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La isla misteriosa
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En consecuencia, Ciro Smith resolvi poner la dehesa en comunicacin rpida con el Palacio de granito.

Era el 10 de enero cuando dio parte a sus compaeros de su proyecto.

-Y cmo se va a componer, seor Ciro? -pregunt Pencroff-. Piensa establecer un telgrafo?

-Precisamente -respondi el ingeniero.

-Elctrico? -exclam Harbert.

-Elctrico -contest Ciro Smith-. Tenemos todos los elementos para construir una pila; lo ms difcil ser fabricar los alambres, pero por medio de una hiladera creo que lo conseguiremos.

-Pues -repuso el marino-no pierdo la esperanza de vernos un da viajar en ferrocarril.

Se puso manos a la obra, comenzando por lo ms difcil, esto es, por la fabricacin de los hilos, pues si esta operacin no tena xito, era intil construir la pila y los dems accesorios.

El hierro de la isla Lincoln, como es sabido, era de excelente calidad; por tanto, muy fcil de estirar. Ciro Smith comenz por construir una hiladera, es decir, una lmina de acero perforada de agujeros cnicos de diversos calibres, que deban ir preparando el alambre hasta darle la tenacidad necesaria. Aquella placa de acero, despus de templada en toda su dureza, como se dice en metalurgia, fue fijada slidamente sobre una base de fbrica bien empotrada en el suelo a pocos pies de la gran cascada, cuya fuerza motriz pensaba utilizar el ingeniero.

En efecto, all estaba el batn, que no funcionaba entonces, pero cuyo rbol, movido con una gran fuerza, poda servir para estirar el alambre arrollndolo a su alrededor.

La operacin fue delicada y exigi mucho tiempo. El hierro, previamente preparado en barras largas y delgadas, cuyos extremos haban sido adelgazados por medio de la lima, fue introducido en el mayor calibre de la hiladera, estirado por el rbol, arrollado en una longitud de veinticinco a treinta pies, desarrollado despus y hecho pasar sucesivamente por los calibres de menor dimetro. Finalmente, el ingeniero obtuvo alambres de cuarenta a cincuenta pies de longitud, que era fcil soldar y tender en una distancia de cinco millas, que era la que separaba la dehesa del recinto del Palacio de granito.

Pocos das se necesitaron para llevar a buen trmino aquella tarea y, cuando se puso la mquina en movimiento, Ciro Smith dej a sus camaradas desempear el oficio de alambreros y se ocup en construir su pila.

Haba que obtener una pila de corriente constante. Sabido es que los elementos de las pilas modernas se componen generalmente de carbn de retorta, de cinc y de cobre. El ingeniero careca absolutamente de cobre, del cual, a pesar de sus investigaciones, no haba encontrado seal alguna en la isla Lincoln; era necesario prescindir de ese elemento. El carbn de retorta, es decir, ese grafito duro que se encuentra en las retortas de las fbricas de gas despus de haber sacado el oxgeno de la hulla, no era imposible producirlo, pero habra sido necesario para ello instalar aparatos especiales, tarea larga y penosa. En cuanto al cinc, se recordar que el cajn encontrado en la punta del Pecio tena un forro de este metal, que no poda ser mejor empleado que en aquella ocasin.

Ciro Smith, despus de haber reflexionado, decidi fabricar una pila muy sencilla, semejante a la que Becquerel imagin en 1820, en la cual entra como nico elemento el cinc. En cuanto a las dems sustancias, como cido aztico y potasa, las tena a mano.

Vase, pues, cmo compuso la pila, cuyos efectos deban ser producidos por la reaccin mutua del cido y de la potasa.

Hicieron varios frascos de vidrio, que se llenaron de cido aztico. El ingeniero los cerr con un tapn atravesado por un tubo de vidrio, obturado en su extremo inferior y destinado a sumergirse en el cido por medio de una mueca de arcilla mantenida por una tira de lienzo. En aquel tubo verti por su extremo superior una disolucin de potasa, obtenida previamente por la incineracin de diversas plantas, y de esta manera el cido y la potasa pudieron ejercer uno sobre otro su reaccin a travs de la arcilla.

Ciro Smith tom en seguida dos hojas de cinc, de las cuales sumergi una en el cido aztico y otra en la potasa, y al momento se produjo una corriente desde la lmina del frasco a la del tubo. Unidas estas dos por un alambre, la lmina del tubo fue el polo positivo, y la del frasco el polo negativo del aparato. Cada frasco produjo, pues, otras tantas corrientes que, reunidas, deban bastar para originar los fenmenos de la telegrafa elctrica.

Tal fue el ingenioso y sencillsimo aparato que construy Ciro Smith, aparato que deba permitirle establecer una comunicacin telegrfica entre el Palacio de granito y la dehesa.

El 6 de febrero comenz la fijacin de los postes, provistos de aisladores de vidrio y destinados a sostener el alambre, que deba seguir el camino del prado. Algunos das despus el hilo estaba tendido y preparado para producir con una velocidad de cien mil kilmetros por segundo la corriente elctrica que la tierra se encargara de devolver a su punto de partida.

Para el Palacio de granito se fabricaron dos pilas y otra para la dehesa, porque si sta deba comunicarse con aqul, tambin el Palacio de granito podra comunicarse con

ella.

En cuanto al receptor y al manipulador, fueron muy sencillos. En las dos estaciones el alambre se arrollaba a un electroimn, es decir, un pedazo de hierro dulce rodeado de un alambre. Si la comunicacin se estableca entre los dos polos, la corriente, partiendo del polo positivo, atravesaba el alambre, pasaba al electroimn, que se imantaba temporalmente, y volva por el suelo al polo negativo. Si la corriente se interrumpa, el electroimn se desimantaba inmediatamente. Bastaba, pues, poner una lmina de hierro dulce delante del electroimn, la cual, atrada durante el paso de la corriente, cesara cuando sta se interrumpiera. Obtenido de este modo el movimiento de la lmina de hierro. Ciro Smith, lanzando la corriente elctrica por el alambre, pregunt si haba novedad en la dehesa y poco despus recibi de Ayrton una respuesta satisfactoria.

Pencroff no caba en s de gozo y todos los das por la maana y tarde enviaba a la dehesa un telegrama, que no quedaba nunca sin respuesta.

Este mtodo de comunicacin ofreca dos ventajas positivas: una, que permita comprobar la presencia de Ayrton en la dehesa, y otra, que no se le dejaba en completo aislamiento. Por lo dems, Ciro Smith iba a verlo al menos una vez por semana, y Ayrton iba de cuando en cuando al Palacio de granito, donde siempre era bien recibido.

As transcurri la buena estacin, ocupados los colonos en sus tareas habituales. Los recursos de la colonia, particularmente legumbres y cereales, aumentaban y las plantas llevadas de la isla Tabor haban arraigado perfectamente. La meseta de la Gran Vista presentaba un aspecto satisfactorio: la cuarta cosecha de trigo haba sido admirable y, como es de suponer, nadie haba pensado en contar si en efecto se compona de los cuatrocientos mil millones de granos calculados. Pencroff tuvo al principio la idea de un recuento, pero renunci inmediata y espontneamente a esa operacin, cuando Ciro Smith le demostr que aun contando trescientos granos por minuto, o sea dieciocho mil por hora, hubiera necesitado unos cinco mil quinientos treinta y cinco aos para acabar la operacin.

El tiempo era magnfico y la temperatura bastante elevada durante el da; mas por la tarde la brisa del mar vena a templar los ardores de la atmsfera y proporcionaba noches frescas a los habitantes del Palacio de granito. Sin embargo, hubo algunas tempestades, que, si bien no de larga duracin, descargaron con gran fuerza sobre la isla Lincoln, no cesando los relmpagos durante algunas horas y sucediendo sin interrupcin el tableteo del trueno.

Hacia aquella poca la colonia se presentaba muy prspera. Los huspedes del corral pululaban y los colonos vivan del exceso de su poblacin, hasta el punto de ser ya urgente reducirla a una cifra ms moderada. Los cerdos haban dado muchos

lechoncillos y el cuidado de estos animales deba absorber gran parte del tiempo de Nab y Pencroff. Los onagros, que haban producido dos lindos pollinos, eran montados con frecuencia por Geden Spilett y Harbert, que se haba hecho gran jinete bajo la direccin del periodista, y de cuando en cuando se les enganchaba al carro para trasladar al Palacio de granito lea o carbn de piedra, o los diversos productos minerales que el ingeniero empleaba.

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