Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
"¿Qué ha sido eso? " siseó John, cogiendo de nuevo su arma y apartándola de la ventana.
"¿Cuándo te has vuelto tan paranoico? Sólo es Dunford, irritado conmigo, sin duda, por tardar tanto en avisarle de que he conseguido entrar y estoy a salvo." Belle se soltó de su agarre y se acercó a la ventana abierta. Dunford tenía la mirada clavada en ella. No podía ver su cara con claridad, pero Belle estaba segura de que lucía una expresión de preocupación.
"Estoy bien, Dunford," le dijo, en voz alta.
"¿Va él a llevarte a casa? "
"Sí, seguro. No te preocupes."
"Quiero oírlo de él. "
"Hombre obstinado," refunfuñó Belle. "Humm, ¿John? Dunford no se marchará hasta que le des tu palabra de que me llevarás a casa a salvo."
John frunció el ceño y se acercó a la ventana. "¿En qué demonios estabas pensando?"
"Me habría gustado verte a ti intentar detenerla," gruñó Dunford, en respuesta. "¿Vas a escoltarla a su casa o me vas a hacer quedarme aquí y… "
"Sabes condenadamente bien que la llevaré, y nosotros vamos a tener una charla mañana. Debes estar idiota o borracho o ambas cosas para dejarla… "
"¿Dejarla? ¿Dejarla? Ah, Blackwood, ya te enteraras cuando seas su marido. No le dejé hacer nada. Ni el mismo Napoleón podría haberla detenido. Te deseo mucha suerte. Vas a necesitarla." Dunford giró sobre sus talones y regresó al carruaje que había dejado a unos bloques de distancia.
John se volvió hacia Belle. "Será mejor que tengas una muy buena razón para llevar a cabo algo así."
Belle bostezó. "Ya te lo dije, tenía que verte. ¿Qué mejor razón que esa? ¿Y podrías cerrar la ventana? Hace frío aquí."
John gruñó, pero cerró la ventana. "Bien. Empieza desde el principio."
"¿Quieres que yo empiece a hablar? ¿Por qué no comienzas a hablar tú? He estado preguntándome por qué un hombre se arrastraría hasta mi dormitorio un día y me haría el amor y luego se negaría a verme al día siguiente."
"Es por tu propio bien, Belle," dijo él, con los dientes apretados.
"Vaya ¿dónde he oído eso antes? " preguntó ella, destilando sarcasmo.
"No trates de volver las tornas, Belle. Esta es una situación completamente diferente. "
"Entonces podría entenderlo… si me dijeras lo que esta sucediendo. Y mientras tú has estado desconectado y sumergido en tus asuntos, yo he tenido una pequeña aventura. "
"¿Qué demonios significa eso? "
"Significa que alguien trató de secuestrarme hace dos días." Belle le había dado la espalda y se había alejado, así que no vio como toda la sangre de John abandonaba su rostro. Suspirando, lo arriesgó todo y dijo, "y si de verdad sintieras cariño por mí, creo que querrías protegerme. Preferiría no pasar por esto sola, ya sabes."
John la agarró con firmeza por los hombros y la giró. La expresión de su cara le dijo que él todavía sentía algo por ella, y se habría sentido exultante si él no pareciera tan angustiado. "Díme lo que pasó," insistió él, con el rostro contraído de preocupación. "Cuéntamelo todo."
Ella rápidamente le relató el incidente en el callejón.
"¡Maldito! " explotó él, estrellando su puño contra la pared.
Belle jadeó cuando vio una grieta serpentear por el yeso.
"¿Y estás segura de que dijeron que era un caballero quien te quería? ¿A ti en particular?"
Ella asintió y se estremeció cuando él la sacudió. "Y también que llevaba un brazo en cabestrillo."
John soltó una palabrota. Hacía tan solo unas noches que le había pegado un tiro a su atacante en el hombro. Con un suspiro entrecortado, cojeó hasta una mesa cercana en la que había una botella de whisky y un vaso. Los tomó ambos y luego desechó el vaso, tomando un generoso trago del licor directamente de la botella. Juró otra vez y luego tendió la botella hacia Belle. "¿Quieres? "
Ella sacudió la cabeza, acobardada por su dura expresión. "No, gracias.”
"Puede que cambies de opinión," dijo él, riendo ásperamente.
"¿John, qué pasa?" Belle se precipitó a su lado. "¿Qué sucede? "
Él la miró a los ojos, directamente al centro de aquellos perfectos ojos azules que lo atormentaban cada noche. No había ninguna razón para ocultarle la verdad más tiempo. No después de que su enemigo hubiera decidido que ella era una valiosa mercancía. Ahora iba a tener que mantenerla cerca de él si quería verla a salvo. Muy cerca. Todo el tiempo.
"¿John?” imploró Belle. "Por favor, cuéntamelo."
"Alguien trata de matarme."
Las palabras cayeron sobre ella como un alud. "¿Qué?" jadeó. Se tambaleó y se habría caído al suelo si él no hubiera extendido una mano para agarrarla. "¿Quién? "
"No lo sé. Eso es lo malditamente peor. ¿Como infiernos se supone que debo vigilar mi espalda si no tengo ni idea de qué estoy buscando? "
"¿Pero tienes algún enemigo? "
"Ninguno que yo sepa."
"Cielo misericordioso," dijo Belle, con voz entrecortada y John tuvo que sonreír ante su sumamente elegante tentativa de blasfemar.
"Quienquiera que me quiera muerto ha comprendido que tú eres muy, muy importante para mí y no le importa utilizarte."
"¿Lo soy? " preguntó Belle, suavemente.
"¿Eres qué? "
"¿Muy, muy importante para ti? "
John dejó escapar un áspero suspiro. "Por Dios, Belle. Sabes que lo eres. La única razón por la que no he estado siguiéndote como un perro faldero durante los últimos días es que esperaba que mi atacante no hubiera establecido aún la conexión entre ambos."
En medio de su terror por la seguridad de John, Belle sintió un cálido destello de felicidad por sus palabras. No lo había juzgado mal.
"¿Qué vamos a hacer ahora? "
John suspiró abruptamente. "No lo sé, Belle. Ponerte a ti a salvo es mi prioridad."
"Y a ti también, espero. No podría soportar que te pasara nada."
"No voy a pasarme la vida huyendo, Belle. O más bien, cojeando, en este caso," añadió irónicamente.
"No, ya veo que no es lo que deseas."
"¡Maldita sea!" Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor de la botella de whisky, y con toda probabilidad la habría lanzado contra la pared, si Belle no hubiera estado allí para atenuar su furia. "Si tan sólo supiera quién va detrás de mí. Me siento tan malditamente indefenso. E inútil."
Belle se precipitó a consolarlo. "Por favor, querido," imploró. "No seas tan duro contigo mismo. Ningún hombre podría hacer más de lo que tú haces. Pero creo que ha llegado el momento de que busquemos ayuda."
"¿Oh? " dijo él, burlonamente.
Belle ignoró su tono de burla. "Creo que deberíamos ir a ver a Alex. Y, quizás, también a Dunford. Ambos poseen bastante inventiva. Creo que podrían ayudar."
"No voy a implicar a Ashbourne. Ahora tiene una esposa de la que preocuparse y un niño en camino. Y en cuanto a tu amigo Dunford, no me fío precisamente de su buen juicio después esta noche."
"Oh, por favor no culpes a Dunford de esto. No le dejé otra opción. Era acompañarme y cuidarme o saber que vendría yo sola."
"Eres todo un carácter, Belle Blydon. "
Belle sonrió ante lo que decidió interpretar como un elogio. "Y en cuanto a Alex," prosiguió ella, "sé que una vez le salvaste la vida."
John alzó la vista bruscamente.
"El me lo contó todo," dijo Belle, estirando un poquito la verdad. "Así que no creas que puedes negarlo. Y conozco a Alex lo bastante bien como para saber que habrá estado deseando pagarte esa deuda durante mucho tiempo."
"No lo veo como una deuda. Hice lo que cualquier hombre habría hecho."
"No estoy de acuerdo. Conozco a muchos hombres que ni siquiera saldrían bajo la lluvia por miedo a que se les arruinara la corbata, así que mucho menos arriesgarían su vida por otro. Por el amor de Dios, John. No puedes hacer esto solo."
"No hay otro modo de hacerlo."