Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
"Mira Belle, mi respuesta sigue siendo no. ¡Absolutamente no! Con tres signos de admiración," añadió.
"Si de verdad fueras mi amigo… " refunfuñó Belle.
"Exactamente. Soy tu amigo al no dejarte hacer esto. Un amigo extraordinariamente bueno. No hay nada que puedas decir que me haga ayudarte a hacerlo."
Belle se puso en pie. "Bien, Dunford, gracias entonces. Había esperado tu ayuda, pero veo que simplemente voy a tener que hacerlo sola. "
Dunford gimió. "Olvida eso, Belle, no puedes ir allí tú sola."
"No tengo otra opción. Necesito verlo con urgencia y él no me recibirá. Supongo que alquilaré un coche para recorrer la poca distancia hasta allí y así no tendré que caminar sola tan tarde por la noche, pero – "
"Vale, vale," claudicó Dunford, con expresión exasperada. "Te ayudaré, pero quiero que sepas que lo desapruebo por completo."
"No te preocupes, lo has dejado muy claro."
Dunford se hundió en una silla, cerrando los ojos de agonía mental. "Dios nos ayude," gimió. "Dios nos ayude a todos nosotros."
Belle sonrió. "Oh, creo que lo hará."
Capítulo Quince
"¿Y de dónde demonios has sacado una idea tan loca como ésta, de todos modos? "
"Eso no importa." Belle echó un vistazo a su reacio compañero de delito. Dunford no se sentía en absoluto feliz de estar junto a ella frente a la casa del hermano de John a las tres de la madrugada, y obviamente no tenía reparos en mostrar su enfado.
Tenía el ceño fruncido mientras la ayudaba a subir una pierna al árbol. "No pienso marcharme hasta que te vea salir de esta casa. Preferentemente por la puerta de calle."
Belle no lo miró mientras se agarraba a la primera rama. "Prefiero que no lo hagas. No sé cuánto tiempo estaré."
"Eso es lo que me tiene preocupado."
"Dunford, incluso aunque John me detestara, insistiría en verme a salvo en mi casa. El es de esa clase de hombre. No tienes que preocuparte de mi seguridad cuando estoy con él."
"Quizás, ¿pero y tu reputación? "
"Bueno, eso es problema mío, ¿no?” Belle se aupó hasta la siguiente rama. "Esto es mucho más fácil de lo que parece. ¿Has trepado alguna vez a un árbol, Dunford?"
"Por supuesto que sí," contestó, con voz irritada. Ella estaba ya a la altura de las ventanas del segundo piso. No por primera vez, se maldijo a si mismo por haberse dejado enredar en este loco plan. Pero por otro lado, si no la hubiera ayudado, probablemente habría venido sola, lo que era incluso una locura mayor. Nunca había visto a Belle así antes. Por su propio bien, esperó que éste tal Blackwood sintiera lo mismo por ella.
"Ya casi estoy, Dunford," lo llamó ella, suavemente, probando la resistencia de la rama que tendría que aguantar su peso cuando ella se deslizara horizontalmente hacia la ventana. "¿Me prometerás que te marcharás una vez que esté dentro? "
"No prometeré nada por el estilo."
"Por favor," le suplicó ella. "Te congelarás aquí fuera."
"Solamente me marcharé si Blackwood se asoma a la ventana y me da su palabra de caballero de que te devolverá a salvo a tu casa." Dunford suspiró para sus adentros. No iba a ser capaz de proteger la virtud de Belle – si es que quedaba algo que proteger, cosa que sinceramente esperó que hubiera – pero al menos podría asegurarse de que llegara a casa a salvo.
"Bien," accedió ella,, y comenzó a deslizarse poco a poco a lo largo de la gruesa rama, hacia la ventana. Después de aproximadamente tres segundos sobre manos y rodillas, se le ocurrió una idea mejor, y se sentó a horcajadas sobre la rama, dando gracias por habérsele ocurrido tomar prestados un par de pantalones del armario de su hermano. Usando los brazos como apoyo, ella lentamente recorrió la distancia. Cuando alcanzó la ventana, la rama se inclinó peligrosamente, y Belle rápidamente se subió a la amplia repisa. Debajo de ella podía oír los pasos de Dunford apresurándose hacia el edificio, obviamente convencido de que iba a tener que agarrarla cuando cayera al suelo.
"Estoy bien," le grito, en voz queda. Comenzó a subir la hoja de la ventana.
John fue despertado por el chirrido de la hoja de la ventana rozandose contra el marco. Los años de servicio militar lo habían habituado a un sueño muy ligero, y el reciente ataque contra su vida había aguzado aún más sus sentidos. Con un movimiento fluido cogió la pistola de su mesilla de noche, rodó hacia el suelo, y se puso en cuclillas junto la cama, su pierna protestando agudamente por el brusco movimiento. Cuando se percató de que el intruso tenía algunos problemas para conseguir abrir la ventana, aprovechó la demora y agarró su bata. Con la espalda contra la pared, recorrió el perímetro del cuarto hasta que quedó parado de pie, justo al lado de la ventana. Esta vez, no lo pillarían desprevenido
Con considerable esfuerzo, Belle se las arregló para levantar la ventana. Una vez que hubo bastante espacio para poder colarse, agitó la mano en dirección a Dunford y se introdujo por el hueco.
En el mismo instante en que sus pies tocaron el suelo, un brazo acerado la agarró por detrás, y sintió el frío cañón de una pistola presionada contra su cuello. El miedo congeló su cuerpo y su mente, y se quedó tiesa como un palo.
"Bien," oyó decir a una voz furiosa tras ella, en un siseo. "Vamos a hablar. Quiero saber quién es y qué quiere de mi."
"¿John?” graznó Belle.
Al instante, la hizo girar en redondo. "¿Belle? "
Ella asintió.
"¿Qué demonios haces aquí? "
Ella tragó nerviosamente. "¿Podrías bajar el arma? "
John se dio cuenta de que aún sostenía su arma y la dejó caer sobre una mesa cercana. "Por el amor de Dios, Belle, podría haberte matado."
Ella esbozó una sonrisa trémula. "Me alegro de que no lo hicieras."
Él se pasó una mano por su abundante cabello y finalmente le echó un buen vistazo. Vestía de negro de la cabeza a los pies. Su brillante cabello, que indudablemente habría destellado a la luz de la luna, estaba recogido bajo una gorra, y la parte inferior de su cuerpo estaba cubierta por un par de pantalones de hombre. O más bien, un par de pantalones de chiquillo. Sus esculturales curvas quedaban bastante agradablemente resaltadas por su poco convencional atuendo, y él dudó de que existieran unos pantalones de hombre adulto lo bastante pequeños para adaptarse a un trasero tan deliciosamente.
"¿Qué llevas puesto?" Suspiró.
"¿Te gustan?" se burló Belle, determinada a defenderse con descaro. Se quitó la gorra de la cabeza, permitiendo que su cabello se esparciera sobre su espalda. "Conseguí la idea de Emma. De algo que hizo una vez. Ella, humm, se vistió de muchacho, y – "
"Ahórrame la historia. Estoy seguro de que Ashbourne estaba tan furioso como yo ahora mismo."
"Me parece que si. Yo no estaba allí. Pero al día siguiente… "
"¡Suficiente!" Alzó una mano. "¿Cómo infiernos has llegado hasta aquí arriba? "
"Trepé por el árbol."
"¿Y de dónde has sacado una idea tan malditamente tonta como esa?”
"¿Tienes que preguntar?"
John la fulminó con una mirada que le dejó muy claro que no le divertía que le echara en cara su propio comportamiento. "Podrías haberte roto el cuello, mujer."
"No me dejaste muchas más opciones." Se acercó y puso una mano sobre su brazo.
John se apartó bruscamente. "No me toques. No puedo pensar cuando me tocas."
Era alentador, pensó Belle, y se acercó a él de nuevo.
"¡He dicho que pares! ¿No puedes ver que estoy furioso contigo?"
"¿Por qué? ¿Por correr el riesgo de trepar hasta aquí para verte? Esto no habría sido necesario si tú no hubieras comportado como un idiota descerebrado negandote a verme."
"Tenía una muy buena razón para negarme a verte," estalló John.
"Oh, ¿de verdad? ¿Y cuál era? "
"Ninguna de tu maldita incumbencia."
"Ya veo que sigues tan infantil como siempre," se mofó Belle. "¡Ouch!" Brincó hacia atrás cuando una piedra la golpeó en el brazo.