Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Sin Retorno
Sin Retorno - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Sin Retorno

Электронная книга - «Sin Retorno». Краткое содержание книги:

En 1972, tres adolescentes blancos -Alex, Billy y Pete- decidieron meterse en un barrio marginal de Washington. Esa incursión cambió la vida de seis personas: a causa del enfrentamiento con tres chicos negros, Billy resultó muerto y Alex seriamente herido.
En 2007, Alex llora la muerte de su hijo caído en Iraq. De pronto, uno de los chicos negros que sobrevivieron al incidente del 72 contacta con él, abriendo la puerta a la reconciliación al tiempo que otro superviviente sale de prisión con intención de extorsionarle…
1 ... 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ... 66
Перейти на страницу:

Gracias a Dios que tenía el dinero del seguro de vida, heredado a través de su madre y distribuido a partes iguales entre su hermano Matt y él. No había tocado ni un penique, y el importe había ido creciendo hasta una suma considerable. Además, poseía un local comercial en la parte este de Montgomery County. De ningún modo iba a pasar hambre.

Su padre había sufrido un infarto en julio de 1975, un mes antes de que él iniciara el segundo curso universitario en el Montgomery Júnior College, por entonces conocido como «Harvard a Duras Penas». El plan de Alex consistía en empezar los estudios poco a poco y tal vez cambiarse a la Universidad de Maryland cuando obtuviera mejores notas, pero en el Montgomery se las vio y se las deseó, y tan sólo le fue bien en la asignatura de Lengua. Su vida social se había deteriorado, y halló refugio en la música, las películas y las novelas de bolsillo, cosas de las que podía disfrutar a solas.

Había comenzado con la literatura habitual de los porreros, Heinlein, Tolkien, Hermán Hesse y cosas así, y luego pasó a las novelas de misterio y a la literatura barata. Se enamoró de los libros del detective Travis McGee de John D. MacDonald, aunque incluso a sus diecinueve años reconocía que constituían la máxima expresión de la fantasía masculina, en forma exagerada. Un tipo sin trabajo, sin lazos familiares, que vivía en una casa flotante, con libertad para matar a sus enemigos, con la comodidad de que murieran sus amantes, lo cual le permitía pasar al siguiente polvo tipo revista Playboy… pero era una literatura limpia y adictiva. Empezó a pensar que quizás aquello fuera algo que él pudiera hacer un día. Ver su nombre en el lomo de un libro. Era una buena profesión, de las que se practicaban en soledad.

Tras el «incidente» permaneció muy próximo a su familia. Sus padres fueron buenos con él. No reaccionaron con histrionismos ante lo sucedido ni tampoco, al menos en su presencia, se compadecieron demasiado de las lesiones que había sufrido él. Era algo que le había ocurrido, no algo que él hubiera iniciado. Callie, en consonancia con su personalidad, se hizo cargo de las secuelas y tomó las riendas. Trató con la prensa, con el instituto, con la compañía de seguros, con la policía y con los fiscales, y se ocupó de que el contacto que tuviera Alex con todos ellos fuera mínimo. Su padre se volvió más introspectivo, simplemente prefirió reprimir sus sentimientos. Matthew, el hermano pequeño de Alex, por lo visto no quedó en absoluto afectado.

Pero con la gente de fuera fue distinto. Alex empezó a sentirse cada vez más incómodo entre personas que no fueran su familia. Veía cómo reaccionaban, aun cuando fueran educadas y procurasen ocultarlo, cada vez que lo miraban a la cara. Sencillamente, se sentía mejor estando solo. Le resultaba más fácil no tener que explicarse ni repetir la historia, la cual no podía evitar reproducir, ligeramente, a su favor. Ninguno de los presentes deseaba hacer daño a nadie. El era tan sólo un pasajero. Billy y Pete no hacían más que mamonear un poco, pretendían «armar un poco de escándalo», así fue como lo expresó el abogado de la acusación.

Si lo pensara de forma lógica, reconocería que hacerse escritor o algo parecido, teniendo en cuenta su formación, era más bien una ambición absurda y poco realista. En cualquier caso, la enfermedad de su padre hizo descarrilar sus sueños. Aquel semestre no volvió a la universidad. De hecho, no llegó a retomar nunca los estudios.

Antes del infarto, John Pappas jamás había dejado de trabajar un solo día. Ni las ventiscas le impedían desplazarse hasta el centro. Para él, la enfermedad, por muy grave que fuera, era sólo una distracción. «Si puedo estar enfermo en casa, puedo estar enfermo en el trabajo», decía. Pero la cosa iba más allá de una obstinada ética del trabajo. No cobraba baja por enfermedad, y tampoco sus empleados. Si la cafetería estaba cerrada y a oscuras, no cobraba nadie, ni John, ni los empleados, ni los proveedores. Como consecuencia, la familia Pappas rara vez cogía vacaciones, y nunca con el padre. Este decía: «Si un magazi como el mío cierra sus puertas, aunque sea una semana, lo más probable es que dichas puertas se queden cerradas para siempre.» Y también: «¿Qué voy a hacer, tumbarme en una puñetera playa mientras mis clientes se van a comer al local de la competencia? ¿Cómo voy a relajarme? ¿Haciendo castillos de arena?»

El médico dijo que había sido un infarto de miocardio y que había sido «significativo». John Pappas permanecería varios meses tumbado y sin trabajar. Desde la cama de la unidad de cuidados intensivos, lleno de tubos empañados que le subían hasta la nariz, levantó la vista hacia Alex y le habló en voz baja y con esfuerzo: «Vamos a perderlo todo a no ser que te encargues tú, muchacho. Perdóname.»

– No me pidas perdón, papá -repuso Alex, odiándose a sí mismo por las lágrimas que le habían acudido a los ojos-. Tú ponte bueno.

– Cuida bien de los empleados -dijo su padre-. Ellos son los que impulsan el negocio. No se te ocurra tratarlos mal, ¿me oyes?

– Te oigo, papá.

Aquella noche, Alex habló con su madre, los dos sentados a la mesa de la cocina, ella con un pitillo en la mano, la cajetilla de Silva Thins colocada cuidadosamente al lado de aquel cenicero verdeazulado provisto de muescas para apoyar los cigarrillos que de pequeño siempre le había recordado a un castillo. Su madre no llevaba maquillaje.

– Eres capaz de hacerlo, cielo -dijo Calliope Pappas.

– Ya lo sé, mamá.

– Eres el único capaz de ello. Yo no conozco el negocio tan bien como tú, y tu hermano es demasiado pequeño.

Alex ya llevaba ocho veranos trabajando en la cafetería, y había aprendido por osmosis. Sabía preparar el local antes de que amaneciera, hacer el café, recibir a los proveedores y encender la parrilla. Los empleados conocían sus tareas, y harían lo demás. También sabía manejar la caja registradora, y como había un historial de archivo en el que figuraban los proveedores, las facturas y demás, enseguida aprendería el procedimiento para hacer los pedidos. No tenía miedo. No había tiempo para tener miedo.

– ¿Qué hago con el dinero? -preguntó.

– Rompe la cinta de la caja registradora a las tres -dijo su madre-. Las dos últimas horas son para nosotros, no para Hacienda. Metes unos cincuenta dólares, en monedas y billetes, en la caja metálica y la guardas en el congelador antes de marcharte a la hora de cerrar. El resto del efectivo te lo traes a casa y me lo das a mí. Y por la noche tienes que dejar abierto el cajón de la caja registradora. -Calliope soltó un poco de ceniza en el cenicero-. Tu padre dice que así los ladrones saben que la caja está vacía. Cuando miran por el cristal y ven abierto el cajón, deciden que no merece la pena entrar a robar.

– De acuerdo, mamá -dijo Alex.

Sin la presencia de su padre, la casa estaba muy silenciosa. Tenían uno de esos relojes de cocina que llevaban el mecanismo por fuera, una varilla con una bola que oscilaba adelante y atrás y producía un verdadero tictac. En aquel momento lo estaban escuchando.

Calliope apagó el cigarro en el cenicero y exhaló la última bocanada de humo.

1 ... 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ... 66
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)