Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
Ella era suya. Todavía no estaba seguro de cómo había ocurrido todo, pero era suya.
Belle reapareció con un vestido rosa pálido que realzaba el rubor natural de sus mejillas. Su pelo había sido recogido a toda prisa en un flojo moño que, aunque nadie confundiría con un peinado a la moda, al menos era presentable.
John alzó una ceja ante su rápida transformación. "Tan sólo cinco minutos, milady. Me siento abrumado… e impresionado. "
"Oh, venga, tampoco es tan difícil vestirse," dijo Belle.
"Mis hermanas nunca podían llevarlo a cabo en menos de dos horas."
"Supongo que todo depende de la prisa que una tenga en llegar a un sitio."
"¿Y tú tenias mucha prisa en llegar? "
"Oh, sí," exhalo Belle. "Mucha." Dio un paso hacia él, y luego otro y otro, hasta que estuvieron muy próximos. "Me parece que me has convertido en una desvergonzada."
"Eso espero."
Belle notó que la respiración se le había vuelto ligeramente entrecortada y sonrió. Era agradable saber que podía afectarlo de la misma forma que él a ella. "Oh, a propósito," dijo desenvueltamente. "Por lo general a una dama le lleva más de cinco minutos vestirse."
"¿Qué?" Los ojos de John se habían vidriado por el deseo, y su mente se negaba a procesar sus palabras.
Belle se giró de espaldas. "Los botones."
Él contuvo el aliento mientras contemplaba fijamente la pálida extensión de su espalda desnuda, revelada por su vestido abierto.
"¿Te importa?" le preguntó ella, suavemente. En silencio, John fue abrochando todos los botones, sus dedos acariciando la calida piel de ella en cada ocasión posible. Cuando finalmente alcanzó el botón superior, se inclinó y dejó caer un tierno beso sobre la fragante piel de su cuello.
"Gracias," dijo Belle, en voz baja, cuando se giró. Sentía como si cada una de las terminaciones nerviosas de su nuca hubieran sido repentinamente despertadas a la vida. Consciente de que iba a tener que comportarse con un poco más propiedad -estaban en la biblioteca de su padre, después de todo-se dirigió hacia un mullido sillón tapizado en cuero y se sentó. "Tenemos unos cuantos asuntos de los que hablar," dijo después de acomodarse.
"Mañana." John se sentó en el sillón al lado del suyo.
"¿Disculpa? "
"Nos casamos mañana."
Belle parpadeó. "¿Eso es un poco pronto, no crees?" Ya se había resignado a la idea de que no iba a tener la boda de sus sueños, pero también creía que merecía algo un poco especial. Dudaba de que ninguno de sus parientes fuera capaz de llegar a Londres para sus nupcias si John se mantenía en su idea.
"Yo lo haría hoy, pero pienso que una dama debe disponer de un poco de tiempo."
Belle lo miró cautelosamente, esperando que estuviera siendo sarcástico. "No hace falta que nos precipitemos tanto."
Sus palabras no le preocuparon; John sabía que ella no intentaba escapar del matrimonio. De todos modos, no sentía el menor deseo de pasar por un largo compromiso. No después de lo que había probado la noche anterior. "Pues yo más bien creo que deberíamos precipitarnos lo más posible. Te quiero cerca de mí donde pueda velar por tu seguridad. Sin mencionar el hecho de que podrías llevar a mi hijo en tu interior."
Belle palideció. Había estado tan poseída por la pasión que no le había dedicado ni un pensamiento a las posibles consecuencias. Supuso que por eso tantas personas acababan teniendo bebés bastante inoportunos. "No proponía que esperáramos meses. Solamente una semana más o menos. Además, necesitarás tiempo para obtener una licencia especial."
"Ya la he conseguido."
"¿Ya? "
"La semana pasada. Cuando te di una quincena de plazo para esperar el regreso de tus padres."
"Mi quincena no ha terminado." Belle sonrió triunfalmente y se recostó en su asiento. Al menos, había ganado unos días.
"Lo lamento, pero esa oferta fue hecha antes de que supiera de la existencia de un enemigo bastante inoportuno. No quiero alargarlo. Te lo volveré a decir: Te quiero cerca de mí, donde pueda vigilarte."
Belle suspiró interiormente. Realmente estaba siendo muy romántico, y ella no era inmune al romance. Aún así, dudaba que incluso ella pudiera conseguir un vestido nuevo para su boda si seguía insistiendo en que fuera al día siguiente. Pensar en casarse con uno de sus viejos vestidos no era romántico en absoluto. Lo miró, tratando de deducir si conseguiría algo al insistir. Parecía implacable. "Bien. Mañana entonces. Por la tarde," añadió rápidamente.
"Creía que las bodas se celebraban por la mañana."
"Ésta no," refunfuñó ella.
John asintió gentilmente. Podía ceder en eso. Se levantó y se estiró el abrigo. "Si me disculpas, tengo algunos arreglos que hacer. ¿Tienes en mente a algún párroco en especial? ¿Alguien que te gustaría que oficiara la ceremonia? "
A Belle le conmovió que hubiera pensado en preguntárselo, pero le contestó que no había nadie en particular. "Aunque deberías llevarte a algunos de mis lacayos contigo," añadió. "No quiero que salgas solo."
John consintió. Era de la opinión que su enemigo atacaría por la noche, pero no había ninguna razón para no tomar medidas de precaución. "Y yo quiero que tu te quedes aquí," le advirtió él.
Ella se rió de su preocupación. "Puedes estar seguro de que si salgo, no llevaré menos de ocho acompañantes."
"Te estrangularé personalmente si no lo haces," gruñó John. "Te avisaré más tarde, una vez que encuentre un clérigo disponible."
Belle salió con él al vestíbulo y pidió a dos de sus lacayos que lo acompañaran durante todo el día.
Lo acompañó a la puerta de la calle, donde él tomó su mano y depositó un beso ligero sobre su palma. "Oh, John," suspiró. "¿Tendré alguna vez bastante de ti? "
"Sinceramente espero no. " Él sonrió con descaro y salió por la puerta.
Belle sacudió la cabeza y se dirigió lentamente al piso superior. Santo Dios, ¿realmente iba a casarse al día siguiente?
Suspiró. Eso parecía.
Se dirigió hacia su dormitorio y cruzándolo hasta su escritorio, se sentó. Sacó un poco de su papel de correspondencia y una pluma. ¿Por dónde comenzar? Decidió escribir a su hermano.
Queridísimo Ned,
Me caso mañana por la tarde. ¿Vendrás?
Belle.
Sonrió y guardó la misiva en un sobre de color crema. Esto debería bastar para hacerlo llegar a Londres en un santiamén. Su nota a Dunford era idéntica salvo que incluyó el nombre de John. Aunque tampoco es que fuera a ser una sorpresa para él.
Emma no soportaría algo tan misterioso, así que Belle decidió ser franca. Además, su prima ya sabía bastante sobre su relación con John.
Queridísima Emma,
Con gran alegría para mi, John y yo hemos decidido casarnos.
Lamentablemente, debemos hacerlo con urgencia.
Belle frunció el ceño mientras escribía esto. Emma seguramente iba a pensar lo peor. Por supuesto, tendría razón, aunque Belle no pensaba en los recientes acontecimientos de su vida como en " lo peor". Aún así, continuó con su misiva.
Soy consciente de que te aviso con muy poca antelación, pero espero que tú y Alex podáis llegar a Londres mañana para mi boda. Lamentablemente, aún no se la hora exacta de la ceremonia, pero será por la tarde.