Renuncia por amor
- Автор: Уинтерз Ребекка
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Renuncia por amor». Краткое содержание книги:
Blaire jamás le había dicho la verdadera razón por la que había suspendido la boda y comprendió que debía negarse a ir a vivir con él. Sin embargo, al ver cómo disfrutaba Alik de la compañía de su hijo, se sintió incapaz de decirle que no… y tampoco pudo evitar alimentar la esperanza de que, algún día, formarían una verdadera familia.
Blaire se sentía mucho mejor, así que salió de la cama. Seguía vestida. Desde su llegada, Alik se había levantado todas las noches para cuidar del bebé. Blaire sabía que jamás lo confesaría, pero tenía que estar exhausto. Era su turno de descanso.
Blaire decidió no encender ninguna luz, y atravesó el remolque hasta el corralito.
– ¡Oh! -gritó al sentir que chocaba contra el cuerpo de Alik, duro y musculoso.
Él la abrazó para evitar que ninguno de los dos cayera al suelo.
– ¿Qué estás haciendo levantada? -preguntó con voz ronca, adormilada, con una voz que sonó curiosamente íntima.
Alik seguía sin soltarla. Sus manos la acariciaban la espalda tal y como solía hacer en el pasado. El corazón le latía tan fuerte que Alik tuvo que sentirlo retumbar contra su pecho.
– Pensé que… que ya era hora de que durmieras una noche entera, para variar.
– ¿Ya no te encuentras mal?
Blaire podía sentir su cálido aliento en la mejilla. Su boca estaba peligrosamente cerca de la de ella. Si volvía la cabeza un centímetro…
– No, se me pasó.
Probablemente Alik no llevara nada debajo de la bata. De pronto Blaire sintió pánico nada más pensarlo y se apartó para abrazar a Nicky. Gracias a Dios ella iba vestida.
– Como los dos estamos despiertos yo calentaré el biberón y te lo llevaré a la cama. ¿Qué te parece?
No, sería mejor que no.
– Bi… bien -contestó Blaire besando la cabeza de Nicky-. Vamos, cariño, papá tendrá listo el biberón para cuando te haya cambiado.
Aquellas palabras fueron proféticas. Alik apareció en el dormitorio justo cuando Blaire se sentaba en la cama con Nicky en brazos. El se acercó y se sentó a su lado. Aquella proximidad le hizo respirar más rápidamente.
– Te he traído un té helado con limón -dijo él tendiéndole el vaso.
– Gracias.
– De nada. Y ahora tu biberón, jovencito.
Para sorpresa de Blaire, Alik permaneció en el dormitorio. Sostuvo el biberón mientras Nicky comía en brazos de ella. Blaire podía sentir la mirada de Alik sobre sí en medio de la oscuridad.
– ¿Qué tal está?
– Divino -contestó ella refiriéndose al té.
– Bien, bébetelo todo. No quiero que te deshidrates.
Aterrorizada al sentirse tan cerca de él, Blaire bebió el té lo más deprisa que pudo. Las manos de ambos se rozaron al tenderle el vaso vacío. Se suponía que Alik debía de ponerse en pie y marcharse, pero no hizo ninguna de las dos cosas. En lugar de ello, Blaire adivinó por sus movimientos que dejaba el vaso en el suelo. La intención de Alik, evidentemente, era quedarse donde estaba y terminar de darle el biberón a Nicky. El corazón de Blaire ya no retumbaba, galopaba.
– Alik…
– ¿Sí?
– Me… me encuentro mucho mejor. ¿Por qué no vuelves a la cama? Yo acostaré a Nicky.
– Ya que estoy aquí, me da igual. Creo que a Nicky le gusta tenernos a los dos, le hace sentirse seguro y amado.
– ¿Quieres apartar el biberón un momento? Le toca echar los aires -le recordó Blaire con las mejillas encendidas.
Fuera cierto o no que Nicky se había tomado el biberón, Blaire necesitaba hacer algo, romper el hechizo que Alik tenía sobre ella. Sostendría al niño contra su hombro hasta que cayera dormido. Alik continuó sin moverse. Blaire lo sintió elevar una mano para acariciar la cabeza del bebé.
– Es una criatura milagrosa, Blaire.
– Sí, lo sé -respondió ella con el pecho oprimido, tratando de respirar.
– ¿Cuánto tiempo estuviste de parto?
– Unas cuarenta y ocho horas.
– Debió parecerte una eternidad. ¿Te dolió mucho?
– En realidad no, es decir, cuando llegué al hospital y me medicaron.
– ¿Y estuvo Rick contigo?
– No, estaba fuera de la ciudad, trabajando en una obra.
– Entonces, ¿quién estuvo contigo para ayudarte en aquella dura prueba?
– Mis padres y… la tía Diana.
– De haberlo sabido, yo habría estado contigo, y tú lo sabes -añadió Alik dejando que su mano llegara hasta la mejilla de Blaire para acariciarla.
Blaire sintió que todo su cuerpo se encendía al sentir aquel dedo hacer círculos cada vez más grandes hasta rozar el contorno de sus labios.
– Sí, lo sé -contestó temblorosa, volviendo la cabeza para evitar que él siguiera acariciándola.
Con cada caricia, sin embargo, Blaire se iba hundiendo en un mundo de sensaciones, incapaz de gritar o de protestar. Aquellas caricias la habían reducido a un conjunto de pequeños gemidos. Alik se puso en pie y le quitó a Nicky de los brazos. Dejó al bebé sobre la colcha y volvió a su lado. Blaire lo escuchó murmurar algo ininteligible, después posó los labios sobre los de ella y acalló aquellos gemidos mientras la hacía tumbarse con la espalda contra el cabecero.
Asaltada por la repentina euforia, por el éxtasis, Blaire respondió a aquel exigente ataque sin poder evitarlo. El sabor y la textura de su boca alimentaban su deseo hasta hacerla retorcerse de placer. Con la habilidad inigualable de un experto, Alik la hizo penetrar en el torbellino del deseo. Cada vez más profundamente. Blaire perdió toda noción de lo que la rodeaba.
No fue capaz de apartar los labios de Alik hasta que Nicky no comenzó a hacer aspavientos y a llorar. Entonces, horrorizada, descubrió lo que hubiera podido ocurrir de haber dejado que las cosas continuaran por ese cauce.
– Nicky… tiene que terminar el biberón.
– De acuerdo -murmuró él-. Pero después nosotros terminaremos lo que hemos comenzado.
– ¡No, Alik! Sea lo que sea, no debe volver a suceder. Quizá fuera inevitable, ya que jamás nos despedimos. Será mejor que consideremos eso como nuestra despedida.
– ¿Llamas a eso una despedida? -bromeó él seco-. Me pregunto qué diría tu novio si supiera que he sido yo el que ha recibido todo ese caudal de energía sexual ahora mismo.
– Has sido tú quien me ha besado -alegó ella con voz trémula.
– ¿Y por qué no me has pedido que saliera de la habitación? Estaba esperando a que lo hicieras.
– No quería asustar a Nicky.
– No te creo.
– ¿Crees acaso que he disfrutado? -preguntó ella a voz en grito, con el rostro colorado.
– Sé que has disfrutado -musitó él con voz profunda.
– Te equivocas. Te he devuelto el beso porque me daba pena después del daño que te había hecho dejándote así, sin dar la cara. Solo un niño actúa así. Merecías algo más.
– Me gusta tu forma de recompensarme -susurró él-. Espero con ansiedad un poco más de ese consuelo en cuanto nuestro hijo esté en la cuna.
– Pues tendrás que usar la fuerza, y jamás te he creído capaz de ello. Ya te dije, cuando rompí contigo, que era demasiado joven e inexperta para manejar a un hombre como tú.
El misil que acababa de disparar había dado en el blanco. Blaire sintió que Alik se alejaba física y emocionalmente de ella. No deseaba herirlo, eso era lo último, pero si él volvía a tocarla, acabaría por comprender que todo era mentira, y entonces todo su mundo se vendría abajo. Blaire habría hecho cualquier cosa con tal de evitarlo. Alik se levantó de la cama.
– Por eso has elegido a un hombre al que poder despreciar. ¡No estás enamorada de Rick! -exclamó él-. Lo que me preocupa ahora es que, cuando Nicky crezca, se dará cuenta de que su madre es incapaz de amar como un adulto, y le echará la culpa. Puede que sea mejor que me quede yo con la entera custodia. Estaría solo, pero al menos no habría sido por mi elección. Nicky podría perdonármelo fácilmente. Piénsalo…
Capítulo 6
La noche anterior Alik le había dicho que quería aprovechar el sábado para hacer limpieza y separar lo que servía de lo que no, pero estaba tan entusiasmado con Nicky que se paraba cada dos por tres para jugar con él o para darle el biberón.