Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
Una segunda mano apareció junto a la primera, y después un cuerpo firme atravesó silenciosamente la ventana, aterrizando sobre el suelo.
Belle levantó el candelabro, situando su brazo sobre la cabeza del asaltante cuando éste de repente se giró y alzó la vista hacia ella.
"¡Santo Dios, mujer! ¿Tratas de asesinarme? "
"¿John? "
Capítulo Trece
"¿Qué haces aquí? " jadeó Belle.
"¿Te importaría soltar esa cosa?”
Belle bajó finalmente el candelabro y tendió a John la mano. Él la tomó y se puso en pie. "¿Qué haces aquí? " repitió ella, con el corazón revoloteándole extrañamente ante la visión de él en su dormitorio.
"¿No es obvio? "
Bien, podría haber venido para secuestrarla e huir con ella a Gretna Green, o tal vez para violarla, o simplemente para saludar. "No", dijo despacio. "No es obvio."
"¿Eres consciente que en la semana pasada te he visto cuatro veces con Persephone presente, dos veces con mi hermano, una vez con tu compinche Dunford, y tres veces en actos sociales dónde tan solo me está permitido hablar contigo en presencia de matronas de al menos sesenta años? "
Belle reprimió una sonrisa. "Hemos pasado algún tiempo aquí juntos cuando has venido a visitarme. "
"No cuento como tiempo a solas el que estoy todo el rato pendiente de si la señorita Melocotones va a aparecer en cualquier momento. "
Su expresión era tan irritada que Belle casi podía imaginarlo estampando un pie contra el suelo como un chiquillo de ocho años ante una horrorosa injusticia.
"Venga, venga," dijo ella, riendo entre dientes. "Persephone no es tan mala."
"Ella es una maravilla en lo que se refiere a chaperonas, pero eso no cambia el hecho de que posee un maldito e inesperado sentido de la oportunidad. La mitad del tiempo me siento condenadamente temeroso de besarte."
"No había notado ninguna disminución en la frecuencia de tus intentos."
John le dedicó una mirada que dejaba muy claro que no apreciaba en absoluto su humor. "Lo único que digo es que estoy condenadamente harto y cansado de compartirte. "
"Oh." Belle pensó que casi era lo más dulce que había oído nunca.
"He trepado a un árbol, me he deslizado a lo largo de una rama inestable, y luego he saltado a través de una ventana a una altura bastante peligrosa. Y todo ello, podría añadir, con una pierna inútil," dijo John, quitándose los guantes y sacudiéndose el polvo de la ropa. "Simplemente para estar a solas contigo."
Belle tragó con dificultad mientras lo contemplaba, registrando periféricamente el hecho de que él se había referido a su pierna herida sin amargura o desesperación.
"Querías una proposición romántica," continuó él. "Créeme, nunca voy a hacer algo más romántico que esto." Sacó de su bolsillo una, un tanto estrujada, rosa roja.
"¿Te casarás conmigo? "
Vencida por la emoción, Belle parpadeó para deshacerse de las lágrimas que se habían formado en sus ojos. Abrió la boca pero no salió ninguna palabra.
John se acercó a ella y la tomó de las manos. "Por favor", dijo, y esta única palabra contenía tal promesa que Belle asintió vigorosamente con la cabeza.
"¡Sí, oh, sí! " Se lanzó a sus brazos y sepultó su cara en su pecho.
John la abrazó con fuerza durante varios minutos, saboreando la sensación de su calido cuerpo apretado contra el suyo. "Debería habértelo preguntado hace mucho," murmuró él contra su pelo. "Cuando estábamos en Westonbirt, traté de alejarte con todas mis fuerzas. "
"¿Pero por qué? "
A él se le cerró la garganta.
"John, ¿estás enfermo? Tienes aspecto de haber comido algo que te ha sentado mal."
"No, Belle, yo…" Trató de encontrar las palabras. No iba a engañarla. No iba a establecer un matrimonio basado en mentiras. "Cuando te dije que no era el hombre que tú pensabas que era…"
"Lo recuerdo," lo interrumpió ella. "Y todavía no entiendo lo que quieres decir. Yo… "
"Silencio." Colocó un dedo sobre sus labios. "Hay algo en mi pasado sobre lo que tengo que hablarte. Fue durante la guerra. "
En silencio, lo tomó de la mano y lo condujo a la cama. Ella se sentó y le hizo señas para que hiciera lo mismo, pero él estaba demasiado agitado.
Se dio la vuelta repentinamente y caminó a zancadas hasta la ventana, dejándose caer contra el alféizar. "Una muchacha fue violada," soltó, agradecido de no poder ver su expresión. "Ese es mi pecado. "
Belle palideció. "¿Q-qué quieres decir? "
John le contó todos los detalles y terminó diciendo, "Así es como pasó. Al menos así es como lo recuerdo. Estaba borracho." Soltó una breve y hueca carcajada.
"John, no fue culpa tuya." Sus palabras fueron dichas en voz suave, pero estaban llenas de amor y de fe.
Él no se volvió. "Tú no estabas allí. "
"Te conozco. No habrías dejado que algo así sucediera si hubieras podido evitarlo. "
Él se giró para enfrentarla. "¿Es que no me has oído? Estaba borracho. Si me hubiera mantenido sobrio habría sido capaz de cumplir la promesa que hice a la madre de Ana. "
"Él habría encontrado otro modo de llegar hasta ella. No podías haber vigilado a la chica cada minuto del día. "
"Podría haber… yo… " Calló bruscamente. "No quiero hablar de ello."
Belle se puso en pie y cruzó la habitación, colocando con suavidad una mano sobre su brazo. "Quizás deberías hacerlo."
"No," contestó rápidamente. "No quiero hablar de ello. No quiero pensar en ello. Yo…" Se le ahogó la voz. "¿Sigues queriéndome?"
"¿Cómo puedes ni siquiera preguntarlo?" susurró ella. "Yo te…" Se interrumpió, temerosa de alterar el delicado equilibrio que habían conseguido expresando sus verdaderos sentimientos. "Siento mucho cariño por ti. Sé que eres un hombre bueno y honorable, aun si tú no lo crees."
El tiró de ella, estrechándola apretadamente en sus brazos. Se adhirió a ella, cubriendo su rostro de besos. "Oh, Belle, te necesito tanto. No sé como he sobrevivido hasta ahora sin ti."
"Y yo sin ti."
"Eres como un tesoro, Belle. Como un regalo para mí." De repente la hizo moverse con él, girando en un vals deslumbrante.
Giraron sobre si mismos, dando vueltas y vueltas hasta que ambos cayeron desplomados sobre la cama, riendo y sin aliento.
"Mírame," jadeó John. "No puedo recordar la última vez que me permití ser tan feliz. Voy sonriendo todo el día sin saber por qué. He escalado un maldito árbol y saltado por tu ventana, y aquí estoy…riéndome." Se puso en pie, llevándola consigo. "Es de madrugada, y todavía estoy aquí contigo. Bailando a medianoche y estrechando la perfección en mis brazos."
"Oh, John," suspiró Belle, incapaz de encontrar palabras para expresar sus sentimientos.
Él tomó su barbilla con los dedos y la acercó más y más.
A Belle se le atascó la respiración en la garganta cuando sus labios descendieron abruptamente para reclamarla como suya. Este beso era diferente a todos los demás que habían compartido. Había una fiereza en él que no había estado allí antes, estaba cargado de un sentimiento de posesividad. Y Belle tuvo que admitir que esta posesividad no era unilateral. La manera en que ella lo besó, con toda la pasión que sentía, aferrada a los músculos de su espalda – todo con el propósito de mostrarle que él no pertenecía a nadie excepto a ella.
Las manos de John vagaron por su espalda, propagando un incendio que atravesó el delgado material de su camisón. Las bajó hasta su trasero y asiéndolo firmemente con las dos manos, la pegó contra su cuerpo de modo que ella pudiera sentir la rígida y evidente prueba de su deseo. "¿Eres consciente de lo mucho que te deseo?" dijo con voz ronca. "¿Lo eres?"
Belle no podía hablar, ya que sus labios estaban de nuevo sobre los suyos. No podía asentir con la cabeza porque una de sus manos había subido hasta su nuca y sostenía su cabeza inmóvil. Así que respondió del único modo que pudo, poniendo sus manos alrededor de su nalgas y estrechando sus caderas aún más contra ella. Un áspero gemido fue la respuesta de John, y Belle sintió una emoción muy femenina ante su poder sobre él.