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Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:

Lady Arabella Blydon está decidida a descubrir los más oscuros secretos de Lord John Blackwood, incluso si ello significa ignorar todas las advertencias para que desista. Marcado por la guerra, tanto en el cuerpo como en el alma, John sabe que él jamás podrá ser lo suficientemente bueno para esta bella mujer, pero Belle no descansará hasta que él retorne a la luz y la alegría de la vida?. Y gane un lugar en su corazón para siempre.
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"En Hyde Park. Ella…Yo… "

Él la agarró por los hombros y la sacudió. "¿Dónde, Mary? "

"En la arboleda. Ella… " Mary cruzó los brazos sobre su estómago y tosió violentamente. "Nunca la encontrará solo. Iré con usted."

John asintió cortante, la agarró de la mano, y la arrastró de nuevo a la calle

Minutos más tarde, montaba sobre su semental. Mary y un mozo lo seguían sobre Ámbar, la yegua de Belle. John dejaba atrás las calles a toda velocidad, el viento agitando ferozmente su ropa. La lluvia caía con brío, fuerte y helada, y pensar en que Belle estuviera allí fuera sola, en medio de una tormenta tan cruenta lo estremecía de terror.

Pronto llegaron a los límites de Hyde Park. Hizo señas al mozo para que acercara a Ámbar. "¿Por dónde?" gritó.

Apenas pudo oír las palabras de Mary por encima del aullido del viento. Ella señaló al oeste, hacia un área arbolada. John espoleó inmediatamente a Thor a un medio galope.

La luna estaba parcialmente oscurecida por densas nubes de lluvia, así que tuvo que confiar en la iluminación de su farol, que flameaba intermitentemente a causa del viento.

Redujo la marcha de Thor al trote mientras se internaba en la arboleda, dolorosamente consciente de lo difícil que sería divisarla en la densa oscuridad creada por los árboles.

"¡Belle!" gritó, esperando que su voz pudiera ser oída por encima de la tormenta.

No hubo respuesta.

* * *

Belle había yacido inconsciente durante casi una hora. Cuando despertó, estaba oscuro, temblaba sin control y su, otrora elegante traje de amazona, estaba empapado. Comenzó a incorporarse, pero fue vencida por el mareo.

"Dios mío," gimió, presionándose la frente con una mano como si así pudiera calmar el cegador dolor que latía en sus sienes. Echó un vistazo alrededor. No había ni rastro de Mary, y Belle estaba completamente desorientada. ¿Cuál era el camino a Mayfair?

"Infierno y condenación." blasfemó, y esta vez no sintió ni una sola punzada de culpabilidad por su atroz lenguaje. Se agarró al tronco de un árbol cercano en busca de apoyo, luchó por ponerse en pie, pero el vértigo rápidamente la venció, y cayó de nuevo en tierra. Lágrimas de frustración se agolparon en sus ojos, derramándose por sus mejillas y mezclándose con la lluvia implacable. Consciente de que no tenía otra opción, Belle comenzó a gatear lentamente. Y luego, pidiendo perdón en silencio por todas aquellas veces que se las había amañado para evitar tener que asistir a la iglesia, comenzó a rezar.

"Oh, por favor Señor, por favor Señor, permíteme llegar a casa. Solamente permíteme llegar a casa antes de que me congele. Antes de que me desmaye otra vez, porque me va a estallar la cabeza. Por favor, prometo que comenzaré a prestar atención a los sermones. No me dedicaré a contemplar las vidrieras de colores. No blasfemaré, y haré caso a mis padres, y hasta trataré de perdonar a John, aunque soy consciente de que Tú sabes el enorme esfuerzo que representará para mí. "

La apasionada letanía de Belle continuó mientras se arrastraba entre los árboles, guiada tan sólo por su instinto, ahora que el sol se había ocultado por completo. La lluvia había provocado que el frío se intensificara, y sus empapadas ropas la envolvían en un despiadado y gélido abrazo. Sus temblores se intensificaron, y los dientes comenzaron a castañetearle audiblemente. Sus plegarias se intensificaron, y dejó de rogar a Dios que le permitiera llegar a casa, conformándose con pedir simplemente que la dejara vivir.

Tenía las manos arrugadas y agrietadas de arrastrarse por el barro de la senda. Entonces oyó el sonido de un desgarrón. Su vestido se había enganchado en un arbusto espinoso que había a un lado de la senda. Trató de liberarse, pero apenas le quedaban fuerzas.

Estremeciéndose a causa del dolor en su cabeza que hacía que se le nublara la vista, reunió la poca energía que conservaba y arrancó su falda de las espinas.

Acababa de reanudar su agónica marcha cuando un relámpago iluminó el cielo. El terror la paralizó, y aturdida se preguntó cómo de cerca habría impactado. Un trueno lo siguió rápidamente, y Belle brincó aterrada, aterrizando sobre su trasero.

Permaneció sentada en medio del fangoso sendero durante unos segundos, tratando de recobrar el control de su tembloroso cuerpo. Con gesto trémulo, se apartó los rizos que tenía pegados sobre la cara y trató de acomodarlos tras sus orejas. Pero la lluvia y el viento eran despiadados, y su pelo de inmediato estuvo de vuelta sobre sus ojos. Estaba tan espantosamente cansada. Tan fría y agotada. Otro relámpago desgarró el cielo oscuro, pero esta vez iluminó la figura de un jinete y su caballo aproximándose por la senda, a su espalda.

¿Podría ser?

Belle contuvo la respiración y se olvidó de toda la furia que había sentido hacia el hombre que cabalgaba hacia ella. "¡John! " gritó, rezando para que pudiera oírla por encima del aullido del viento, porque si no lo hacía, ella pronto terminaría aplastada bajo los cascos de Thor.

El corazón de John dio un vuelco al oír su grito, y cuando volvió a latir, amenazaba con salírsele del pecho. Apenas podía distinguir su figura sobre la senda, aproximadamente a unos diez o doce metros por delante de él.

El pelo de ella era tan pálido que capturó la poca luz de luna que se filtraba en la oscuridad y brilló como un halo. Él redujo velozmente la distancia entre ambos y desmontó.

"¿John?" preguntó Belle, estremeciéndose y casi incapaz de creer que estuviera allí, delante de ella.

"Shhh, mi amor. Ya estoy aquí." Se arrodilló en el barro y tomo su rostro en sus manos. "¿Dónde te has herido? "

"Tengo mucho frío."

"Lo sé, amor. Voy a llevarte a casa." El alivio de John por haberla encontrado rápidamente se convirtió en temor cuando la tomó en brazos y sintió sus violentos estremecimientos. Dios misericordioso, había permanecido allí fuera, bajo esa lluvia helada durante al menos una hora, y su pesado traje de amazona estaba empapado.

"Intentaba… intentaba arrastrarme hasta casa," logró articular Belle. "Tengo tanto frío."

"Lo sé, lo sé," canturreó él. Infiernos, ¿por qué había ido arrastrándose? Pero no había tiempo para considerar tales preguntas. Los labios de Belle se estaban poniendo levemente azulados, y sabía que debía hacerla entrar en calor inmediatamente. "¿Puedes aguantar en la silla, mi amor?" le preguntó, subiéndola al caballo.

"No lo sé. Tengo mucho frío."

Belle comenzó a deslizarse de la montura mientras John montaba y tuvo que enderezarla de nuevo. "Agárrate al cuello de Thor hasta que yo monte contigo. Te prometo que yo te sujetaré todo el camino de vuelta a casa."

Con los dientes castañeteando, Belle asintió, agarrándose al semental con todas su fuerzas. En cuestión de segundos, John se colocaba tras ella y su fuerte brazo ciñó ferozmente su cintura. Belle se dejó caer contra su pecho y cerró los ojos. "N-no puedo parar de temblar," dijo débilmente, parecía un niño tratando de justificarse. "Tengo tanto frío."

"Lo sé, mi amor."

Mary y el mozo aparecieron tras ellos. "Síganme," gritó John. No tenía tiempo para dar explicaciones sobre el estado de Belle. Espoleó a Thor para ponerlo al galope, y se lanzaron a través de los árboles.

Firmemente recostada contra el pecho de John, Belle, lentamente, dejó que la feroz tenacidad que la había impelido a avanzar la abandonara. Sintió que su mente se liberaba de su cuerpo, y la verdad sea dicha, se sentía tan condenadamente cansada, aterida y dolorida que se alegró de dejarla ir. Estaba entumecida y extrañamente feliz ahora que sus dolores y padecimientos se desdibujaban. "Ya no siento frío," murmuró, con voz sobrecogedora.

"Oh, Cristo," blasfemó John, esperando haberla oído mal. Le dio un fuerte empujón. "Independientemente de cómo te sientas, no te duermas. ¿Me oyes, Belle? ¡No te duermas!" Cuando no respondió inmediatamente, le dio otro empujón.

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