Renuncia por amor
- Автор: Уинтерз Ребекка
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Renuncia por amor». Краткое содержание книги:
Blaire jamás le había dicho la verdadera razón por la que había suspendido la boda y comprendió que debía negarse a ir a vivir con él. Sin embargo, al ver cómo disfrutaba Alik de la compañía de su hijo, se sintió incapaz de decirle que no… y tampoco pudo evitar alimentar la esperanza de que, algún día, formarían una verdadera familia.
– Ahora tengo que marcharme, Rick. Te llamaré mañana. Yo también te quiero -Blaire colgó y dejó el teléfono sobre la mesa. Luego levantó la vista e hizo una mueca al ver el rostro inexpresivo de Alik, que parecía una máscara-. Llevas una semana sin dormir en una verdadera cama, Alik. Yo me levantaré a darle el biberón a Nicky, tú duerme. Ah, y gracias por una velada tan encantadora. Era justo lo que necesitaba.
– Me alegro de oírlo y, ya que te has ofrecido para cuidar de nuestro hijo, supongo que no te importará que tarde aún un rato en irme a la cama.
El corazón de Blaire dio un vuelco al verlo salir por la puerta. ¿A dónde iba? Alik llevaba mucho tiempo viviendo en Warwick, seguramente habría conocido a mujeres deseosas de estar con él. Quizá incluso mantuviera una relación con alguna de ellas. Cuanto más lo pensaba más se daba cuenta de que Alik se había mostrado muy interesado en pasar la noche fuera. Ir a un hotel era la fórmula perfecta. No podía soportarlo.
Capítulo 7
Alik hizo caso omiso de las indirectas de la atractiva rubia de la barra y se sentó en una mesa de un rincón del bar. Había evitado los bares durante toda su vida, los encontraba deprimentes. Eran como un refugio, el último medio de escapar.
Y no había entrado en el bar del hotel para beber. Cuando el camarero se le acercó, Alik le pidió un ginger ale y el teléfono.
En Utah eran las once y media. Con un poco de suerte Zane no se habría ido aún a dormir. Y, aunque se hubiera ido, Alik necesitaba hablar. Al sonar el timbre del teléfono por décima vez, su amigo contestó.
– ¡Alik! Nunca llamas a estas horas a menos que se trate de algo personal. ¿Qué te ronda por la cabeza?
– La semana que viene me voy a Laramie con el remolque.
– Eso ya me lo has dicho. ¿Qué tal tu retoño?
– Nicky es lo único que tiene sentido de todo este endiablado embrollo. No tenía ni idea de qué significaba amar a un hijo hasta que no lo tuve en mis brazos -contestó Alik con voz trémula.
– Eres un tipo con suerte, estoy deseando conocerlo. Llámame en cuanto llegues a Wyoming, iré para allá. Y ahora hablemos de Blaire. ¿Qué ocurre, compañero?
– Demonios, Zane, eso quisiera yo saber. Justo cuando creo que empiezo a conocerla, hace algo que me destroza por completo otra vez.
– ¿Sabes una cosa? Probablemente no sea yo la persona más indicada para hablar de esto. No he llegado a casarme en ninguna de las dos ocasiones en que he estado comprometido, y al final siempre me he sentido aliviado de verme libre.
– Bueno, pero está claro que ninguna de las dos era la mujer que necesitabas, al menos tuviste las agallas de abandonar antes de arruinar sus vidas. Ojalá pudiera hacer yo lo mismo que tú -le confió Alik-. Me gustaría mandar al infierno a Blaire y marcharme sin mirar atrás.
– ¿Sigue respondiendo apasionadamente a tus acercamientos?
– Sí -contestó Alik recordando la escena del dormitorio, en el remolque.
– ¿Y sigue planeando casarse con ese tipo el mes que viene? -volvió a preguntar Zane.
– Eso es lo malo, pero no creo que sepa qué es el amor. Cuanto más la observo, más me convenzo de que no es una persona madura emocionalmente hablando, no puede entablar una relación permanente. Ya sé que eso es precisamente lo que ella me decía, pero yo no quería creerlo.
– ¿Es buena madre con vuestro hijo?
– Sí, es increíble, por eso es por lo que no entiendo esa otra faceta de ella.
– ¿Y estás seguro de que va a casarse?
– Lleva un anillo, y acabo de oírla hablando por teléfono. Le dijo a ese tipo que lo amaba.
Alik siempre había creído que jamás soportaría un dolor más fuerte, pero se equivocaba.
– ¿Y has visto muchos indicios de preparativos de boda? ¿Hace listas y todas esas miles de cosas que hacen las novias cuando se preparan para el gran día?
– No -contestó Alik parpadeando-. Al menos no delante de mí.
– Pues te aseguro que es imposible no notar ese tipo de cosas.
– Bueno, pero ella tiene a un hijo. Probablemente hayan decidido casarse sin toda esa parafernalia.
– ¿Crees que vas a poder seguir soportándolo?
– No lo sé, ya te he contado el trato que hemos hecho. Por el momento ella ha cumplido su palabra al pie de la letra. Le dije que si su novio ponía un pie en el remolque, el trato quedaría anulado, pero él no se ha acercado, y eso significa que tendré que hacer honor a mi palabra. De todos modos, si vamos a compartir la custodia de Nicky, uno de los dos tendrá que mudarse para poder hacer las visitas con regularidad.
Hubo una larga pausa. Luego Alik continuó:
– Dudo que el novio de Blaire quiera hacer ese sacrificio, así que no voy a tener más alternativa que mudarme a California.
– Alik…
– ¿Sí?
– Deberías tratar de ver a Rick antes de seguir haciendo más suposiciones.
– ¿Por qué? No creo que sirva de nada. Ese tipo tendría que utilizar todos sus contactos para mudarse. Marcharse a vivir a un lugar en el que no se conoce a nadie es un desastre económicamente hablando.
– Eh, Alik, no me has entendido.
– ¿Qué quieres decir? -preguntó Alik parpadeando.
– Quiero decir que hables con él cara a cara, que trates de averiguar hasta qué punto está dispuesto a casarse con Blaire sabiendo que tú vas a merodear a su alrededor toda la vida. Eso lo asustará, le hará huir si no es una persona lo suficientemente madura. Y, si es así, le ahorrarás a Blaire la desgracia de un matrimonio roto. Es lo mejor para Nicky.
Alik comprendió al fin y se puso en marcha. Se levantó del asiento y dejó dinero sobre la mesa.
– ¿Sabes una cosa, Zane? A pesar de no ser la persona más indicada, acabas de darme un buen consejo. El mejor que me han dado desde que Blaire apareció en el remolque. En cuanto esté instalado en Laramie llamaré a ese tipo y volaré a San Diego para hablar con él.
– Estupendo, eso no va a hacerle daño a nadie -continuó Zane.
– Tienes razón, y gracias por contestar al teléfono.
– Encantado, Alik. Nos vemos la semana que viene.
Alik colgó, hizo un gesto hacia el camarero y abandonó el bar para dirigirse a la habitación.
Se había acostumbrado a ir a ver al niño todas las noches antes de acostarse. Nicky dormía tan plácidamente que Alik se angustió pensando que quizá estuviera inconsciente, pero al poner la mano sobre su rostro sintió el calor de su aliento y comprendió que estaba vivo. Era increíble pensar que una semana antes no sabía nada de su existencia. Había establecido un lazo tan fuerte con él como, en otro sentido, lo había establecido con su madre.
Le hubiera gustado acercarse a Blaire y comprobar que ella también estaba viva, pero sabía que si lo hacía acabaría por acariciara. Y entonces habría tenido que unirse a ella. Alik sabía en su fuero interno que Blaire le habría dado la bienvenida. Pero Blaire no estaba enamorada de él.
Y, más que nunca en ese momento, con un hijo, Alik se rebelaba contra la idea de estar con ella, de seguir con ella paso a paso el viejo ritual de los hombres a menos que significara para ella lo mismo que para él. Pero, como no era ese el caso, estaba decidido a evitar la tentación. De otro modo corría el peligro de perder su alma.
Aterrado ante la idea, Alik se preparó para irse a la cama sin mirar siquiera el bulto femenino que dormía a escasos metros. Cuando, por fin, se deslizó entre las sábanas, se volvió hacia la pared y se durmió tratando de ahogar el dolor.
El domingo por la mañana, de camino a la excavación, Alik habló con Blaire sobre su viaje a Wyoming, previsto para el día siguiente. Aquel viaje les llevaría tres o cuatro días, por eso lo mejor era quedarse en moteles y comer en restaurantes por el camino. Blaire estuvo de acuerdo. Tendrían que parar para estirar las piernas. Por la noche podrían estar con Nicky, que se vería relegado a su sillita durante todo el trayecto.