Una terapia muy especial
- Автор: Филлипс Карли
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Una terapia muy especial». Краткое содержание книги:
Gracias a la generosidad de su hermana, Jake Lowell iba a disfrutar de los servicios de Brianne durante una temporada. Aunque no tenía la menor gana de volver a su empleo de policía, debía encontrar al tipo que le había disparado. Pero antes necesitaba una buena terapia, y lo cierto era que Brianne estaba consiguiendo que se sintiera mucho mejor…
– ¿Algo interesante?
– Parece que tenías razón. He visto a tu amigo Ramírez dándose un paseo por el exterior del hospital hace aproximadamente una hora. Tal vez se imaginó que Brianne saldría a comer.
– Maldito sea…
– No te preocupes. Está cerca, pero yo lo estoy más.
– Sigue así, amigo. Y recuerda, te estoy confiando mi vida.
– Querrás decir su vida.
– Nunca digo nada que no quiera decir, David, así que vigílala.
Jake sabía que David era un gran profesional y que haría todo lo posible por proteger a Brianne, pero el decirle a su amigo los profundos sentimientos que tenía por ella lo ayudaba a poderle confiar su vigilancia a otra persona que no fuera él mismo.
Entonces, sacó su teléfono móvil y llamó a Vickers.
– Hazme un favor, Vick. Da la vuelta y regresa inmediatamente.
No había querido contarle a la policía que Ramírez tenía un gran interés por Brianne, pero ya no le quedaba elección. Tenía que sacar a ese canalla de las calles para siempre, pero tendría que conformarse con que Vickers lo mantuviera ocupado mientras que él iba al restaurante que le servía de tapadera para distribuir drogas. La policía podría detener a Ramírez y retenerlo algún tiempo. Aquello era todo lo que Jake necesitaba para realizar un pequeño experimento. Iría a The Eclectic Eatery y haría un pedido. Con un poco de suerte, le darían drogas. Entonces, podría empapelar a Ramírez y meterlo en la cárcel, que era donde debía estar.
Esperaba que la suerte estuviera de su lado. Si regresaba con las manos vacías y tenían que soltar de nuevo a Ramírez, Jake tendría que confesarle a Brianne que la había puesto en peligro. No le quedaría elección si quería que ella tuviera cuidado y que se protegiera dentro del hospital.
Sin embargo, al pensar en cómo reaccionaría, se echó a temblar. No quería causarle dolor ni que volviera a recordar sus viejos temores. Sabía que Brianne era fuerte y que sabría sobreponerse para superar aquella situación. Sin embargo, a nivel personal, ser sincero con ella significaría no sólo el fin de su aventura de verano, sino probablemente perder su confianza para siempre.
Jake entró en el silencioso ático. Echaba de menos su apartamento, un lugar en el que podía dar un portazo cuando entraba en su casa. Allí, con aquel estúpido ascensor, no podía aliviar su frustración.
Norton salió a recibirlo. Jake le rascó la cabeza y el animal se echó en el suelo para buscar un poco más de atención. Después de todo, el pobre perro pasaba mucho tiempo solo.
Decidió sacar al can a pasear para ver si así podía aliviar la tensión de aquel día. Afortunadamente, el perro cooperó y pudieron regresar al ático rápidamente. Allí, pudo pensar en su infructuosa visita al restaurante. Seguramente, el plato clave para recibir drogas cambiaba cada semana. A pesar de todo, esperaba que aquel caso pudiera cerrarse con celeridad, sobre todo por el bien de Brianne. No quería volver a despertar sus fantasmas, pero no le quedaba más remedio.
Lo único que tenían a su favor era la seguridad de aquel edificio. Por mucho que se enfadara con él, sería una tontería abandonarlo, por lo que al menos Jake tendría todo el verano para volver a ganarse su corazón.
Cuando se dirigió hacia el dormitorio de ella, encontró la puerta abierta. Rápidamente, comprobó que ella no estaba en su interior. Entonces, se dirigió al gimnasio, pero también lo encontró vacío.
Afortunadamente, no todo habían sido desilusiones aquel día. Después de ir al restaurante, había llamado a Duke y su amigo le había dicho que ya habían llegado los informes del forense. Se habían reunido muy cerca de la comisaría. Allí, Jake descubrió que Marina y su novio habían tenido una sobredosis por éxtasis, la droga preferida de Ramírez. En lo que se refería a Jake, aquella información suponía un clavo más en el ataúd de Ramírez. Lo único que tenían que hacer era vincular las píldoras con el restaurante y luego este último con Ramírez.
El instinto de Jake le decía que aquello no sería muy difícil. Cuando miró el reloj, se dio cuenta de lo tarde que era. ¿Cómo diablos había pasado el tiempo tan rápidamente? Había estado tan ocupado tratando de encontrar un modo de relacionar a Ramírez con el restaurante que no se había dado cuenta de la hora.
¿Dónde estaba Brianne? Había pasado más de una hora desde su hora habitual de llegada a casa. A pesar de que cabía la posibilidad de que se hubiera entretenido con algún paciente o que hubiera ido al Sidewalk Café, su instinto le decía algo muy diferente. Y Jake nunca dejaba de prestar atención a su instinto.
Se tranquilizó al pensar que David estaba vigilándola y que habría llamado si hubiera habido algún problema. Si podía llamar…
Lleno de frustración, Jake volvió al salón y se tumbó en el sofá. Allí, se puso a hojear una revista. Sin embargo, no pudo concentrarse, ni siquiera en las que tenían un fuerte contenido sexual. Sólo podía pensar en Ramírez y en que éste estuviera esperando su oportunidad para atacar a Brianne.
Más de una vez, tomó el teléfono, pero siempre se decía que estaba reaccionando de un modo exagerado. Sabía que David llamaría si había problemas, pero su instinto no dejaba de decirle lo contrario. Finalmente, cuando pasó media hora más, Jake ya no pudo creer sus propios argumentos. David y él habían quedado en que si Brianne se retrasaba mucho, David lo llamaría. En opinión de Jake, dos horas eran mucho retraso.
Con el corazón en un puño, agarró el teléfono y marcó el número del teléfono móvil de David. Enseguida, le salió el contestador de voz.
– Maldita sea…
Ramírez ya había matado a un policía, por lo que no lo preocuparía demasiado hacer lo mismo con un civil. La única opción que le quedaba era el busca de David. Mientras estaba buscando el número, un ruido lo detuvo. Entonces, contempló cómo se abrían las puertas del ascensor para que Brianne pudiera entrar en el apartamento. A pesar de su uniforme verde y su cola de caballo, era la mujer más hermosa que Jake había visto jamás. El alivio se apoderó de él al verla.
El sentido común le decía que no debía tocarla para así poder mantener la cabeza fría. La razón le dictaba que la sentara y que le explicara la situación en la que se había metido, pero su corazón ahogó todo pensamiento racional. Brianne estaba allí, a salvo. Aquello era lo único que importaba.
Se puso de pie y se acercó a verla.
– Hola, Jake -dijo ella, contemplándolo con cautela, lo que hizo que él se preguntara si su preocupación resultaba tan evidente.
Se acercó a ella, con el corazón latiéndole a toda velocidad, con una necesidad tan grande que ya no podía controlarla. Jake debería haberse dado cuenta de que no era lo más aconsejable, pero nada en el mundo le hubiera impedido extender las manos y tomarla entre sus brazos.
Capítulo 9
– Llegas tarde -susurró Jake, mientras estrechaba a Brianne entre sus brazos.
– ¿Significa eso que me has echado de menos? -le preguntó ella, con una ligereza que no sentía.
– No sabes ni la mitad de lo que está pasando.
La intensidad de su voz y la dureza de sus rasgos asustaron a Brianne, lo que le hizo cambiar de opinión sobre la decisión que había tomado anteriormente. Al verlo en el hospital con otro policía, se había dado cuenta del peligro al que se exponía todos los días. Habían pasado muchos años desde la muerte de sus padres y creía estar preparada para enfrentarse al trabajo de Jake, si era que decidía que podía volver a llevar aquella clase de existencia. Sin embargo, no estaba segura de querer volver a vivir así.
Al encontrarse en brazos de Jake, sus fuertes convicciones se tambalearon. A pesar de lo que le dictaba su lado más racional, sus sentimientos le plantaban cara. Ella había sabido que era policía y, a pesar de todo, había accedido a tener una relación con él. Nada había cambiado desde entonces. Jake seguía siendo el hombre que ella deseaba. ¿Por qué no podía disfrutar del poco tiempo que tenían?