Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
John asintió gentilmente. "Una herida de guerra. Algunos de nosotros permanecimos en el ejército durante toda la campaña. ¿A dónde fue usted, Spencer? ¿Francia? ¿Suiza? "
Las manos de Spencer asieron con fuerza el borde de la mesa, y casi se levantó de su asiento de la rabia. "Condenado sea, Blackwood. Sabe que me obligó a desertar. ¿Sabe lo qué es volver a Inglaterra deshonrado? Mi padre tuvo que sobornar a las autoridades para impedir que me arrestaran."
John luchó para mantener su propia furia bajo control. "¿Y cree que no merece ser detenido después de lo que hizo? " siseó. "Deberían haberlo ahorcado."
"Ahórreme su sensiblería, Blackwood. Esa chica no era nadie. Una estúpida campesina, nada más. Probablemente había compartido sus encantos con una docena de hombres antes de mí."
"Vi la sangre sobre las sabanas, Spencer. Y oí sus gritos."
"Por el amor de Dios, Blackwood, le hice a la muchacha un favor. Iba a tener que seguir ese camino tarde o temprano."
John se agarró a la mesa en un esfuerzo por impedirse estrangularlo. "Se suicidó tres días después, Spencer "
"¿Ah, sí?" Spencer pareció indiferente.
"¿No siente ningún remordimiento? "
"La maldita ciudad estaba superpoblada, de todas formas." Spencer extendió la mano y se examinó ociosamente las uñas. "Esos españoles se reproducían como conejos."
"Era una muchacha inocente," dijo John, por entre los dientes apretados.
"Siempre quedo impresionado por su sentido de la caballerosidad. Claro que, por otra parte, las damas siempre han sido su punto débil. ¿Puedo ofrecerle mi enhorabuena por su ventajoso matrimonio? Es lamentable que vaya a ser una unión tan breve."
"Deje a mi esposa fuera de esto," le ordenó John, tensando la mandíbula. "No es digno ni de mencionar su nombre."
"Oh, vaya, ¿no nos estamos poniendo un poco dramáticos? Espero que el amor no le haya ablandado, Blackwood. O quizás fue su rodilla la que se encargó de ello hace años."
John respiró profundamente y se obligó a contar hasta cinco antes de volver a hablar. "Simplemente, ¿cuál es su plan, Spencer? "
"Pues matarle, evidentemente. Creí que ya había entendido eso."
"¿Puedo preguntar por qué? " pidió John, con helada cortesía.
"Nadie me hace quedar como un tonto, Blackwood, nadie. ¿Me entiende?" Spencer estaba cada vez más agitado, y sus cejas estaban fruncidas y húmedas de transpiración. "Lo que me hizo… "
"Lo que hice fue pegarle un tiro en el culo." John se recostó y se permitió la primera sonrisa del día.
Spencer apuntó con un dedo a John. "Voy a matarle por eso. He soñado con ello durante años."
"¿Qué le ha retrasado tanto tiempo?"
La calmada compostura de John sólo servía para enfurecer aún más a Spencer. "¿Sabe lo qué le ocurre a un hombre cuando deserta? No es precisamente bienvenido de regreso a Inglaterra. Su novia decide que seguramente estará mejor con cualquier otro. Su nombre es eliminado de todas las listas importantes. Usted me hizo eso. Usted."
"¿Y ahora de repente Inglaterra lo recibe con los brazos abiertos? Me han dicho que no era bienvenido en los círculos más selectos."
Por un momento John creyó que Spencer iba a saltar por encima de la mesa y lanzarse a por su garganta. Sin embargo y repentinamente, el hombre se calmó. "Matarlo no solucionará todos mis problemas, es evidente. Pero hará que mi vida sea más feliz."
John suspiró. "Mire", dijo, con tranquilidad, "supongo que no es necesario que diga que preferiría que no me matara."
Spencer se permitió una seca carcajada. "Muy elegantemente expresado, pero tampoco es necesario que yo diga que preferiría que no hubiera arruinado mi vida."
"¿Por qué ha venido hoy? ¿Por qué está aquí sentado perdiendo el tiempo con la conversación?"
"Tal vez sentía curiosidad. ¿Y usted? Uno pensaría que debería temer encontrarse con su asesino." Se recostó en su silla y obsequió a John con una desenfadada sonrisa.
John empezaba a preguntarse si Spencer estaba loco. Obviamente estaba obsesionado, pero al mismo tiempo, parecía mantener sin problemas una apariencia de cordura, allí sentado, charlando con John como si fueran viejos amigos. "Tal vez yo también sentía curiosidad," contestó, devolviéndole sus palabras. "Esta es una situación única. Es un hombre afortunado aquel que tiene la oportunidad de encontrarse con su asesino cara a cara en unas circunstancias tan civilizadas."
Spencer sonrió e hizo una inclinación de cabeza, reconociendo elegantemente lo que consideró como un elogio.
"Supongamos que me cuenta lo que planea. No querrá que esto no le plantee ningún desafío, ¿verdad?"
"No podría importarme menos. Simplemente lo quiero muerto."
John sonrió tenso. Spencer indudablemente no se andaba con sutilezas. "¿Ninguna indicación sobre lo puedo esperar? "
"Algo rápido y sencillo, creo. No hay ninguna necesidad de hacerlo sufrir."
"Muy amable por su parte."
"No soy un monstruo, sólo un hombre de principios."
Mientras John ponderaba aquella increíble declaración, Spencer se concentró en algo por encima de su hombro. "¿Es su encantadora esposa a quien veo, Blackwood? Debo felicitarlo por su éxito matrimonial."
John sintió que se le congelaban las entrañas. Se giró en su asiento, buscando a su alrededor hasta que su mirada recayó sobre Belle, quién acababa de entrar en el salón de té seguida de Emma y Persephone.
John volvió a respirar profundamente, tratando de contenerse. Iba a matarla. Iba a ponerla sobre sus rodillas y hacerle ampollas en el trasero. Iba a encerrarla en su cuarto durante una semana. Iba…
"No parece demasiado contento de verla, creo."
John se giró hacia Spencer y le espetó, "Otra palabra, y tal y como me siento lo estrangulo."
Spencer se dejó caer contra el respaldo y rió entre dientes, enormemente divertido.
"Nuestra conversación ha terminado." John se levantó y caminó a través del salón sin volver la vista atrás. Alex y Dunford se asegurarían de que Spencer no lo atacara. Agarró el brazo de Belle antes de que ella pudiera sentarse, siseándole al oído, "Estás a punto de convertirte en una mujer muy desgraciada."
Belle tuvo la sensatez de mantener la boca cerrada. O puede que sólo fuera porque se moría por echar un buen vistazo a George Spencer, quien se había levantado para marcharse inmediatamente después de John. Pasó justo al lado de ellos al marcharse, saludándola con su sombrero y murmurando, "Milady."
El único atisbo de optimismo en la pesadilla de John fue la expresión de furia en el rostro de Belle. No tenía la menor duda de que ella señalaría la cara de Spencer con sus uñas si no fuera porque él la estaba sujetando firmemente por el brazo.
Una vez que Spencer estuvo definitivamente fuera del establecimiento, John la giró con fuerza para que lo mirara a la cara y le dijo, "¿Qué demonios crees que estás haciendo? "
Antes de que ella tuviera la más mínima posibilidad de contestarle, Alex apareció a su lado, agarró a Emma de modo similar y siseó, "¿Qué demonios crees que estás haciendo? "
Persephone miró a Dunford y sonrió, esperando su turno, pero para su gran desilusión, él se limitó a permanecer allí de pie y fulminar con la mirada a las tres mujeres.
"John," dijo Belle. "No creo que éste sea el momento." Se volvió hacia el resto de los hombres y les dedicó una amplia aunque titubeante sonrisa. "Lo lamento, pero vamos a tener que marcharnos."
John gruñó. Persephone tomó esto como un signo de asentimiento y agitó la mano para despedirse. "Espero verle pronto," dijo alegremente.
John gruñó de nuevo y esta vez Persephone no dijo nada.
Belle alzó la vista hacia su marido. "¿Nos vamos?"
Él se puso en marcha, y dado que su brazo estaba indisolublemente unido a su mano, ella se marchó con él. Cuando salieron a la calle, John se volvió y dijo de manera cortante, "¿Trajiste un carruaje? "