Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
John se dejó caer de rodillas y sus labios ardientes trazaron un calido sendero sobre su camisón, descendiendo por el valle entre sus pechos y posándose sobre su ombligo.
"¿John?" preguntó ella, jadeante. "¿Qué…? "
" Shhh, solo déjame ocuparme de todo." Descendió aún más, hasta que sus manos pudieron cerrarse alrededor de sus tobillos.
"Tan suave. " murmuró. "Tu piel parece luz de luna."
"¿Luz de luna?" repitió ella, con voz estrangulada. Las poderosas sensaciones que atravesaban su cuerpo como un rayo casi inutilizaron su voz.
"Suave y delicado, y con un toque de misterio." Sus manos comenzaron a subir lentamente por sus piernas, elevando el camisón con ellas. Cuando estaba a mitad de camino, John la rodeó con su cuerpo para depositar dos besos gemelos sobre la parte posterior de sus rodillas. Belle lanzó un grito y casi se derrumbó, y tuvo que aferrarse a su cabeza para mantenerse en pie.
"Te gusta ¿verdad? Tendré que recordarlo." Siguió ascendiendo, maravillándose de la delicada piel de sus muslos.
Con una risa diabólica, bajó la cabeza hasta el ahora muy subido dobladillo de su camisón y plantó un beso en el hueco entre su pierna y su cadera.
Belle pensó que iba a desmayarse.
El camisón subió aún más, por encima de sus caderas, y Belle se sintió vagamente aliviada de que hubiera pasado directamente de sus muslos a su estómago, evitando un área más privada.
Cuando John subió aún más la tela, se puso en pie, haciendo una pausa antes de dejar expuestos sus senos. "¿Me acorde de decirte el otro día que son perfectos? " murmuró roncamente en su oído.
Belle negó con la cabeza en silencio.
"Redondos y maduros con dos preciosos pezones rosados. Podría pasarme el día entero succionándolos. "
"Oh Dios." Las rodillas de Belle volvieron a convertirse en gelatina.
"Todavía no he empezado, amor." Sostuvo el dobladillo de su camisón justo bajo sus senos y luego lo presionó contra su piel. Cuando lo arrastró hacia arriba, Belle pudo sentir la presión que ascendía desde la parte inferior de sus pechos. Espasmos de placer la estremecieron cuando el dobladillo se enganchó en sus pezones y luego los liberó de golpe. Y entonces, antes de ser consciente de ello, estaba completamente desnuda y su piel brillaba suave y pálida a la débil luz de las velas.
John contuvo el aliento. "Nunca en mi vida he presenciado una visión tan gloriosa," susurró reverentemente.
Belle enrojeció de placer ante sus palabras, y de repente fue consciente de que no llevaba ni una prenda de ropa encima.
"Oh, Dios mío," graznó. La timidez la envolvió como una fría brisa, y sus manos serpentearon tratando de cubrirse.
Tanto como podía.
Que no era mucho, después de todo.
John rió entre dientes y la levantó en sus brazos. "Tu, amor, eres perfecta. No deberías avergonzarte."
"No me avergüenzo," contestó ella delicadamente. "No contigo. Es sólo que me resulta muy extraño. No estoy… acostumbrada a esto."
"Espero que no." Quitó los libros de encima de su cama y la posó sobre las suaves sabanas blancas. Belle dejó momentáneamente de respirar cuando lo vio comenzar a desnudarse. Su camisa fue lo primero, exponiendo un firme y musculoso pecho que hablaba de años de duro ejercicio. Verlo semidesnudo ocasionó que una cálida y hormigueante sensación se desatara en su vientre. Sin pensar, extendió una mano aunque él estaba demasiado lejos para alcanzarlo.
John sonrió y gimió ante su curiosidad. Se le hacía cada vez más y más difícil mantener el control, sobre todo cuando ella yacía frente a él mirándolo con sus enormes ojos azules. Se sentó en el borde de la cama para quitarse las botas, y luego se levantó otra vez para quitarse los pantalones.
Belle jadeó cuando vio su virilidad, enorme y… no, esto no iba a funcionar. Él debía ser más grande de lo normal, o tal vez era ella más pequeña de lo normal, pero… jadeó otra vez.
Su rodilla.
"Dios bendito," susurró. Estaba cubierta de cicatrices, y parecía como si le hubieran arrancado un gran trozo de carne junto encima de la articulación. La piel tensa estaba decolorada y sin vello, su mera presencia era un amargo recordatorio de los horrores de la guerra.
John hizo una amarga mueca. "No hace falta que la mires."
La mirada fija de Belle rápidamente se trasladó a su rostro. "No es eso," le aseguró. "No es desagradable en absoluto." Y para demostrarlo, se deslizó fuera de la cama y se arrodilló ante él para besar las cicatrices. "Me pone enferma pensar como debe haberte dolido esto," susurró. "Y lo cerca que estuviste de perder la pierna. Eres tan vital y tan fuerte. No puedo imaginar lo que eso te habría hecho." Comenzó a besarlo otra vez, bañando su piel en una suave corriente de amor.
Emociones que John nunca había esperado sentir, que nunca había creído poder sentir, se desataron salvajemente en su interior, y la puso en pie de un áspero tirón. "Oh Dios, Belle," dijo roncamente. "Te quiero tanto."
Cayeron sobre la cama, aterrizando de modo que el duro y musculoso cuerpo de John cubriera el de ella. El aliento escapó de los pulmones de Belle, y aún así su peso sobre ella era glorioso, diferente a cualquier otra cosa que hubiera experimentado antes. La besó y la besó hasta que Belle estuvo segura de que iba a derretirse allí mismo, y luego de repente levantó la cabeza y la miró profundamente a los ojos.
"Voy a darte placer a ti primero," le dijo. "Así sabrás que no hay nada que temer, que esto es algo bello y maravilloso.”
"No tengo miedo," susurró ella. Pero entonces recordó lo enorme que le había parecido. "Bueno, tal vez esté un poquito nerviosa."
John le sonrió de modo tranquilizador. "No tengo ninguna experiencia con vírgenes, pero quiero que esto sea perfecto para ti. Creo que podría resultar más fácil si te satisfago primero. "
Belle no tenía ni idea de lo que le hablaba, pero asintió de todos modos. "Suenas como si hubieras pensado mucho en el tema. "
"Créeme," dijo él, con voz ronca. "Apenas he pensado en otra cosa." Su mano se deslizó suavemente hacia abajo, por toda la longitud de su cuerpo.
Ella extendió una mano, acarició su mejilla, y con voz suave le dijo, "Confío en ti."
John frotó sus labios contra los de ella para distraerla mientras sus dedos buscaban su femenina esencia. Ella estaba nerviosa, y él no quería que se sobresaltara demasiado por esto.
Lo hizo. Casi se cayó de la cama. "¿Estás seguro de que es así como se supone que se hace?" le preguntó jadeante.
"Estoy seguro. "
Y entonces su boca se unió a sus dedos. Belle estaba convencida de que había muerto. No era posible que nada la hiciera sentir tan depravada… y tan bien.
"¡Oh John! " jadeó, impotente para impedir a su alma girar descontrolada. "No creo que… No puedo… "
Y entonces lo hizo. Sintió como si cada terminación nerviosa de su cuerpo de repente convergiera en su abdomen. Se tensó, y a continuación explotó.
Le llevó varios minutos flotar de regreso a la tierra, y lo único que pudo decir fue, "Cielo misericordioso. "
Oyó la risa de John, y cuando abrió los ojos vio que la miraba con expresión divertida.
Él se inclinó y le besó la nariz.
"¿Es esto lo normal? " le preguntó, con una vocecita.
Él asintió. "Es mejor".
"¿De verdad? "
Él asintió otra vez.
"¿Tú…? " Dejó la pregunta sin terminar. Era nueva en esto y no sabía muy bien cómo plantear la cuestión.
Él negó con la cabeza suavemente. "Cuando yo encuentre mi liberación, lo sabrás. "
"¿Será tan buena como…? " No podía terminar la frase.
Los ojos de John se oscurecieron de deseo, y asintió.
"Bien." Belle suspiró. "No me iba a gustar esto si tú no disfrutas tanto como yo. Pero si no te importa, me gustaría acurrucarme contra ti un minuto o dos. "