Una terapia muy especial
- Автор: Филлипс Карли
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Una terapia muy especial». Краткое содержание книги:
Gracias a la generosidad de su hermana, Jake Lowell iba a disfrutar de los servicios de Brianne durante una temporada. Aunque no tenía la menor gana de volver a su empleo de policía, debía encontrar al tipo que le había disparado. Pero antes necesitaba una buena terapia, y lo cierto era que Brianne estaba consiguiendo que se sintiera mucho mejor…
A pesar de que ella clamaba que entendía perfectamente el valor real del dinero, Jake seguía temiendo que no podría proporcionarle todo lo que necesitaba o lo que pudiera desear.
Además, aunque pudiera borrar las cicatrices que le había dejado su matrimonio, Brianne nunca podría aceptar lo que él hacía para ganarse la vida. Tarde o temprano, lo dejaría del mismo modo que lo había hecho su esposa. Aunque no estaba seguro de que fuera a continuar ejerciendo como policía, su vida siempre estaría unida al cumplimiento de la ley de un modo u otro. Y aquél era el arriesgado comportamiento que Brianne no podría entender.
Ella era su fantasía. Por sugerencia de Jake, había accedido a tener una breve relación, una aventura de verano. Sin embargo, cuando él pensaba que podía perderla, el dolor era insoportable.
– Hay algo más que me has dado -susurró Brianne.
– ¿De qué se trata?
– Te pedí que me trajeras a casa y me hicieras olvidar todos mis ridículos temores. Realmente sabes cómo satisfacer las peticiones de una mujer…
Jake había planeado hacerla olvidar, pero no pensaba hacer lo mismo con su propia persona. Aun así, era eso lo que había ocurrido. Al hacerle el amor a la mujer de sus fantasías, los sentimientos habían sido tan potentes que casi se había olvidado de todo lo que era tan importante para su vida. Un error que, si volvía a repetirse, podría costarle muy caro. Incluso a Brianne.
Louis la conocía, aunque Jake no podía estar seguro de hasta qué punto. Debido a la relación que Brianne mantenía con él, se había convertido en objeto del interés de Ramírez.
Era demasiado tarde para que Jake pudiera protegerla fingiendo que Brianne no significaba nada para él con la esperanza de que Ramírez perdiera el interés. De hecho, era demasiado tarde para sacar a Brianne de su vida, no sólo porque Jake quisiera disfrutar al máximo del limitado tiempo que podían compartir, sino también porque necesitaba estar con ella para poder protegerla. Tenerla vigilada no era suficiente. Jake necesitaba estar implicado en su vida.
Además, no podía sincerarse con ella. Dado que conocía su doloroso pasado, no podía contarle que, debido a su trabajo, un peligroso delincuente la estaba vigilando y que probablemente planeaba lo peor para ella.
La vida resultaba muy irónica. Como Jake había anticipado, su vida personal y profesional se habían complicado mucho al mismo tiempo. Sin embargo, nunca había planeado que se cruzaran de un modo tan irrevocable.
Un patético lloriqueo despertó a Brianne. Al abrir los ojos, comprobó que los brillantes rayos del sol iluminaban su habitación. Estaba tumbada en su cama, con Jake a su lado. Habían hecho el amor, y la experiencia la había cambiado para siempre. Jake se había convertido en parte suya y, fuera donde fuera, se lo llevaría con ella. Si no estaba a su lado, por lo menos lo llevaría dentro del corazón.
Recordó la noche anterior claramente y cómo habían ido al dormitorio de Brianne.
– Es mejor tu dormitorio que el de mi hermana, que parece sacado de un palacio.
Ella conocía muy bien lo incómodo que Jake se sentía en el lujoso y enorme apartamento. Le alegraba saber que su gusto era mucho más mundano, como el suyo. En silencio, se reprendió por alegrarse de lo que tenían en común cuando sus diferencias eran insuperables.
El lloriqueo resonó una vez más. Brianne comprendió que Norton estaba en el pasillo y que probablemente necesitaba salir a pasear. Al mirar el despertador, se sentó inmediatamente en la cama. Norton no era el único que tenía prisa.
– Llego tarde -susurró. Sin embargo, cuando trató de incorporarse, Jake se lo impidió, volviendo a tomarla en sus brazos.
– ¿Dónde vas tan corriendo?
– Norton tiene que salir.
– Ya le saqué yo hace una hora. Está bien, es sólo que siente celos.
– A pesar de todo, tengo que marcharme a trabajar.
– No vayas -sugirió él, acariciándole suavemente el cuello-. Yo te daré motivos -añadió. Entonces, bajó la mano y empezó a acariciarle el centro de su feminidad. Brianne sintió una cálida humedad entre las piernas, mientras el deseo iba despertándose poco a poco-. Quédate conmigo…
– Nunca antes he llamado para decir que no iba a trabajar a no ser que me estuviera muriendo -insistió ella, a pesar de que deseaba hacer lo que él le pedía.
– Siempre hay una primera vez. Hazlo ahora. Date un merecido capricho…-susurró, introduciendo el dedo un poco más y torturándola con el placer que tan bien era capaz de proporcionarle.
– La gente cuenta conmigo…
– Bueno, a ver qué te parece esto. ¿Por qué no llamas y dices que vas a llegar tarde? -le dijo, colocándose con un rápido movimiento encima de ella-. Yo haré que merezca la pena…
Brianne no pudo resistirse a la chispa que vio en sus ojos. Minutos después, realizó la llamada de teléfono y dejó a un lado el trabajo. Mientras colgaba el teléfono que tenía en la mesilla, recordó la caja de preservativos que Kellie le había dado.
Algo avergonzada pero decidida, abrió el cajón y sacó uno. Entonces, se volvió a Jake y, amparada en lo que ya habían compartido antes, se colocó encima de él. Su feminidad quedaba justamente encima de la erección de Jake, por lo que ella se deslizó sobre ella, anticipándole lo que iban a compartir. Él estaba duro y caliente y su miembro palpitaba de deseo. Por ella.
– Me gusta tanto esta postura…
– Puedo hacer que te guste más todavía -le prometió ella, mostrándole el preservativo. Jake se lo arrebató rápidamente de la mano.
– «Lubricación extra y más sensibilidad» -dijo Jake, leyendo lo que ponía en el paquete, con los ojos llenos de deseo.
– ¿Quieres que los probemos? Hay una caja entera.
– Nena, sabes que te entiendo perfectamente.
Brianne así lo esperaba, ya que todo su cuerpo estaba lleno de deseo. Como si le hubiera leído los pensamientos, Jake levantó los brazos y se llenó las manos con los senos de ella. Aquel gesto alivió una pequeña parte de la necesidad que ella le inspiraba. Él le frotó suavemente los pezones, incrementando la fricción y la necesidad que ella tenía de gozar. En respuesta, Brianne empezó a girar las caderas sobre la caliente piel de Jake.
Con una inclinación de la cabeza, él señaló el preservativo, que había dejado caer sobre la cama.
– Pónmelo.
A pesar de que le temblaban las manos, Brianne rasgó el paquete y se retiró un poco para poder deslizar el preservativo sobre el pene eréctil de Jake. Con una mano se lo sujetaba, mientras con la otra se lo iba colocando muy suavemente…
– Se te da muy bien…
Brianne lo miró a los ojos. Todavía lo tenía entre sus manos y sabía a ciencia cierta que no se estaba imaginando las emociones que estaban reflejándose en el rostro de Jake. Sintió que se le hacía un nudo en la garganta.
En su limitada experiencia, el acto de colocar un preservativo nunca había formado parte del acto sexual, pero, con Jake, era parte natural del juego amoroso. Brianne pensó que así era como ocurría entre personas que se querían mutuamente… Rápidamente, se apartó aquel pensamiento de la cabeza. Era imposible. Era demasiado pronto. Casi no se conocían y, sin embargo, habían conectado desde la primera vez que se vieron…
Jake le colocó las manos en las caderas y la levantó. Centímetro a centímetro, se hundió en ella y llenó el espacio que los separaba, convirtiéndose en una sola carne.
Entonces, empezó a moverse, entrando más en ella. Brianne contuvo el aliento, sintiendo que los movimientos de Jake la acercaban cada vez más al clímax. Su pelvis cabalgaba encima de la de él, rítmicamente, presionando en el momento justo sobre el lugar adecuado. Cada rotación le hacía gozar más y más, hasta que todo explotó en un maremágnum de luz y sensaciones.