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Diosa Por Elección

Электронная книга - «Diosa Por Elección». Краткое содержание книги:

Por fin, Shannon Parker se había reconciliado con la vida en el mundo mítico de Partholon. Amaba a su marido centauro y se había acostumbrado a su conexión con la diosa Epona y los beneficios que conllevaban ambas cosas. Casi había olvidado su antigua vida en la Tierra… sobre todo, cuando descubrió que estaba embarazada…
Pero entonces una súbita explosión de poder la envió de vuelta a Oklahoma. Sin la magia, Shannon no podía regresar a Partholon, así que tendría que buscar ayuda. El problema era que esa ayuda tomó la forma de un hombre tan tentador como su marido. Y, durante el camino, Shannon descubriría que ser una diosa por error era mucho más fácil que ser una diosa por elección…
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– Me sorprende que no se quedara embarazada -dije.

«Mi Elegida sólo puede concebir si tiene relaciones con el Sumo Chamán que yo elijo para ella».

Por lo menos, eso era un alivio. Rhiannon hubiera sido una madre horrible.

Las imágenes cambiaron de nuevo, y yo sentí un tirón físico al reconocer a un joven centauro que apareció en la pantalla. ClanFintan se acercó a Rhiannon e hizo una reverencia. Estaban solos en la sala del trono del Templo de Epona. Me encantó ver la imagen juvenil de mi marido. No era tan alto y musculoso como en su edad adulta, pero ya tenía los magníficos rasgos del hombre en que iba a convertirse. Los hombros y el pecho anchos, y la mandíbula fuerte. Tenía los mismos ojos, oscuros y rasgados, pero brillaban de placer e ingenuidad, en vez de tener el brillo de la sabiduría adulta.

– Bien hallada, mi señora -dijo con voz de adolescente.

– Me han informado de la profecía: te convertirás en Sumo Chamán -ronroneó Rhiannon, lo cual hizo que yo me alarmara. ClanFintan no se dio cuenta, sin embargo.

– Sí, mi señora. Eso es lo que se ha profetizado -respondió ClanFintan, con orgullo.

Yo recordé lo cauteloso y reservado que se había mostrado cuando nos conocimos, y tuve ganas de saltar a la pantalla y abrazarlo para protegerlo de todas las cosas malvadas que Rhiannon tuviera planeadas para él. Sin embargo, Epona alzó la mano, y yo reprimí mi impulso.

«Observa, Amada».

Rhiannon se puso en pie y bajó lánguidamente los escalones del estrado en el que descansaba su trono. Lentamente, caminó en círculo alrededor del centauro, que se quedó inmóvil, observándola con curiosidad.

– Quizá lo hagas muy bien.

Su voz era seductora, y se acercó mucho a él, pasándole la mano desde el hombro humano hasta su pecho y después hasta el lugar en el que se convertía en caballo. Después, continuó la caricia por todo su cuerpo, y vi que los músculos del centauro se contraían como respuesta.

– Creo, mi señora, que nos irá muy bien -dijo-. Yo también estoy satisfecho porque el destino haya decretado que un día estemos juntos.

La risa sarcástica de Rhiannon resonó burlonamente.

– Yo no estaba hablando de eso, tonto. Estaba hablando de diversión.

Antes de que ClanFintan pudiera responder, ella se quitó el broche que le sujetaba la túnica por el hombro, y la tela vaporosa se deslizó hasta el suelo. Rhiannon se quedó desnuda ante él.

Vi que a ClanFintan se le aceleraba la respiración, y cuando habló por fin, su voz temblaba.

– Todavía no soy Sumo Chamán. No puedo realizar el Cambio para convertirme en humano, mi señora.

Otra vez aquella risa burlona, venenosa.

– He estado con muchos hombres humanos, pero nunca con un centauro. Si pudieras adoptar la forma humana, no me resultarías tan interesante.

Él frunció el ceño, confuso, mientras ella se metía entre sus brazos.

Yo cerré los ojos.

– ¡Basta! ¡No quiero ver nada más de esto!

Sentí al mismo tiempo ira y celos.

«Observa, Amada», repitió la diosa. «Sólo te queda una escena más».

Abrí lentamente los ojos. La pantalla había cambiado de nuevo. Era la habitación de Rhiannon, y estaba iluminada por cientos de candelabros. En vez de la cama había un catafalco bien elevado del suelo, y sobre él había una especie de colchoneta de arbustos tejidos. Rhiannon estaba sobre la colchoneta, desnuda, y tenía una elevación en el vientre, que yo reconocí con facilidad.

– ¿Está embarazada? -susurré.

«Mi Elegida sólo puede concebir si se aparea con el Sumo Chamán que yo he elegido para ella», repitió la diosa.

Por lo tanto, si Rhiannon estaba embarazada, tenía que ser el hijo de ClanFintan. Sin embargo, el joven ClanFintan todavía no se había convertido en Sumo Chamán. Y él mismo había admitido que no podía adoptar la forma humana.

A mí se me encogió el estómago ante el significado de aquel embarazo.

– Bebed, mi Diosa -dijo alguien, y yo volví a concentrarme en la escena.

Bres acababa de entrar en la habitación. Era mucho más joven que el hombre a quien yo había visto recientemente. Me sorprendió comprobar que su cuerpo era esbelto, y que tenía cierta elegancia escultural. Supongo que no había envejecido bien. Qué tragedia.

Tenía una copa llena de un líquido rojo, y la posó en los labios de Rhiannon. Ella bebió ansiosamente. Me di cuenta de que sus ojos estaban enrojecidos, por lo que debía de haber bebido ya bastante.

Eso no era bueno para el bebé.

Dejó caer la cabeza hacia atrás y Bres se colocó a los pies del catafalco. Él posó la copa en una mesa y después tomó un objeto punzante, largo y delgado. Me recordaba a una aguja de ganchillo, pero era más largo, y con una punta afilada en el gancho. Se volvió hacia los pies de Rhiannon, que estaban a la altura de su pecho.

– Ahora debéis venir hacia mí, Diosa.

Sin decir nada, Rhiannon se arrastró hacia él, doblando las rodillas y extendiendo las piernas.

Bres le ató los tobillos con unas cintas de cuero para que no los moviera del lugar donde los había colocado, y yo me di cuenta de que Rhiannon estaba agarrándose al colchón con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos.

El sexo de Rhiannon había quedado expuesto, como el suave montículo de su vientre. Durante un momento, Bres observó su cuerpo, y después, con una mano, le abrió los labios. Con la otra mano, insertó el instrumento en su vagina. El cuerpo de Rhiannon se tensó y dio unos tirones espasmódicos. Al mismo tiempo, las llamas de las velas comenzaron a agitarse salvajemente, como si una diosa vengativa acabara de dar un soplido de advertencia.

– ¡No! -gritó Rhiannon-. ¡No dejaré que me usen! ¡Yo elegiré! ¡Yo elegiré!

Cuando terminaron sus gritos, Bres introdujo más el gancho en su cuerpo, y con un movimiento rápido, lo giró y tiró de él. Obtuvo un borbotón de líquido claro mezclado con sangre. Rápidamente, se limpió las manos en la túnica y se acercó a la cabecera del catafalco.

– Ahora lo expulsaréis.

Suavemente, le limpió las lágrimas y el sudor de la cara a Rhiannon. Ella escondió el rostro en la curva de su brazo.

– El jugo de la amapola mitigará vuestro dolor. Pronto habrá terminado todo.

La escena se desvaneció.

Yo tenía las mejillas cubiertas de lágrimas.

– Pero… me dijiste que sólo podía quedarse embarazada del Sumo Chamán. ClanFintan no era Sumo Chamán todavía. Ni siquiera podía adoptar la forma humana.

«El Sumo Chamán no se hace, Amada, sino que nace. ClanFintan fue el Sumo Chamán desde sus primeros llantos».

– Ella mató a su hija -dije con incredulidad.

«Al orquestar la muerte de su hija, también mató su capacidad de sentir compasión o piedad por los demás. La crueldad y la indulgencia para consigo misma la consumieron, y yo tuve que cortar los vínculos que compartíamos. Muy pronto, la culpabilidad mató todo lo bueno que quedaba en ella. Y, en lugar de aquel bien, comenzó a desarrollarse el mal verdadero».

– Así que, en realidad, no es tu Elegida -dije.

«Le retiré mi favor, y le permití que se intercambiara por ti, Amada».

– Entonces, ¿por qué has permitido que yo volviera a Oklahoma? ¿Por qué no estoy en Partholon?

«Rhiannon y sus aliados de la oscuridad deben ser vencidos. No puedo permitir que el mal de Nuada se desate en tu antiguo mundo».

El cielo nocturno se onduló nuevamente. Después se abrió y dejó a la vista la frialdad y la negrura de aquel portal del tiempo.

– Por favor, dime cómo puedo librarme de Nuada y detener a Rhiannon -le pregunté a Epona, con pánico, mientras mi alma comenzaba a moverse hacia aquel túnel.

«Cuando llegue el momento lo sabrás, Amada. Recuerda que Rhiannon ha vivido la vida llena de un odio que ella misma ha creado, así que el odio no puede vencerla».

– ¡No lo entiendo, Epona! ¿Qué significa eso?

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