Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
John la estrechó suavemente contra sí, deleitándose con su respuesta. "Mmm-hum". Sonrió perezosamente cuando la vio arquear la espalda.
Podía sentir como se endurecia su pezón, convirtiéndose en un pequeño y rígido botón, y su cuerpo se tensó como respuesta.
"¿Siempre va a ser así entre nosotros? " susurró ella.
"Cristo, eso espero." Se inclinó y capturó su boca en un duro y fiero beso. Sus labios y su lengua eran despiadados, exigiendo todo de ella, implacable en su misión de reclamar hasta su misma alma.
La reacción de Belle lo igualó en velocidad e intensidad. Su beso brutal inflamó su deseo, y ella se lo devolvió con idéntica pasión, clavándole los dedos en la espalda. La ardiente boca de él descendió por su cuello, dejando un rastro de fuego a lo largo de su piel. "¿Has cerrado la puerta?" le preguntó con voz desigual, sin apartar los labios de su garganta.
"¿Qué? " Belle estaba tan sumida en un mar de pasión que apenas podía oír sus palabras.
"¿Has cerrado la puerta? "
Negó con la cabeza.
"Maldición." De mala gana John arrancó su boca de su sensible piel y se deslizó de debajo de ella. Belle aterrizó como un suave bulto sobre el sillón mientras él cruzaba el cuarto hasta la puerta, el aliento convertido en un jadeo desigual.
John giró la llave con decisión y caminó hacia su flamante esposa, con los ojos brillantes de deseo. Lamentablemente, sólo había podido dar dos pasos en su dirección cuando oyó un sonoro golpe sobre la puerta. Maldijo entre dientes y echó un rápido vistazo a Belle para asegurarse de que estaba presentable antes de girarse de nuevo. Descargando su irritación sobre el infeliz pomo, abrió brutalmente la puerta de un tirón.
"¿Qué? " ladró.
"Milord," le contestó la temblorosa voz del lacayo. "Una carta para usted."
John asintió de forma cortante y tomó el papel que descansaba sobre la bandeja de plata que el lacayo portaba.
"Me parece que hay un abrecartas en aquel escritorio de allí," dijo Belle, haciendo un gesto con la cabeza hacia el mueble en cuestión.
John siguió su consejo y rasgó el sello. La carta estaba escrita en un costoso papel blanco.
Querido Lord Blackwood,
¿Piensa que soy estúpido?
Si desea que nos encontremos, estaría encantado de concertar una cita con usted en un lugar más neutral. Me inclino por los muelles.
George Spencer.
"¿Quién la envía? " preguntó Belle.
John arrugó el papel. "George Spencer," contestó distraído.
"¿Qué? " chilló ella. "¿Por qué se pone en contacto contigo? "
"Bien, está tratando de matarme," dijo John tranquilo, su pasión tristemente diluida por la interrupción. "Y también, supongo, porque yo le he enviado una carta esta mañana temprano."
"¿Qué? ¿Por qué? ¿Y por qué no me lo has contado? "
Él suspiró. "Comienzas a sonar como una esposa latosa. "
"Bueno, tú te encargaste de lo de la parte de esposa ayer, y en cuanto a lo de latosa… creo que estoy en mi derecho dada nuestra intolerable situación. Y ahora, ¿ contestarás a mi pregunta? "
"¿A cuál de ellas? "
"A todas, " respondió Belle, apretando los dientes.
"Le escribí porque pensé que tal vez podría protegerme mejor si pudiera encontrarme con él cara a cara y discernir la intensidad y la naturaleza de su odio hacia mí. No te lo conté porque estabas durmiendo. Y luego estabas, esto… ocupada."
"Lamento haberte gritado," dijo Belle, más apaciguada. "Pero no veo qué esperas conseguir reuniéndote con él. Con eso solamente le bríndas una oportunidad de matarte."
"No tengo la intención de correr riesgos innecesarios, mi amor. Le pedí que nos reuniéramos aquí. Tendría que estar muy desesperado para intentar algo en mi casa, o en tu casa, en este caso."
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, John supo que no eran las correctas, ya que Belle lanzó un grito, "¡Pero no sabes lo desesperado que está! Si él realmente, de verdad te odia, entonces puede que no se preocupe por las consecuencias de matarte delante de testigos. Cariño, no puedo permitir que corras ese riesgo. " Su voz se quebró. "No cuando te amo tanto."
"Belle, no digas… "
"¡Diré lo que me dé la maldita gana! Arriesgas tu vida, no me dices que me amas y ni siquiera me dejas decirte que yo te amo." Emitió un sonido inarticulado y se llevó el puño a la boca durante un momento para contener un sollozo."¿Es que no te importo? "
Él la agarró por los brazos con un apretón feroz. "Sí que me importas, Belle," casi gruñó. "No dejes que nadie te diga lo contrario."
"Nadie lo hace. Sólo tú. "
Una profunda y desigual inspiración estremeció todo su cuerpo. "¿No puede bastarte saber que me importas, Belle? ¿Qué has llegado a lugares de mi corazón que no sabia ni que existían? ¿No te bastará por el momento?"
Ella tragó convulsivamente. Dios, lo odiaba cuando no podía entenderlo. Aún así, asintió. "Por el momento," dijo, en voz queda. "No por mucho tiempo. Y te aseguro que no para siempre."
Él tomó su cara en sus manos y se inclinó para besarla, pero ella se apartó de él. "Supongo que primero tendremos que lidiar con este monstruo. Es difícil tratar de construir un matrimonio cuando tengo que estar temiendo por tu vida."
John trató de ignorar el vacío que se había instalado en su corazón cuando ella se alejó de él. "Te prometo, cariño, que optaré por la actuación más segura. No tengo el menor deseo de morir, pero no puedo pasarme el resto de mi vida escondiéndome de Spencer. Antes o después, me encontrará."
"Lo sé. Lo sé. ¿Qué decía la nota? "
John se levantó y cruzó la habitación hasta la ventana. "No quiere que nos encontremos aquí," dijo, mirando hacia la ahora poco transitada calle. "Imagino que cree que esto es alguna clase de trampa."
"¿Lo es? "
"¿Una trampa? No, aunque ahora que lo pienso, la idea tiene su mérito. "
"¿Qué más dice? "
"Quiere que nos encontremos en los muelles."
"Espero que no estés pensando reunirte allí con él." Belle se estremeció. En realidad, ella nunca había ido allí, pero todos los londinenses sabían que era una de las zonas más peligrosas de la ciudad.
"No soy estúpido," contestó John, repitiendo inconscientemente las palabras que le había escrito Spencer. "Veré si quiere que nos reunamos en otro lugar. Algún sitio atestado," añadió, sobre todo para tranquilizarla.
"Mientras no vayas solo. Estoy segura de que Alex y Dunford estarían encantados de acompañarte. Y Ned también, si no ha vuelto para entonces a la universidad."
"Dudo que Spencer quiera decirme lo que tiene en mente delante de otras personas, Belle. Pero no te preocupes, No tengo la intención de encontrarme con él a solas, sin amigos cerca. No tendrá oportunidad de intentar nada."
"¿Pero por qué va a quedar contigo si lo que trata es de matarte? "
John se rascó la cabeza. "No lo sé. Probablemente quiere contarme cómo desea matarme. O cuánto lo desea."
"Eso no es gracioso, John."
"No estaba bromeando."
Belle sepultó la cara entre sus manos. "Oh, John," gimió. "Tengo mucho miedo de perderte. Es gracioso. En parte, la razón por la que me enamoré de…" Alzó la mano. "No, por favor no me interrumpas. En parte, me enamoré de ti porque pensé que me necesitabas. Hay muchísima gente a la que le gusto o que me quiere, pero nunca nadie me ha necesitado como tú. Y ahora me doy cuenta… " Se le quebró la voz, ahogándose con un sollozo.
"¿De qué, cariño?" susurró él. "¿De qué te has dado cuenta?"
"Oh, John, de que yo también te necesito. Si algo te pasara… "
"No me va a pasar nada," dijo él, ferozmente. Por primera vez, en años, tenía algo por lo que vivir. No iba a dejar a ese bastardo violador que se lo arrebatara.