y la parte inferior del puente, que a la sazn se haba convertido en parte superior por la inversin del casco, era practicable. El lastre, compuesto de gruesos lingotes de hierro, le haba abierto en varios sitios y se oa el ruido del mar, cuyas aguas se escapaban por las aberturas del casco.

Ciro Smith y sus compaeros, con el hacha en la mano, se adelantaron por el puente medio roto, que estaba lleno de cajas de toda especie y, como stas haban permanecido en el agua poco tiempo, quiz su contenido no estaba averiado.

Los colonos, por consiguiente, pusieron todo aquel cargamento en lugar seguro. La marea deba tardar en subir algunas horas y stas fueron utilizadas del modo ms provechoso. Ayrton y Pencroff establecieron en la abertura practicada en el casco un aparejo que serva para izar los barriles y las cajas. La piragua los reciba y los trasladaba inmediatamente a la playa. Se sacaban todos los objetos indistintamente, para hacer despus la eleccin y separacin conveniente.

En todo caso, lo que los colonos pudieron observar, desde luego con gran satisfaccin, fue que el brick llevaba un cargamento muy variado, un surtido completo de artculos de toda especie: utensilios, productos, manufacturas y herramientas, como los que cargan los buques que hacen el gran cabotaje de Polinesia. Era probable que all se encontrase un poco de todo, y esto era precisamente lo que ms convena a la colonia de la isla Lincoln.

Sin embargo, observacin que hizo Ciro Smith con admiracin silenciosa, no slo el casco del brick haba sufrido enormemente, como se ha dicho, a consecuencia del choque, cualquiera que fuese, que haba producido la catstrofe, sino que tambin los alojamientos estaban devastados, sobre todo en la parte de proa. Los tabiques y los puntales se hallaban rotos, como si algn formidable obs hubiera estallado en el interior del buque. Los colonos pudieron pasar fcilmente de proa a popa despus de haber separado las cajas, que iban sacando. No eran fardos pesados, cuya descarga hubiera sido difcil, sino bultos sencillos, cuya estiba, por otra parte, no poda ya reconocerse.

Los colonos llegaron hasta la popa, coronada en otro tiempo por la toldilla. All, segn la indicacin de Ayrton, deba buscarse el paol de la plvora. Ciro Smith, pensando que no haba habido explosin, crea posible salvar algunas barricas, porque la plvora, que ordinariamente est encerrada en envolturas de metal, habra sufrido poco con el contacto del agua.

Esto era, en efecto, lo que haba sucedido. En medio de gran cantidad de proyectiles se hallaron unos veinte barriles, cuyo interior estaba guarnecido de cobre, y que fueron extrados con precaucin. Pencroff se convenci por sus propios ojos de que la destruccin del Speedy no poda ser atribuida a una explosin. La parte del casco donde se encontraba situado el paol de la plvora, era precisamente la que menos haba sufrido.

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