Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
Estaba a medio camino de regreso cuando oyó pasos.
Se giró. ¿Había alguien tras de él?
Nada, excepto sombras. Continuó su camino. Seguramente se lo había imaginado. Todavía sentía un poco de paranoia por la guerra, cuando cada sonido podía significar la muerte.
Doblaba la última esquina cuando oyó los pasos otra vez. Y luego una bala pasó por encima de su oreja. "¿Qué demonios? "
Otra bala zumbó, ésta rozándole el brazo e hiriéndolo. Sacó rápidamente su pistola y giró sobre si mismo. Distinguió una figura entre las sombras al otro lado de la calle, recargando febrilmente un arma. John se apresuró a disparar, y el villano se desplomó cuando la bala le alcanzó en el hombro.
¡Maldición! Su puntería había decaído. Con el arma todavía en la mano, comenzó a acercarse a su fortuito asesino. El hombre lo vio venir, se agarró el hombro, y se puso en pie. Miró a John con inquietud, pero la parte superior de su rostro estaba cubierta por una máscara, así que John no tenía modo de reconocerlo. Con un último vistazo, el bandido escapó corriendo.
Cuando John llegó al otro lado de la calle, maldijo su pierna herida por retrasar su marcha. Nunca se había sentido tan furioso con el destino por mutilarlo de esta forma. No había modo de que fuera capaz de alcanzar a su atacante. Aceptando su fracaso, suspiró y dio media vuelta. Esto era un grave problema.
Y no tenía ningún derecho a arrastrar a Belle a él.
Se llevó una mano al brazo cuando finalmente se dio cuenta de que sangraba. Sin embargo, apenas sentía dolor. Su furia anulaba cualquier otra sensación. Alguien iba tras él, y no sabía por qué. Algún lunático le enviaba notas secretas y lo quería muerto.
Y quienquiera que fuera, probablemente no vacilaría en ir tras Belle si se enteraba de lo mucho que ella significaba para John. Y si lo había estado siguiendo durante la semana pasada, ya sabría que John había pasado cada minuto libre en su compañía.
John soltó una palabrota mientras subía los escalones delanteros de la casa de Damien. No pondría a Belle en peligro, aun si eso significaba que tendría que posponer sus proyectos de boda.
Infierno y condenación
Capítulo Catorce
"Disculpe, milady, ha llegado un mensaje para usted. "
Belle levantó la mirada cuando un criado entró en el cuarto. Estaba allí sentada, perdida en sus pensamientos, repasando de nuevo la noche anterior con John… por vigesimoséptima vez. Tomó la carta, la abrió con cuidado, y la leyó.
Belle,
Pido disculpas por avisarte con tan poco tiempo, pero me es imposible acompañaros a ti y a Persephone al teatro esta noche.
Sinceramente,
John Blackwood
Belle se quedó mirando la nota durante un minuto más o menos, intrigada por el tono tan formal. Finalmente, con un encogimiento de hombros, decidió que algunas personas siempre redactaban en tono formal, así que no debería sentirse disgustada por que él hubiese firmado la nota con un "sinceramente" en vez de con un "con amor". Y tampoco tenía importancia que él hubiera sentido la necesidad de incluir su apellido además de su nombre de pila. Guardó la nota, diciéndose a si misma que no debía ser tan suspicaz.
Bueno. Tal vez Dunford estuviera interesado en acompañarlas a ella y a Persephone.
A Dunford le gustaba ir al teatro, y disfrutaría asistiendo con Belle y Persephone. Sin embargo, los pensamientos de Belle retornaban con frecuencia hacia el hombre que se había colado en su dormitorio la noche anterior. Se preguntaba qué le habría impedido reunirse con ella esa noche, pero supuso que él se lo explicaría todo al día siguiente.
Excepto que no apareció al día siguiente. Ni al otro.
Belle estaba más que perpleja. Estaba condenadamente irritada. Ya le habían advertido sobre los hombres que usaban a las mujeres para su propio placer y luego se olvidaban de ellas, pero le resultaba imposible colocar a John en esa categoría. En primer lugar, porque se negaba a creer que pudiera haberse enamorado de un hombre tan deshonesto, y en segundo lugar, porque había sido ella quién acabó gimiendo de placer la otra noche, y no él.
Después de dos días de esperar y rogar por que apareciera, Belle finalmente decidió tomar el asuntos en sus manos y le envió una nota, pidiéndole que la visitara.
No hubo respuesta.
Belle gruñía de irritación. Él sabía perfectamente que ella no podía ir a visitarlo. Estaba alojado con su hermano, y ambos eran solteros. Era del todo inadecuado que una señorita soltera visitara tal casa. Sobre todo aquí, en Londres. Su madre pediría su cabeza si la pillaba, lo cual era posible, considerando que su llegada estaba prevista para cualquier momento a partir del día de hoy.
Le envió otro mensaje, éste redactado mucho más cuidadosamente, preguntándole si había hecho algo que lo disgustara, y rogándole por favor que fuera lo bastante amable como para contestar. Belle sonrió irónicamente para si misma mientras escribía las palabras. No se le daba demasiado bien ocultar la punzada de sarcasmo de su tono.
Unas calles más allá, John gimió cuando leyó su nota. Ella estaba enfadándose, eso estaba claro. ¿Y cómo podría culparla? Después de una quincena de flores, chocolate, poesía, y finalmente pasión, ella tenía derecho a esperar verlo y estar con él.
¿Pero que otra cosa podía hacer? Él había recibido otro anónimo al día siguiente del ataque que simplemente decía, "La próxima vez no fallaré." John no dudaba de que Belle se responsabilizaría de velar por su protección si se enterara de que alguien trataba de matarlo. Y como no veía cómo iba Belle a poder protegerlo, tal esfuerzo sólo podía conducir a que le hicieran daño a ella.
Suspiró con desesperación y dejó caer la cabeza entre las manos. Ahora que tenía la felicidad justo al alcance de la mano, ¿cómo iba a pasarse el resto de su vida preocupado de que una bala fuera a pillarlo desprevenido? Hizo una mueca. Las palabras "el resto de su vida" de repente adquirieron un nuevo significado. Si ese asesino seguía intentando, tarde o temprano tendría suerte. John iba a tener que trazar un plan.
Pero mientras tanto, tenía que mantener a Belle alejada de él- y de las balas que se cernían sobre su espalda. Con un insoportable peso en el corazón, tomó una pluma y la mojó en el tintero.
Querida Belle,
No me será posible verte durante algún tiempo. No puedo explicar por qué.
Por favor se paciente conmigo. Persevero.
Tuyo,
John Blackwood.
Sabía que en realidad debería haber roto la relación, pero no podía hacerlo. Ella era lo único que había en sus vida que le había proporcionado una verdadera felicidad, y no estaba dispuesto a perderla. Cogiendo el ofensivo trozo de papel con la mano como si pudiera infectarlo, bajó al piso inferior y se lo dio a un criado. Belle lo recibiría en menos de una hora.
No quería ni pensarlo.
La respuesta de Belle al leer su breve misiva fue un parpadeo. Esto no podía ser real.