Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Renuncia por amor». Краткое содержание книги:

Alik Jarman acababa de conocer a su hijo, de seis semanas, y no pensaba dejarlo escapar. Decidió pedirle a la madre del bebé, quien le había roto el corazón hacía apenas un año, que se instalara durante un mes en su casa con el niño.
Blaire jamás le había dicho la verdadera razón por la que había suspendido la boda y comprendió que debía negarse a ir a vivir con él. Sin embargo, al ver cómo disfrutaba Alik de la compañía de su hijo, se sintió incapaz de decirle que no… y tampoco pudo evitar alimentar la esperanza de que, algún día, formarían una verdadera familia.
1 ... 17 18 19 20 21 22 23 24 25 ... 34
Перейти на страницу:

– Tengo trabajo que hacer.

– Y yo -contestó ella claramente aliviada.

Tras pasarse la mano por el pelo, Alik volvió al salón y terminó la tarea comenzada.

Blaire puso a Nicky en la cuna. Le temblaba tanto el cuerpo que tuvo que sujetarse a los barrotes para recobrar la energía y respirar tranquila. La experiencia del teléfono había sido tan fuerte que no creía poder soportar otra igual. Alik quizá creyera que el problema estaba solucionado, pero Blaire sospechaba que su voz le había resultado demasiado familiar a la señora Jarman como para olvidar toda suspicacia, y si eso era cierto…

Alik estaba en el salón embalando las revistas.

– ¿Quieres que te ayude?

– ¿Por qué? -preguntó él echando atrás la cabeza morena.

Nada de lo que Blaire hiciera o dijera escapaba a su escrutinio.

– Bueno, cuatro manos acaban la tarea en la mitad de tiempo.

– ¿Y? -volvió a preguntar él.

Resultaba aterrador el modo en que Alik le leía el pensamiento.

– Pensé… pensé que así, quizá, podríamos irnos a Laramie mañana, en lugar del lunes.

– Teniendo en cuenta que casi te da un ataque cuando te dije que nos íbamos a Laramie, esa sugerencia de que nos vayamos cuanto antes no encaja -contestó Alik torciendo los labios.

¿Qué podía decirle para no dar la sensación de que huía de su madre?

– Bueno, quizá sea porque allí podré dar grandes paseos por la playa. Aquí, cuando he ido de paseo, no ha salido bien. No es que me guste viajar, pero la idea de ver el campo me resulta muy atractiva.

– Pues me temo que el remolque no estará listo hasta el lunes. Sin embargo, como los dos estamos cansados, si quieres nos tomamos la noche libre y vamos al cine a Warwick.

Aquello sonaba maravilloso, excepto por una cosa:

– No podemos dejar solo a Nicky.

– Cierto, pero eso se puede arreglar.

Blaire se quedó de pie, perpleja, mientras Alik buscaba un teléfono en la guía y lo marcaba. En cuestión de minutos había reservado una habitación de hotel y contratado una niñera. Al colgar, se volvió hacia Blaire.

– Resuelto. Tenemos una habitación con dos camas y una cuna. La señora Wood, la mujer que te atendió el otro día, estará encantada de cuidar de Nicky. Vendrá a nuestra habitación hacia las siete.

Aquello sonaba demasiado a una cita. Blaire se puso muy nerviosa.

– Me… me encantará -murmuró sin mirarlo-. ¿Quieres que cenemos aquí antes de marcharnos?

– No, nos tomaremos toda la noche libre. ¿Por qué no vas a ducharte? Así habrá suficiente agua para mí cuando termine de empaquetarlo todo. Ponte algo de vestir, me apetece ir a un restaurante francés.

Al hacer la maleta para ir a Warwick, Blaire no había esperado ni remotamente continuar viaje en otra dirección; así que no había metido la ropa en la que Alik parecía estar pensando.

– Me temo que solo tengo este jersey de algodón y la falda con la que me viste el primer día.

– Con eso irás bien. Nos hará bien el cambio.

Cuatro horas más tarde Alik y Blaire metían todo lo que iban a necesitar en el coche. Alik ató a Nicky en su sillita, y Blaire lo observó sin apartar la vista. Alik estaba maravilloso se vistiera como se vistiera, pero aquella noche, con aquel traje de lana de color verde oliva, Blaire sintió que se quedaba sin aliento. Recién salido de la ducha, la fragancia de su jabón emanaba de él desde el asiento del conductor.

De camino a Warwick, Blaire sintió que el agudo dolor que llevaba un año experimentando se hacía más intenso. En el hotel, las mujeres se quedaban mirando a Alik abiertamente. Él, sin embargo, enseñaba orgulloso a su hijo, inconsciente de la atención femenina que suscitaba. Blaire hubiera podido sacarles los ojos a todas esas mujeres.

Le dolía pensar que, en una ocasión, había llevado el anillo de compromiso que él le había regalado esperando convertirse en su mujer. La señora Jarman había transformado a aquella chica de ojos brillantes en un fantasma que había tenido que escabullirse entre las sombras y desaparecer.

Una vez en la habitación del hotel, la señora Wood se mostró encantada de cuidar de Nicky. Les dijo que no se apresuraran, que se tomaran todo el tiempo que necesitaran, y Alik le contestó que le tomaba la palabra.

Más tarde, mientras tomaban vino y Chateaubriand para dos en lugar del habitual pescado, Blaire se sintió como si volviera a ser la adorada novia que una vez fue. De hecho, cuando Alik alzó la copa para brindar por Nicky, Blaire sonrió, observando sus ojos verdes y chocó la copa contra la de él.

– Por nuestro precioso hijo, para que crezca y sea una persona tan notable y maravillosa como su padre.

De pronto, viendo el anillo de su tía en su mano, desapareció toda su euforia. Estaba, supuestamente, comprometida con otro hombre. Demasiado tarde, había metido la pata. Blaire bajó los ojos. Los de Alik la miraban enigmáticos, brillantes, así que dijo:

– ¿Sabes? Creo que estoy un poco mareada. No bebo nada de alcohol desde antes de concebir a Nicky, y me temo que se me está subiendo a la cabeza. Puede que sea mejor salir a tomar un poco el aire.

Se había inventado aquella excusa para justificar su comportamiento, tan poco adecuado a las circunstancias. Sin embargo, nada más levantarse de la mesa, Blaire se tambaleó. Alik la agarró al instante del antebrazo. Su contacto le hacía sentirse bien. Deseaba permanecer abrazada a él más que nada en el mundo.

Alik dejó un billete de cien dólares sobre la mesa y la escoltó hasta la calle, en donde Blaire pudo respirar aire fresco. Cualquier cosa con tal de despejarse y no volver a perder el control.

– El cine está a solo una manzana de aquí, caminemos -sugirió Alik.

Incapaz de hablar, Blaire caminó junto a él tratando por todos los medios de no rozarlo. Sin embargo, de vez en cuando, su cadera rozaba la de él soltando chispas hasta el punto de que Blaire temió arder envuelta en llamas.

El modernísimo thriller pareció absorber toda la atención de Alik. A Blaire, sin embargo, no logró captarla, pero al menos consiguió sacarla de ese estado de aturdimiento en el que decía y hacía cosas que podía lamentar después. Para cuando terminó la película Blaire había recobrado el equilibrio y pudo caminar de vuelta al coche sin la ayuda de Alik. Ella había estado utilizando a Nicky como escudo para defenderse del carisma de Alik durante tanto tiempo que, sin él, se sentía como perdida.

Nada más entrar en la habitación, Blaire se dirigió derecha hacia la cuna en la que dormía Nicky. Hubiera deseado tomarlo en sus brazos, pero no quería hacerlo mientras la otra mujer siguiera allí.

– Muchas gracias por cuidar de Nicky, señora Wood.

– Es un encanto, espero que vuelvan a llamarme.

Blaire se reprimió y no contestó. ¿Qué hubiera podido decir?, ¿que las cosas no eran lo que parecían?, ¿que ese hombre no era su marido? Unos cuantos días más y jamás volverían a estar tan cerca el uno del otro.

– Cuente con ello la próxima vez que vengamos a Warwick -aseguró Alik-. Blaire, voy a acompañarla a su coche, enseguida vuelvo.

– Muy bien. Buenas noches, señora Wood.

– Buenas noches.

En cuanto abandonaron la habitación Blaire se aseguró de que el bebé estuviera cómodo y corrió al baño a prepararse para acostarse. Se echó la bata por los hombros, por encima del camisón, y subió a la cama tapándose con las sábanas con el teléfono en la mano, esperando a que contestaran. Era necesario que Alik creyera que aprovechaba cada instante a solas para hablar con su novio.

Cuando, minutos más tarde, él volvió, Blaire estaba tumbada de lado, de espaldas a la puerta, con el teléfono en la oreja. Alik se acercó a su cama y se quedó de pie. Blaire podía sentir sus ojos observándola. Tragó fuerte y lo miró, haciéndole saber que había notado su presencia. Su aspecto serio la obligó a colgar de inmediato.

1 ... 17 18 19 20 21 22 23 24 25 ... 34
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)