Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
Ella negó con la cabeza. "Alquilamos uno."
Esto no pareció complacer a John, y Belle se abstuvo de decir nada mientras hacía parar a uno. Regresaron a casa en absoluto silencio. Ella miró de reojo un par de veces su perfil y notó que un músculo de su mejilla se contraía espasmódicamente.
Estaba furioso. Le echó otro vistazo. El tic se había acelerado. Mucho más que furioso. Tan solo estaba esperando a que llegaran a casa para no avergonzarla delante del conductor.
Supuso que debería sentirse agradecida por los pequeños favores.
El coche de tiro se detuvo delante de la mansión Blydon, y Belle se apresuró a salir mientras John pagaba al conductor. Subió a la carrera los escalones frontales, cruzó a toda velocidad el vestíbulo, y entró en el saloncito posterior. No trataba de evitar a John; aunque quizás lo habría intentado si creyera que tenía la más mínima posibilidad de escapar. Pero tal y como estaban las cosas, simplemente buscaba encontrar un cuarto que estuviera tan alejado de los criados como fuera posible.
John la seguía pisándole los talones, tan furioso que apenas cojeaba. Cerró de un portazo la puerta tras él. "¿Qué demonios pensabas que estabas haciendo? "
"Estaba preocupada por ti."
"¿Así que me seguiste a mi reunión con Spencer? Disculpa si no te felicito por tu sentido común."
"Pero… "
"¿Entiendes la clase de hombre que es Spencer?" explotó John. "Es un violador.¡Un violador! ¿Entiendes lo que significa el término “violación”? "
Belle se cruzó de brazos. "Te odio cuando te pones sarcástico."
"Peor para ti."
Ella apretó los dientes ante su áspero tono y se giró alejándose.
"¡Maldita sea, mujer! Te has puesto en peligro. Y has arrastrado contigo a Emma y Persephone.¿ En qué estabas pensando?"
"Pensaba que podrías necesitarme," le contestó ella, elevando la voz.
"¿Necesitarte? Por supuesto que te necesito. Sana y salva y en casa. No exhibiéndote delante de asesinos."
Belle se volvió furiosa. "No soy una damita indefensa a quien le guste quedarse sentada en casa mientras tu callejeas por la ciudad. Y si has creído ni por un segundo que no voy a hacer todo lo que este en mis manos por mantenerte a salvo entonces es que no te funciona bien la cabeza."
"Escúchame, Belle," dijo John, casi en un susurro. "No sabemos demasiado sobre Spencer. No tenemos ni idea de lo que se propone hacer. Por lo que sabemos, podría haber decidido que la mejor manera de llegar hasta mi era a través de ti. Podría haberte capturado esta tarde."
"Creí que me habías dicho que estabas seguro de que Spencer no intentaría nada en un sitio atestado. ¿Me mentiste? ¿Lo hiciste? ¿mentiste solamente para que no me preocupara por ti? "
"Infierno y condenación, por supuesto que no te he mentido. No creí que Spencer intentara algo en Hardiman. Pero, no podía estar seguro al cien por cien, y no vi ninguna razón para exponerte a ningún peligro."
"Voy a ayudarte, John, tanto si quieres como si no."
"Maldita sea, mujer, deja de ser tan obstinada. Estas cosas requieren planificación y sutileza. Si insistes en entrometerte en esto sin mirar por donde vas, sólo conseguirás estorbar."
"Oh, por favor, John. No tendría que andar estorbando si me incluyeras en tus planes."
"No quiero involucrarte en una situación de la cual tal vez no puedas escapar."
"Hazme un favor, John. Preocúpate por ti. Puedo correr muy rápida. Más rápida que tú."
John se estremeció como si lo hubieran golpeado. "No tenía ni idea de que mi herida me hacia menos hombre a tus ojos."
"Oh, John, sabes que no era eso lo que quería decir."
Belle lo rodeó con sus brazos y lo apretó contra ella. "Sólo es que estoy tan asustada y tan enojada, sí, enojada con este hombre." Hizo una pausa y contuvo la respiración, sorprendida al darse cuenta de que sentía más furia que miedo. "Estoy enojada, y lo he pagado contigo, y no es justo. Es solamente que te amo tanto, y… "
"Belle, por favor."
Ella se soltó y, furiosa, lo apartó. "¿Por favor qué? ¿Por favor que no te diga que te amo? ¿Por favor que no te ame? "
"No puedo aceptarlo, Belle."
"¿Qué sucede contigo? " exclamó ella. "Por qué no puedes… "
"Lo que sucede conmigo," dijo él, en tono acerado, sus manos se cerraron sobre la parte superior de sus brazos como tenazas, "es que violé a una muchacha."
"No," exclamó ella, con voz ahogada. "No, tú no. Me dijiste que no lo hiciste."
"Podría haber sido yo," dijo él, repitiendo inconscientemente las palabras de la madre de Ana.
"John, no digas eso. Lo que sucedió no fue culpa tuya."
Él se separó de ella con una aspereza glacial y se acercó a zancadas a la ventana. "Podría haber subido a aquella habitación mil veces antes de lo que finalmente lo hice."
Belle se tapó la boca horrorizada. "Oh, John, ¿qué te ha hecho esto? " susurró.
"¿Me ha hecho menos hombre? Sí. ¿Ha ennegrecido mi alma? Sí. ¿Ha…?"
"¡Basta! " Ella se tapó los oídos, incapaz de soportar sus palabras. "No quiero oírlo."
Él se giró. "Pues lo vas a oír, maldición." Cuando ella no se movió, él se acercó con paso decidido y le apartó las manos de los oídos. "Este es el hombre con el que te has casado, Belle. Para bien o para mal. No digas que no te advertí."
"¿Cuándo entenderás que no me importa lo que pasó en España? Siento lo que eso te hizo, y rezo por el alma de aquella pobre muchacha, ¡pero por lo demás, no me importa! ¡Eso no te ha hecho mala persona, y no me hace amarte menos! "
"Belle," dijo él, categórico. "No quiero tu amor. No puedo aceptarlo."
Antes de poder pensar lo que iba a hacer, la mano de Belle salió disparada, y lo abofeteó. "¿Cómo te atreves?" jadeó, con todo el cuerpo temblando de rabia. "¿Cómo te atreves a menospreciarme así? "
"¿De qué demonios hablas?"
"Nunca, ni una vez en mi vida, he dado mi amor a un hombre. Y tú me lo tiras a la cara como si fuera una baratija."
Su mano se cerró alrededor de su muñeca. "Me has entendido mal. Es porque valoro tanto tu amor por lo que no puedo aceptarlo."
"No lo aceptas porque no quieres hacerlo. Estás demasiado ocupado revolcándote en la culpa y la autocompasión. ¿Cómo se supone que voy a construir una vida con un hombre que no puede dejar el pasado donde pertenece? "
Él dejó caer la mano, sintiéndose como el peor de los bastardos simplemente por tocarla.
"¿Cómo puedo seguir amando a un hombre que puede que nunca me ame? "
Él la miró, todo su cuerpo paralizado por sus palabras. "Pero Belle," le susurró. "Yo te amo."
John no estaba seguro de cómo esperaba que ella reaccionara, pero ciertamente no de la manera en que lo hizo. Belle retrocedió como si la hubiera golpeado, y durante un largo instante fue completamente incapaz de articular palabra. Lo señaló con un dedo, agitándolo en su dirección mientras su garganta se movía espasmódicamente. "No", jadeó por fin. "No. No digas eso. No me digas eso."
Él tan solo pudo quedarse mirándola, con cada uno de los sentimientos que sentía por ella claramente escritos sobre su rostro. Amor, culpa, esperanza, deseo, miedo…
Todos estaban allí.
"No puedes hacer eso," dijo ella, cada ronca palabra era una pequeña puñalada de dolor. "No te lo permitiré. No puedes decir que me amas y no dejarme que yo haga lo mismo. No es justo."
El trato de alcanzarla. "Belle…yo… "
"¡No!" Ella retrocedió de un brinco. "No me toques. Yo… No me toques."
"Belle, no sé que decir." Bajó la mirada.
"No puedo hablar contigo," dijo alterada. "Ahora no. No puedo. Yo… Yo… Yo… " Las palabras se le enredaban en la garganta. Se sentía tan sobrecargada de emociones que no podía seguir hablando. Tragó convulsivamente, abrió la puerta de un tirón, y escapó de la habitación.
"¡Belle!" la llamó John. Ella no le oyó. Se dejó caer en un sillón. "Te amo."
Pero las palabras sonaron patéticas incluso para él.