Sin Retorno
- Автор: Пелеканос Джордж
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Sin Retorno». Краткое содержание книги:
En 2007, Alex llora la muerte de su hijo caído en Iraq. De pronto, uno de los chicos negros que sobrevivieron al incidente del 72 contacta con él, abriendo la puerta a la reconciliación al tiempo que otro superviviente sale de prisión con intención de extorsionarle…
– Vas a echar por la borda los treinta y pico años que has dedicado a ese restaurante -dijo Raymond.
– ¿Por qué ibas a querer dar un salto atrás para meterte en esto? -preguntó James para completar la idea de su hermano.
– Porque nunca ha sido mío -contestó Alex-. Era de mi padre, y yo nunca he sentido la misma pasión que él. Sólo ha sido un vehículo para mantener a mi familia. Ahora quiero tomar el control de esto y hacerlo posible.
– El tipo posee pasión -le comentó Raymond a James.
– Venid afuera conmigo -dijo Alex.
Raymond y James intercambiaron una mirada antes de acompañar a Alex hasta la zona iluminada del exterior del edificio.
– Aquí podemos estacionar los coches -dijo Alex-. El inquilino que estaba antes agrandó esta área para que aparcasen sus clientes. Y yo he estado pensando que ahí delante podríamos montar una cancha de baloncesto. Siempre he querido tener una en mi lugar de trabajo.
– ¿Tengo pinta de poder lanzar canastas con esta cadera? -dijo James.
– Sí, si hicieras los ejercicios que yo te dije -le replicó Raymond.
– Ya es imposible, lo sabes de sobra -repuso James.
– Ahora vas a tener seguro médico -apuntó Alex-. En el futuro, si la cosa empieza a funcionar, a lo mejor podrías operarte para corregir el problema.
– No pienso dejar que nadie me recorte la cadera con una sierra -dijo James.
– Esas cosas las hacen los cirujanos -dijo Raymond-, no los que podan setos.
– Y mirad -dijo Alex, ya eufórico, señalando el espacio que había encima del portón de la entrada-. Ahí es donde vamos a instalar el letrero. He estado pensando en qué nombre poner a la empresa. ¿Estáis preparados? «Monroe el Mecánico.»
– Tiene ritmo -dijo Raymond.
– Eso es porque lleva dos M -dijo James-. Por eso tiene soniquete. Se llama aliteración, Ray. Lo he leído en un libro.
– Ya lo sabía -replicó Raymond-. ¿Por qué siempre tienes que andar enseñándome?
– Porque eres tonto.
– Bueno, ¿qué os parece?
James miró la pared en la que iba a montarse el cartel, y después miró el espacio que se veía a través del portón.
– Supongo que querrás un abrazo o algo así -dijo.
Alex respondió con una sonrisa de oreja a oreja que acentuó las arrugas que le rodeaban la cicatriz.
– James y yo tenemos que hablar un poco -dijo Raymond, tras dar las gracias a Alex con un gesto de cabeza.
– Adelante -dijo Alex.
Los contempló mientras ellos entraban de nuevo en el edificio. Permanecieron unos momentos bajo los fluorescentes, bromeando, discutiendo, tocándose el uno al otro en los hombros y en los brazos para expresar su punto de vista.
– Ese tipo tiene la cabeza llena de pájaros -dijo James con una sonrisa.
«Está hablando de mí», pensó Alex. Del hijo de John Pappas.
El soñador.
George Pelecanos