El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]
- Автор: Нивен Ларриё, Пурнель Джерри
- Год: 1983
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-349-7
- Переводчик: Jordi Fibla Feito
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «El martillo de Lucifer [Lucifer's Hammer - es]». Краткое содержание книги:
Gordie no se molestó por la observación, sino que se echó a reír.
—Violación de menores. ¿Quién va a denunciar eso? ¿A quién le importa, Harvey?
—No lo sé. Tal vez al senador. Gordie, Marie ha venido conmigo. Está en el rancho del senador.
—¿Marie? Creía que habría muerto. Ha venido en busca de Bert, naturalmente. No se hubiera preocupado por mí.
Harvey no dijo nada. Gordie tenía razón.
—Ni siquiera le preocupa tampoco Bert —dijo Gordie.
—Tonterías. Es como una tigresa. Nos costó mucho impedir que viniera aquí conmigo y Mark.
—Sí, tal vez. Cuando sepa que está a salvo dejará de preocuparse. —Gordie miró fijamente el fuego—. ¿Qué piensas hacer ahora?
—Os llevaremos con nosotros.
—¿Para que el senador me mire de un modo raro y quizá trate de juzgarme por violación de menores? ¿Para que pueda separar a Andy de su chica?
—No ocurrirá eso.
—¿Tú crees? Anda, Harv, duerme un poco. Yo iré a vigilar. Es mi turno.
—Yo lo haré.
—No.
—Pero...
—No me hagas decirlo, Harvey. Duerme un poco.
Harvey asintió y se introdujo en el saco de dormir. «No me hagas decirlo», le había pedido Gordie. ¿Decir qué? Que no era uno de los suyos, que no confiarían en él como centinela.
Desayunaron pescado frito y varias verduras desconocidas para Harvey, pero que le parecieron excelentes. Harvey estaba terminando cuando Gordie se acercó y se sentó a su lado.
—Hemos hablado del asunto, Harv. No iremos contigo.
—¿Ninguno? —preguntó Harvey.
—Exacto. Permaneceremos juntos.
—Estás loco, Gordie. Aquí hará mucho frío. Nevará dentro de un par de semanas.
—Ya nos arreglaremos —dijo Gordie.
—¡Andy! —llamó Harvey.
—¿Sí, señor?
—Tú vienes conmigo.
—No, señor —dijo Andy en tono tan firme que no admitía réplica.
El muchacho se levantó y salió del refugio, seguido por Janie, la cual todavía no había cruzado una palabra con Harvey Randall desde que le dio el alto en el camino.
—Podrías quedarte con nosotros —dijo Gordie.
—Me gustaría, y más aún si me lo pidiera Andy.
—¿Qué esperas? —le preguntó Gordie—. Mira, tú elegiste quedarte en la ciudad. Tenías tu trabajo, te quedaste por él y enviaste a Andy a la montaña...
—¡Donde estaría a salvo!
—Y solo.
—No estaba solo —insistió Harvey—. Estaba...
—No me lo digas a mí. Discútelo con Andy. Mira, esta mañana lo sometimos a votación y nadie puso objeciones. Puedes quedarte con nosotros.
—Eso es una tontería. ¿Qué hay aquí?
—¿Y qué hay ahí abajo?
—Seguridad.
Gordie se encogió de hombros.
—¿Crees que eso vale la pena? —Gordie no imploraba, puesto que nada tenía que implorar. Sólo trataba de hacer comprender a Harvey, aunque sabía que éste nunca lo comprendería. Y a Gordie no le importaba, en el fondo, pero debía hacer aquel esfuerzo por su amigo—. Mira, Harv, si tu hijo se va contigo volverá a ser un chiquillo. Aquí es el segundo al mando...
—¿Al mando de qué?
—Del grupo que formamos. Aquí es un hombre, Harv. Ahí abajo no lo sería. Vi la forma en que mirabas a él y a Janie. Para ti todavía son unos críos. Allá abajo harás que lo sean de nuevo. Les harás sentirse criaturas, inútiles. Pero aquí Andy sabe que no es inútil. Todos dependemos de él. Aquí está haciendo algo importante, no es una mera pieza en una maquinaria de supervivencia.
Harvey pensó que aquella definición era acertada. Una maquinaria de supervivencia. Aquello era lo que tenían en la fortaleza del senador. Una máquina de supervivencia, y muy buena por cierto.
—Por lo menos hay muchas probabilidades de sobrevivir.
—Claro —dijo Gordie—. Piensa en ello. Harvey. El fin del mundo, la caída del cometa. ¿No deberían ser las cosas distintas después de eso?
—Pero las cosas ya son distintas. Por Dios, ¿hasta qué punto quieres que lo sean? Acabamos de capturar a cuatro chicos desgraciados y los hemos colgado enfrente del Ayuntamiento. Estamos poniendo todo nuestro empeño para sobrevivir el invierno. No es nada fácil, pero lo lograremos.
—¿Y qué haríamos nosotros ahí abajo? —preguntó Gordie.
Harvey pensó en ello. No estaba seguro. No sabía si Hardy dejaría entrar a tanta gente en la fortaleza. Un grupo de muchachos exploradores, sí. Pero, ¿aquella tropa de guerreros? Tal vez aquel era su medio natural, como una nueva raza de habitantes de las montañas.
—Maldita sea, es mi hijo, y va a venir conmigo.
—No, no lo es, Harv. Ya no es nada tuyo. Es dueño de sí mismo y no tienes ninguna manera de obligarle a ir contigo. No nos iremos, Harv, ninguno de nosotros. Pero tú puedes quedarte.
—¿Y qué haría si me quedara?
—Lo que quisieras.
La oferta no era ni siquiera tentadora. ¿Qué haría allí? ¿Y qué sería? Harvey se levantó y cogió su mochila.
—No. ¿Mark?
—Sí, jefe.
—¿Vienes conmigo o te quedas aquí?
Mark había estado silencioso, lo cual era muy raro en él, desde que llegaron.
—Voy contigo, Harv. Joanna está allá abajo, y no creo que esto le gustara mucho. A mí tampoco. No me hace gracia estar siempre acampado.
—Vamos —dijo Harvey. Miró a su alrededor, tristemente. No había allí nada que le perteneciera.
Los maremotos han terminado su labor. En las orillas del Atlántico no quedan indicios de las obras humanas. Incluso las líneas costeras han cambiado. El Golfo de México es un tercio más grande que antes. Florida es una cadena de islas y la bahía de Chesapeake se ha convertido en un golfo. Profundas bahías se han abierto en la costa occidental de África.
En la tierra, los cráteres ya no brillan de manera visible, pero siguen cambiando el clima. Los volcanes vierten lava y humo. Los huracanes azotan los mares. Llueve por doquier. La obra del Martillo aún no se ha completado.
CUARTA SEMANA: LOS NÓMADAS
Hay un hecho que aportará un notable alivio a muchos supervivientes: los graves problemas a los que deberán enfrentarse serán por lo menos totalmente diferentes de aquellos que les han atormentado en los años pasados. Los problemas de una civilización avanzada serán sustituidos por los propios de una civilización primitiva, y es probable que una mayoría de supervivientes esté formada por personas especialmente adaptadas al rápido paso de un tipo de existencia complicado a otro primitivo...