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Электронная книга - «Una terapia muy especial». Краткое содержание книги:

Noche tras noche, la fisioterapeuta Brianne Nelson fantaseaba con el apuesto desconocido que había visto en la cafetería en la que trabajaba media jornada. Lo que no sospechaba era que aquel desconocido acabaría convirtiéndose en cliente suyo…
Gracias a la generosidad de su hermana, Jake Lowell iba a disfrutar de los servicios de Brianne durante una temporada. Aunque no tenía la menor gana de volver a su empleo de policía, debía encontrar al tipo que le había disparado. Pero antes necesitaba una buena terapia, y lo cierto era que Brianne estaba consiguiendo que se sintiera mucho mejor…
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Aunque sabía que debía hablar con ella, no estaba listo. Mientras estuvieran en el ático, estarían a salvo. Si Jake podía disfrutar de algún tiempo más antes de que Brianne lo mirara con desilusión y desconfianza, pensaba aprovecharlo plenamente.

– Me prometiste que iríamos al jacuzzi -le susurró él, al oído.

– Te dije que si cooperabas, consideraría la idea del jacuzzi.

– No me irás a decir que no me he portado bien… -musitó Jake, evitando mencionar la palabra «fisioterapia», que no había sido muy frecuente hasta entonces. Ya la harían más tarde, mucho más tarde…

– He de reconocer que en eso tienes razón -ronroneó ella, antes de mordisquearle suavemente el lóbulo de la oreja.

– Entonces, ¿vamos al jacuzzi?

– Si no me levanto de esta postura, creo que no podré levantarme jamás. Además, eso del jacuzzi parece una buena idea…

Jake la agarró por la cintura y la ayudó a levantarse de su regazo, a pesar de que su cuerpo la echó de menos enseguida. Sin embargo, pensaba resarcirse en cuanto llegaran al jacuzzi.

– Se me ocurren muchas formas en las que podrás estirar las piernas y te garantizo que te sentirás mucho mejor…

– Pensaba que era yo la fisioterapeuta.

– Sólo tienes que darme la oportunidad de ejercitarte los músculos. Podrías sorprenderte de lo eficiente que soy con las manos.

Los ojos de Brianne se oscurecieron al captar el inequívoco significado sexual de aquellas palabras. Al menos en aquello estaban completamente de acuerdo.

Jake extendió la mano, sin mirarla a los ojos, y ella la agarró. Estaba seguro de que tenía muchos asuntos propios que solucionar y, considerando el revuelo que él había causado en su vida, le daría aquellos momentos, aunque sabía que no podían durar.

En la azotea, Jake la acompañó al ya famoso jacuzzi. Habían llevado toallas del apartamento y habían subido allí mediante el exclusivo ascensor que llevaba del ático hasta allí.

La vista era increíble. Las estrellas titilaban sobre el terciopelo del cielo y la silueta de los edificios mientras que las luces iluminaban aquel marco espectacular.

Brianne se acercó al borde de la azotea. Se agarró sólo con una mano a la barandilla, ya que con la otra se estaba sujetando la toalla con la que se había cubierto.

– Es casi irreal…

– Es precioso, ¿verdad? -dijo Jake, tras acercarse a ella.

– ¿Esto también es propiedad de tu hermana? ¿Nadie más puede subir aquí?

– No.

– Supongo que esto es lo que se podría llamar ser rico.

– Supongo que sí. Es una vida muy agradable para el que la consigue.

Brianne notó la frialdad que había teñido su voz y recordó la única vez que él se había mostrado de aquella manera: cuando ella le había preguntado si aquel apartamento no era también su residencia y había deducido que, como ella, también era un invitado. Entonces, se había preguntado por qué se había vuelto tan frío. Días después de aquel incidente, decidió que había llegado el momento de preguntar.

– ¿Jake?

– ¿Sí?

– ¿Por qué el dinero es un tema tan espinoso para ti?

– Supongo que cuando una esposa abandona a su marido por lo que no tiene éste decide que todas las mujeres son iguales. ¿Se trata de eso?

– Supongo que sí.

Aquellas palabras dolieron mucho a Brianne. En primer lugar, porque hasta entonces no se había enterado de que había estado casado. Pensar que podría haber estado enamorado de otra mujer le desgarró el corazón. La dolorosa verdad era que no sabía demasiado sobre él, o al menos sobre su pasado. Había querido mantenerlo así para evitar el dolor que supondría una ruptura en la que estaban implicados los sentimientos.

Sin embargo, ya era demasiado tarde. Ella le había hablado de su pasado, de la muerte de sus padres, de su dificultad para enfrentarse a la ansiedad y al peligro y el modo de vida tan austero que había llevado para poder mantener a su hermano. Se había entregado a él emocionalmente a pesar del riesgo. Era hora de que Jake hablara.

Además, había otra razón por la que la actitud que él demostraba sobre el dinero y la riqueza le resultaba tan dolorosa. Ella nunca le había dado la impresión de que hubiera aceptado aquel trabajo para poder vivir bien. De hecho, la verdad era que seguía teniendo dos trabajos.

– Espero que no creas que sólo soy una mujer obsesionada por la riqueza.

– No, tú no.

– Entonces, ¿por qué me siento como si tú pensaras justo lo contrario?

– Es culpa mía por reaccionar de un modo exagerado -contestó él, mientras le acariciaba suavemente la muñeca con un erótico movimiento, que estuvo a punto de hacer que Brianne se dejara llevar por las sensaciones. Sin embargo, consiguió controlar sus reacciones físicas-. Y por mostrar mi miedo.

– ¿Miedo a qué? -quiso saber ella, muy sorprendida de que un hombre como Jake pudiera experimentar miedo.

– Miedo a que me juzgues y me encuentres carente.

Aquellas palabras hicieron que Brianne abriera mucho los ojos y también las puertas de su corazón. Dio un paso al frente y acarició suavemente el rostro de Jake, a pesar de que una vocecita en su interior le advertía que se estaba metiendo en aguas profundas.

– ¿Cómo podría encontrarte carente una mujer?

– ¿Tienes idea de lo que gana un policía?

– Más de lo que me queda a mí para vivir después de pagar las facturas del internado de mi hermano, de eso estoy segura -replicó ella, con una sonrisa-. Sin embargo, siempre he sido feliz, aunque no haya tenido mucho dinero. Si he aprendido algo desde que mis padres murieron es que cada uno se forja su propia felicidad en esta vida.

– Mi ex esposa quería que la hiciera feliz, pero con mi chequera. Lo más increíble de todo es que conocía perfectamente mi estilo de vida y lo que yo me podía y no me podía permitir cuando se casó conmigo. Era profesora, lo que significaba que su sueldo tampoco era demasiado alto. Yo creí que los dos compartíamos lo más fundamental, como el deseo de tener una familia.

Brianne sintió que le daba un vuelco el corazón al pensar que Jake podría compartir algo tan importante con aquella mujer.

– ¿Tuvisteis hijos?

– No, aunque yo los deseaba.

– ¿Y qué cambió? -preguntó ella, rápidamente. No quería ni pensar en la pregunta que le acuciaba la mente. ¿Seguiría queriendo tenerlos?

– Todavía no lo sé. Nos mudamos a una zona residencial. Allí conoció a personas diferentes, más adineradas… Entonces, Rina conoció a Robert y se casaron. Eso tampoco ayudó.

– Nada de eso debería haber cambiado lo que ella sentía por ti, ni haberla hecho transformarse en otra persona.

– Tal vez lo que ocurrió fue que en realidad nunca supe quién era de verdad. Tal vez nunca me tomé el tiempo de descubrirlo.

El pulso de Brianne se le aceleró al pensar que con ella no había sido así. En los pocos días que hacía que se conocían, se había esforzado por conocer, por pensar en lo que a ella le podría gustar, como la noche que la llevó a tomar un helado, y se había entregado a ella.

Tal vez no se hubiera sincerado con ella antes, pero lo estaba haciendo en aquellos momentos, algo que Brianne no estaba segura de querer analizar. Le parecía querer transformar lo suyo en algo más estable, más a largo plazo… algo que no podía ser. Jake le había dejado sus intenciones muy claras desde el principio.

– ¿La amabas?

– Yo creía que ella me amaba a mí, pero resultó que ella nunca aceptó quien yo soy. Quien seré siempre. Me dejó cuando se dio cuenta de que no podía cambiarme.

Brianne se dio cuenta de que aquello le había hecho mucho daño, lo había convertido en un hombre muy cauteloso con respecto a otras mujeres y al futuro. Las razones de ella para tener cautela sobre el futuro eran muy diferentes, pero tampoco había aceptado quien era Jake. Desde el principio, había querido cambiarlo y convertirlo en alguien que prefiriera la seguridad y la estabilidad en vez del peligro.

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