La isla misteriosa
- Автор: Верн Жюль Габриэль
- Язык: испанский
- Жанр: Другие приключения
Электронная книга - «La isla misteriosa». Краткое содержание книги:
Lord Glenarvan atraves la Patagonia siguiendo el paralelo 37; y no habiendo encontrado indicio alguno del capitn, volvi a embarcarse el 13 de noviembre para proseguir sus investigaciones a travs del ocano.
Despus de haber visitado infructuosamente las islas Tristn de Acua y Amsterdam, situadas en su rumbo, lleg el Duncan, como he dicho, al cabo Bemouilli en la costa de Australia, el 20 de diciembre de 1854.
La intencin de lord Glenarvan era atravesar Australia como haba atravesado Amrica, y desembarc. A pocas millas de la playa haba una granja, perteneciente a un irlands, que ofreci hospitalidad a los viajeros. Lord Glenarvan manifest al irlands los motivos de su viaje y de su llegada a aquel lugar y le pregunt si haba odo hablar de un buque ingls de tres palos, llamado Britannia, que se hubiese perdido en la costa de Australia de dos aos a aquella fecha.
El irlands no saba nada de aquel naufragio; pero, con gran sorpresa de los circunstantes, uno de sus criados intervino y dijo:
-Milord, puede dar gracias a Dios. Si el capitn Grant vive todava, es indudable que se halla en Australia.
-Quin es usted? -pregunt lord Glenarvan.
-Un escocs como usted, milord -respondi aquel hombre-, y adems, uno de los compaeros del capitn Grant, uno de los nufragos del Britannia.
Aquel hombre se llamaba Ayrton. Era, en efecto, el contramaestre del Britannia, como lo demostraban sus papeles, pero, separado de su capitn en el momento en que el buque se haca pedazos sobre los arrecifes, haba credo hasta entonces que aqul haba perecido con toda la tripulacin y que l solo haba sobrevivido al naufragio.
-Pero -aadi-no es en la costa occidental, sino en la oriental de Australia, donde se perdi el Britannia, y, si el capitn Grant vive todava, como lo indica este documento, debe ser prisionero de los indgenas y hay que buscarlo en aquella costa.
Aquel hombre, al hablar as, se expresaba en tono franco, voz segura y mirada serena, y nadie puso en duda sus palabras. El irlands, que le tena a su servicio desde un ao antes, responda de l. Lord Glenarvan crey en la lealtad de aquel hombre y, por su consejo, resolvi atravesar Australia siguiendo el paralelo 37. Lord Glenarvan, su esposa, los dos hijos del capitn, el mayor, el francs, el capitn Mangles y algunos marineros deban componer la expedicin, llevando por gua a Ayrton, mientras el Duncan, a las rdenes del segundo, Tomas Austin, pasara a Melbourne y esperara all las instruccin de lord Glenarvan.
Se pusieron en marcha el 23 de diciembre de 1854.
Ya es hora de decir que aquel Ayrton era un traidor. Haba sido contramaestre del Britannia, pero, a consecuencia de varias disensiones con su capitn, haba tratado de sublevar la tripulacin para alzarse con el buque y el capitn Grant lo haba desembarcado el 8 de abril de 1852 en la costa occidental de Australia y despus haba seguido su rumbo, abandonando al delincuente como era justo.
As, pues, aquel miserable no saba nada del naufragio del Britannia y acababa de enterarse del mismo por la relacin de lord Glenarvan. Desde su abandono y bajo el nombre de Ben Joyce se haba puesto a la cabeza de una partida de evadidos de presidio; y si sostuvo descaradamente que el naufragio haba ocurrido en la costa oriental e indujo a lord Glenarvan a tomar aquella direccin, fue porque esperaba apoderarse del Duncan y convertirse eu pirata del Pacfico.
El desconocido se call un momento; su voz temblaba, pero prosigui su narracin cu estos trminos:
-La expedicin se puso en marcha y atraves Australia, como es de suponer infructuosamente, pues Ayrton o Ben Joyce, como quiera llamrsele, la diriga unas veces precedido y otras seguido de su partida de facinerosos, que haba sido avisada del proyecto que su jefe meditaba ejecutar.
Entretanto el Duncan estaba en Melbourne reparando sus averas. Haba que obligar a lord Glenarvan a que enviase la orden de salir de aquel puerto y pasara a la costa oriental de Australia, donde sera fcil apresarlo. Ayrton, despus de haber llevado la expedicin hasta cerca de la costa, hacindola atravesar bosques desprovistos de todo recurso, obtuvo una carta que se encarg l mismo de llevar al segundo del Duncan, en la cual se le ordenaba que inmediatamente se dirigiese a la baha de Twofold, en la costa este, es decir, a pocas jornadas del sitio donde la expedicin se haba detenido. All Ayrton haba dado cita a sus cmplices.
En el momento en que iba a entregarle la carta, el traidor fue descubierto y no tuvo ms remedio que huir; pero, como aquella carta deba poner el Duncan en su poder, resolvi obtenerla a toda costa, y, en efecto, logr apoderarse de ella, llegando a Melbourne dos das despus.
Hasta entonces se haban realizado los odiosos proyectos del criminal. Iba a conducir el Duncan a aquella baha de Twofold, donde sera fcil a los bandidos capturarlo; y una vez asesinada la tripulacin, Ben Joyce se hara dueo de aquellos mares. Pero Dios deba detenerlo, antes del desenlace de sus funestos designios.
Al llegar a Melbourne, entreg la carta al segundo, Tomas Austin, que, al leerla, mand aparejar inmediatamente para salir del puerto; pero imagnense cul sera el despecho y la clera de Ayrton cuando, a la maana siguiente de su salida, supo que el teniente conduca el buque no a la costa oriental de Australia y baha de Twofold, sino a la costa oriental de Nueva Zelanda. Quiso oponerse a que continuara este rumbo, pero Austin le ense la carta Y, en efecto, por un error providencial del geografo francs que la haba redactado, era la costa este de Nueva Zelanda y no la de Australia la designada como nuevo destino del buque.
Con esto todos los planes de Ayrton se frustraban; trat de sublevarse y lo encerraron; as lleg a la costa de Nueva Zelanda sin saber lo que haba sido de sus cmplices ni de lord Glenarvan.
El Duncan anduvo por aquella costa hasta el 3 de marzo. Aquel da Ayrton oy varios caonazos; eran las carronadas del Duncan, que hacan salvas, y en breve llegaron a bordo lord Glenarvan y los suyos.
Haba pasado lo siguiente:
Lord Glenarvan, despus de mil fatigas y peligros, haba podido terminar el viaje y llegar a la baha de Twofold, en la costa oriental de Australia. No hallando all el Duncan, telegrafi a Melbourne y le respondieron: "Duncan sali 18 del corriente; destino, desconocido."
En vista de esta contestacin, lord Glenarvan sospech que su yate haba cado en poder de Ben Joyce, convirtindose en barco de piratas. No quiso, sin embargo, abandonar la partida. Era hombre intrpido y se hizo llevar a la costa occidental de
Nueva Zelanda; la atraves siguiendo el rastro del capitn Grant; pero, al llegar a la costa oriental, con gran sorpresa suya y por disposicin divina, encontr al Duncan a las rdenes de su teniente, que le esperaba haca cinco semanas.
Era el 3 de marzo de 1865. Lord Glenarvan estaba, pues, a bordo del Duncan, pero tambin estaba Ayrton. Compareci delante del lord, el cual quiso obtener de l todo lo que pudiese saber acerca del capitn Grant, pero Ayrton se neg a decir nada. Lord Glenarvan entonces le anunci que en el primer punto donde hiciese escala le entregara a las autoridades inglesas; Ayrton permaneci mudo.
El Duncan sigui su rumbo recorriendo el paralelo 37 y, entrando lady Glenarvan, trat de vencer la resistencia del bandido. En fin, cediendo a su influencia, Ayrton propuso que en cambio de las noticias que pudiera dar, en vez de entregarlo a las autoridades inglesas, lo abandonasen en una isla del Pacfico; y lord Glenarvan, dispuesto a todo para saber lo concerniente al capitn Grant, consinti en ello.
Ayrton refiri entonces su vida, y su narracin puso de manifiesto que nada saba desde el da en que el capitn Grant le haba desembarcado en la costa australiana.
Sin embargo, lord Glenarvan cumpli la palabra que haba dado. El Duncan continu su rumbo y lleg a la isla Tabor; all sera abandonado Ayrton, y all tambin, por un verdadero milagro, fueron encontrados el capitn Grant y sus dos hombres, precisamente bajo el paralelo 37. El bandido iba, pues, a reemplazarlos en aquel islote desierto; y en el momento de salir del yate, lord Glenarvan le dirigi estas palabras: