Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Diosa Por Elección
Diosa Por Elección - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Diosa Por Elección

Электронная книга - «Diosa Por Elección». Краткое содержание книги:

Por fin, Shannon Parker se había reconciliado con la vida en el mundo mítico de Partholon. Amaba a su marido centauro y se había acostumbrado a su conexión con la diosa Epona y los beneficios que conllevaban ambas cosas. Casi había olvidado su antigua vida en la Tierra… sobre todo, cuando descubrió que estaba embarazada…
Pero entonces una súbita explosión de poder la envió de vuelta a Oklahoma. Sin la magia, Shannon no podía regresar a Partholon, así que tendría que buscar ayuda. El problema era que esa ayuda tomó la forma de un hombre tan tentador como su marido. Y, durante el camino, Shannon descubriría que ser una diosa por error era mucho más fácil que ser una diosa por elección…
1 ... 43 44 45 46 47 48 49 50 51 ... 57
Перейти на страницу:

«Piensa en lo que has presenciado esta noche. Con el conocimiento llega la sabiduría y el poder».

Mi espíritu fue absorbido por el túnel. En aquella ocasión, cerré con fuerza los ojos y contuve mi terror. Terminaría muy pronto.

El túnel me escupió en el cielo lleno de nieve, por encima de la cabaña de Clint. Abrí los ojos y atravesé el techo, y floté suavemente sobre la cama. Mi cuerpo estaba acurrucado de lado, y parecía que estaba durmiendo plácidamente. Clint estaba tendido a mi lado, con los vaqueros y una camiseta. Estaba por encima de las mantas, así que nuestros cuerpos no se tocaban. Se había tapado con una colcha. Tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente. Mi corazón dio un salto al verlo.

«Ámalo esta noche, Elegida», me dijo la diosa.

– Pero… Estoy casada con ClanFintan.

«Él es el reflejo de tu compañero, Amada. Él también nació para quererte».

– Pero…

«Te necesita, Elegida…».

Las palabras de Epona resonaron en mi mente.

Capítulo 2

Abrí los ojos. El fuego se había reducido a un resplandor suave. Lo observé mientras recordaba las palabras de Epona. No tardé mucho en tomar la decisión.

Y me giré para mirar a Clint.

Al sentir mi movimiento, él abrió los ojos con preocupación.

– ¿Qué? -preguntó, comenzando a incorporarse.

– Shh -dije, y le acaricié el brazo-. No pasa nada.

Él volvió a tumbarse, y se pasó la mano por los ojos en su gesto habitual del despertar.

– ¿Otro sueño?

– Más o menos. Esta vez he visto el pasado.

– ¿Cómo? -Clint ya se había despertado por completo, y se giró para colocarse frente a mí.

Yo sonreí.

– Es bastante raro, ¿verdad?

Clint sonrió también.

– Se tarda un tiempo en acostumbrarse, pero creo que nosotros lo hemos conseguido. ¿Qué has visto esta vez?

– La diosa me mostró el pasado de Rhiannon. No creo que Epona lo hiciera para excusar el comportamiento de Rhiannon, sino para que yo pudiera entenderla mejor.

– ¿Y la entiendes mejor?

– Sí. Y lo siento por ella.

– ¿De veras?

Asentí.

– Podría haberme pasado a mí. Si mi educación hubiera sido como la suya, creo que podría haberme convertido en lo mismo que ella. En realidad, me da un poco de miedo.

Él me apartó un rizo de la cara.

– Pero no te convertiste en lo mismo que ella.

– No, pero no la juzgues con demasiada dureza, Clint. Se parece mucho más a mí de lo que yo hubiera pensado. Tienes que darte cuenta de que, en un momento dado, fue una niña, una niña asustada que no estaba lista para asimilar lo que le ocurrió.

Él resopló tal y como lo hubiera hecho ClanFintan.

Entonces, yo le acaricié la mejilla.

– Prométeme que vas a recordar compadecerte de ella.

Él me miró a los ojos.

– Te lo prometo.

Sin pararme a pensar en lo que hacía, me incliné hacia delante y lo besé ligeramente en los labios.

– Gracias.

– De nada -respondió. Su voz se había hecho más grave y él se había quedado inmóvil de repente. Yo no me aparté. Nuestras caras estaban muy cerca.

De nuevo, me incliné hacia delante y lo besé. En aquella ocasión me entretuve. Él no hizo ningún movimiento para profundizar el beso, pero separó los labios y permitió que explorara su boca a placer.

– Me gusta tu sabor -le susurré contra los labios.

– Mi niña…

Aquellas palabras cariñosas se convirtieron en un gemido cuando rodé hacia él y aparté las mantas para poder adaptar mi cuerpo al suyo.

Nuestras piernas estaban entrelazadas, y yo me deleité al sentir mi piel desnuda contra el calor y la aspereza de sus pantalones vaqueros. Pasé las manos por debajo de su camiseta mientras seguíamos besándonos, para poder explorar su espalda. Encontré con los dedos una cicatriz que le recorría casi toda la longitud de la espalda. Conscientemente, tiré de la energía de mi interior y dejé que pasara desde las yemas de mis dedos al cuerpo de Clint, para librarlo del dolor. Noté la calidez como un cosquilleo de sensaciones eróticas.

En respuesta, Clint se echó a temblar mientras me abrazaba y gemía en mi boca.

– ¿Hace que te sientas mejor? -le susurré.

– Oh, Diosa… -me dijo con la voz ronca- si tú supieras…

Le quité la camiseta y pasé la lengua por su pecho, hasta la dura expansión de su estómago, sin dejar de acariciar con las yemas de los dedos la cicatriz, y deteniéndome cada vez que percibía una zona de dolor.

Finalmente, tiré con los dientes del botón de la cintura de su pantalón, y lo miré a los ojos. Estaban llenos de pasión.

– Creo que llevas demasiada ropa -bromeé.

– Vivo para obedecerte -dijo Clint, y rápidamente, con una sonrisa, comenzó a quitarse el resto de las prendas.

– ¿Uno de mis fieles subalternos? -me reí, mientras me acurrucaba contra su cuerpo desnudo.

– Me llamo Sacrificio -murmuró mientras se inclinaba a besarme.

Yo respondí a su beso hasta que me sentí mareada, y después lo empujé hacia la almohada. Él me miró con confusión.

– Por favor, deja que te ame esta noche -le pedí.

– Oh, mi niña… -susurró, mientras me acariciaba la cara con ambas manos-. ¿Acaso no sabes que no puedo negarte nada?

Yo tuve que contener las lágrimas. En respuesta a sus palabras, moví la boca por su cuerpo.

Su respiración era profunda y entrecortada cuando tiró de mí hacia sus labios. Sin embargo, en vez de besarlo, me senté y, lentamente, me quité el jersey y me deslicé las braguitas por los muslos desnudos. Sus ojos ardían mientras observaba cómo me colocaba a horcajadas sobre él. Con delicadeza, tomó mis exuberantes pechos en las manos.

– Están muy sensibles en este momento -susurré.

Él me besó los pezones con suavidad.

– Yo nunca te haría daño.

– Lo sé, Clint, lo sé.

Entonces, me apoyé en sus anchos hombros y comencé a mecerme con un ritmo atemporal que él siguió con un entendimiento perfecto. A medida que se incrementaba, me di cuenta de que el aura de Clint comenzaba a brillar. Entonces, el plateado de mi aura también se hizo visible a mi alrededor. Mientras nos acercábamos al clímax, las dos auras se mezclaron y aumentaron, y los sentimientos que se habían apoderado de mí se intensificaron de repente, casi hasta un nivel doloroso.

Clint abrió los ojos, y nuestras miradas quedaron atrapadas la una en la otra. Me tomó por las caderas y se hundió con fuerza en mí, una y otra vez, y la noche explotó a nuestro alrededor, y dentro de nosotros.

Yo dormité a ratos, protegida entre sus brazos.

– Nunca me había pasado -dijo Clint, con una voz suave y emocionada.

Lo miré a los ojos.

– Lo que hiciste con los dedos… -continuó-. Conseguiste acabar con el dolor, pero más que eso, tú… -sacudió la cabeza maravillado-. Fue… -me acarició los labios con el dedo-. No hay palabras para describirlo.

– Y nuestras auras se unieron. ¿Te ocurrió eso con Rhiannon?

– No. Nada de esto me sucedió con Rhiannon. Sólo contigo, Shannon. Sólo contigo. Las cosas que me hizo ella… Me tenía atrapado con un poder antinatural, perverso. Era oscuro y malvado. Me odiaba a mí mismo por desearla.

– Shhh -susurré, posándole un dedo contra los labios-. Ya ha terminado. Esa parte de tu vida ha acabado.

Sentí que su erección latía. Deslicé la mano entre nuestros cuerpos y lo acaricié, disfrutando de la sensación que mé producía la piel suave sobre la dureza.

Entonces, lo noté. La ligera hendidura de tejido cicatrizado que tenía por toda la longitud de su miembro. Me quedé helada al darme cuenta de lo que significaba aquella cicatriz. Vi de nuevo la escena del parque de Chicago, el brillo de la hoja del puñal y las gotas rojas que manchaban el blanco de la nieve.

1 ... 43 44 45 46 47 48 49 50 51 ... 57
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)