La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
Esto haba hecho Bob Harvey y sus compaeros, y esto es lo que en otro tiempo haba querido hacer Ayrton. Bob Harvey se haba apoderado del brick Speedy, que estaba anclado a la vista de Norfolk; la tripulacin haba sido asesinada, y, desde haca un ao, aquel buque, convertido en pirata, recorra los mares del Pacfico bajo el mando de Harvey, en otro tiempo, capitn de un bergantn, y ahora, corsario de mares, a quien Ayrton conoca muy bien.
Los piratas estaban en su mayor parte reunidos en la toldilla, a popa del buque, pero algunos, tendidos sobre el puente, hablaban en voz alta.
La conversacin continuaba en medio de los gritos y libaciones y por ella supo Ayrton que slo la casualidad haba llevado al Speedy a la vista de la isla Lincoln. Bob Harvey jams haba estado en ella, pero, como haba presumido Ciro Smith, hallando en su rumbo aquella tierra desconocida cuya situacin no estaba indicada en ninguna carta, haba proyectado visitarla y, en caso necesario, si le convena, hacer de ella el puerto de refugio de su brick.
En cuanto al pabelln negro enarbolado en la cangreja del Speedy y el caonazo que haba disparado a ejemplo de los buques de guerra en el momento en que despliegan sus colores, no eran ms que pura baladronada de piratas. No era una seal y ninguna comunicacin exista entre los evadidos de Norfolk y la isla Lincoln.
La posesin de los colonos estaba amenazada de peligro. Evidentemente la isla, con su aguada fcil, su puertecito, sus recursos de toda especie tan aprovechados por los colonos, sus ocultas profundidades del Palacio de granito, poda convenir a los bandidos; en sus manos podra llegar a ser un excelente sitio de refugio y, por el hecho que era desconocida, les asegurara durante mucho tiempo, quiz, la impunidad y la seguridad. Era tambin evidente que no respetaran la vida de los colonos y que el primer cuidado de Bob Harvey y de sus cmplices sera asesinarlos sin misericordia. Ciro Smith y los suyos no tenan el recurso de huir u ocultarse en la isla, pues los piratas pensaban residir en ella, y, en caso de que el Speedy partiese para alguna expedicin, era probable que dejara en la isla algunos hombres de la tripulacin para guardar el establecimiento. As, pues, era preciso combatir, era preciso destruir hasta el ltimo de aquellos miserables, indignos de piedad, y contra los cuales todo medio sera bueno.
Esto es lo que pens Ayrton y saba perfectamente que Ciro Smith sera de su parecer. Pero era posible la resistencia y sobre todo la victoria? Esto dependa del armamento del brick y el nmero de hombres que lo tripulaban.
Ayrton decidi saberlo a toda costa. Como una hora despus de su llegada las voces y los gritos se haban calmado y gran nmero de los bandidos estaban sumergidos en el sueo de la embriaguez, no vacil en aventurarse sobre el puente del Speedy, envuelto, a la sazn, en una oscuridad profunda por haberse apagado los faroles.
Subi sobre el espoln y por el bauprs lleg al alczar de proa. Deslizndose entre los presidiarios tendidos a uno y otro lado, dio la vuelta al buque y reconoci que estaba armado de cuatro caones que deban lanzar balas de ocho a diez libras. Observ tambin, por el tacto, que aquellos caones se cargaban por la culata, que eran piezas modernas de fcil uso y de un efecto terrible.
En cuanto a los hombres tendidos sobre el puente, deban ser unos diez, pero era de suponer que hubiese muchos ms durmiendo en el interior del brick. Por otra parte, al escucharlos, haba credo comprender que eran cincuenta a bordo, nmero demasiado grande para que pudieran resistir los seis colonos de la isla Lincoln. Pero en fin, gracias al sacrificio que haca Ayrton, Ciro Smith no sera sorprendido: conocera la fuerza de sus enemigos y tomara sus precauciones.
No quedaba a Ayrton ms que hacer que volver a dar cuenta a sus compaeros del resultado de la misin de que se haba encargado, y con esa idea se dispuso a regresar a la proa del brick a fin de dejarse caer al mar.
Pero en aquel momento se le ocurri una idea heroica a aquel hombre que, segn haba dicho, quera hacer ms que su deber: sacrificar su vida, salvando al mismo tiempo la isla y los colonos. Era indudable que Ciro Smith no podra resistir a cincuenta bandidos bien armados y que penetrando a viva fuerza en el Palacio de granito, o sitiando por hambre a los colonos, los venceran. Se represent a sus salvadores, a los que le haban convertido en hombre y a los que deba todo, muertos sin piedad, destruidas sus obras y cambiada la isla en nido de piratas. Se dijo que l era la causa primera de tantos desastres, puesto que su antiguo compaero Bob Harvey no haba hecho ms que realizar los proyectos que l haba concebido, y un sentimiento de horror se le escap de todo su ser, al mismo tiempo que un deseo irresistible de hacer volar el brick con todos los hombres que llevaba a bordo. El perecera en la explosin, pero habra cumplido con su deber.
Ayrton no vacil. Llegar a la santabrbara, que est siempre situada a popa de todo buque, era cosa fcil. No poda dejar de llevar plvora un buque que haca semejante oficio y bastara una chispa para aniquilarlo en un instante.
Ayrton baj con precaucin al entrepuente, cubierto de bandidos, a quienes la embriaguez ms que el sueo tena dormidos. Al pie del palo mayor haba un farol
encendido, alrededor del cual se vea un armero guarnecido de armas de fuego de todas especies.
Ayrton tom un revlver, asegurndose primero de que estaba cargado y cebado: no necesitaba ms que consumar la obra de destruccin. Se adelant con precaucin hacia popa para llegar bajo la toldilla del brick, donde deba estar la santabrbara. Sin embargo, por aquel entrepuente, escasamente iluminado, era difcil andar sin tropezar con algn bandido que no estuviera profundamente dormido. De aqu que los juramentos y golpes obligaron a Ayrton, ms de una vez, a suspender su marcha. Pero, al fin, lleg al tabique que cerraba el cuerpo de popa y hall la puerta que deba darle acceso a la santabrbara. Obligado a forzar aquella puerta, puso manos a la obra.
Era tarea difcil de llevar a cabo sin ruido, porque se trataba de romper un candado; pero, bajo la mano vigorosa de Ayrton, el candado salt y qued abierta la puerta
En aquel momento un brazo se apoy sobre el hombro de Ayrton.
-Qu haces ah? -pregunt con voz ronca un hombre alto, que, levantndose en la oscuridad, llev bruscamente al rostro de Ayrton la luz de una linterna.
Ayrton se ech hacia atrs_ A la luz de la linterna haba conocido a su antiguo cmplice, Bob Harvey. Este, sin embargo, no poda reconocerlo, pues le crea muerto.
-Qu haces ah? -volvi a decir Bob Harvey asiendo a Ayrton por la cintura del calzn.
Pero Ayrton, sin responder, rechaz vigorosamente al jefe de los bandidos, y trat de lanzarse a la santabrbara. Un tiro de revlver en medio de aquellos toneles de plvora y todo habra concluido.
-A m, muchachos! -grit Bob Harvey.
Dos o tres piratas, despertados a su voz, se haban levantado y, arrojndose sobre Ayrton, trataron de derribarlo. El vigoroso Ayrton se desembaraz de ellos. Resonaron dos tiros de revlver y dos bandidos cayeron, pero una pualada, que no pudo parar, penetr en la carne por el hombro.
Ayrton comprendi que no poda ejecutar su proyecto. Bob Harvey haba vuelto a cerrar la puerta de la santabrbara y en el entrepuente se haba producido un movimiento que indicaba que todos los piratas despertaban. Era preciso que Ayrton se reservase para combatir al lado de Ciro Smith y, por consiguiente, no le quedaba ms remedio que huir. Pero era posible la fuga? Era por lo menos dudosa, aunque Ayrton estaba resuelto a intentarlo todo para volverse a reunir con sus compaeros.
Poda tirar an cuatro tiros. Dos resonaron inmediatamente, uno de los cuales fue dirigido contra Bob Harvey y no lo hiri, al menos gravemente, y Ayrton, aprovechando el movimiento de retroceso de sus adversarios, se precipit hacia la escalera para subir al puente del brick. Al pasar por delante del farol, lo rompi de un culatazo de su revlver y todo qued sumergido en una oscuridad profunda, que deba favorecer su