Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Traficantes de dinero». Краткое содержание книги:

El presidente del banco FMI anuncia a toda la directiva que tiene cáncer y pronto va a morirse, hay dos candidatos para ocupar su puesto, Alex y Roscoe. Alex es liberal, con ideas nuevas, pero Roscoe es conservador. La lucha entre ambos para llegar a la cima conduce a una trama muy interesante que empieza cuando desaparecen misteriosamente 6000 dólares de la caja de la empleada Juanita Núñez, se nos revelan muchas incógnitas sobre el funcionamiento interno de un banco y cómo una mala inversión puede llevarlo a la quiebra de la noche a la mañana.
1 ... 89 90 91 92 93 94 95 96 97 ... 131
Перейти на страницу:

Los gastos principales de un tiburón prestamista eran para forzar a los clientes, y se las arreglaba para que fueran mínimos, sabía que los cuerpos hospitalizados y los miembros rotos producen muy poco, o ningún dinero; y sabía, también, que su mayor aliado era el miedo.

Con todo, el miedo necesitaba una base de realidad; por lo tanto, cuando uno de los pedigüeños estaba en falta, el castigo por matones alquilados era rápido y salvaje.

En cuanto a los riesgos que corre un tiburón prestamista, son muy leves comparados con los de otras formas del crimen. Pocos tiburones del préstamo han sido jamás procesados, y menos aún condenados. La falta de pruebas era el motivo principal. Los clientes de un tiburón se callaban la boca, en parte por miedo, en parte, por vergüenza de haber necesitado sus servicios. Y los que eran castigados físicamente nunca hacían una denuncia, sabiendo que, si la hacían, volverían a ser castigados.

Por lo tanto Miles permaneció allí, temeroso, mientras Ominsky terminaba su sole.

Inesperadamente, el tiburón dijo:

– ¿Puede usted llevar libros?

– ¿Llevar libros? Claro, cuando trabajaba en el banco…

Le hicieron callar con un gesto; unos ojos fríos, duros, le estudiaron.

– Tal vez pueda usted servirme en algo. Necesito un tenedor de libros en el Double Seven.

– ¿En el club? -Era una novedad para Miles que Ominsky fuera dueño o dirigiera el club. Añadió:

– He estado hoy allí antes de…

El otro le interrumpió de golpe.

– Cuando yo hablo quédate quieto y escucha; responde a las preguntas cuando te las haga. La Rocca dice que buscas trabajo. Si te doy trabajo, todo lo que ganes será para pagar el préstamo y el interés. En otras palabras, me perteneces. Quiero que esto quede en claro.

– Sí, míster Ominsky -el alivio invadió a Miles. Después de todo iban a darle tiempo. Y cómo y por qué, era importante.

– Comerás tus comidas en un cuarto -dijo el ruso Ominsky- y te prevengo: no metas los dedos en la masa. Si alguna vez descubro que lo has hecho, desearás volver a robar al banco, y no haberme robado a mí.

Miles se estremeció instintivamente, menos por la preocupación de robar -cosa que no pensaba hacer- sino al comprender lo que Ominsky era capaz de hacer si alguna vez descubría que se había introducido un Judas en su campo.

– Jules te acompañará y te mostrará dónde debes estar. También se te dirán otras cosas. Eso es todo -Ominsky despidió a Miles con un gesto e hizo una seña a La Rocca, que había estado observando desde el bar. Mientras Miles esperaba en la puerta del restaurante, los otros dos conferenciaron, el tiburón dio instrucciones y La Rocca asintió.

Jules La Rocca volvió junto a Miles.

– Tienes suerte, muchacho. Vamos.

Cuando se fueron, Ominsky empezó a comer el postre, mientras otra figura que había estado esperando se deslizaba en el asiento que tenía enfrente.

El cuarto en el Double Seven quedaba en el piso más alto del edificio, y era poco más que un cubículo miserablemente amueblado. A Miles no le importaba. Representaba un frágil comienzo, una posibilidad de rehacer su vida y recobrar algo de lo que había perdido, aunque sabía que la cosa iba a necesitar tiempo, que iba a correr graves riesgos y que necesitaba empuje. Por el momento procuraba no pensar demasiado en su doble papel, y se concentraba en hacerse útil y en ser aceptado, como le había indicado Nolan Wainwright.

Primero aprendió la geografía del club. La mayor parte de la planta baja -fuera del bar donde había entrado en el primer momento- estaba ocupada por un gimnasio y unas canchas de juego a la pelota. En el primer piso había cuartos para baños de vapor y salas para masajes. En el segundo había oficinas; y también otros cuartos, cuyo uso comprendió más adelante. El tercer piso, más reducido que los otros, contenía algunos cubículos como el de Miles, donde a veces dormían los miembros del club.

Miles se metió fácilmente en el trabajo de tenedor de libros. Era bueno para la tarea, descubriendo alguna rémora y mejorando anotaciones que habían sido hechas al descuido. Sugirió al agente del club hacer una ficha de control más eficiente, aunque tuvo cuidado de no parecer que quería beneficiarse con los cambios.

El gerente, un expromotor de boxeo de nombre Nathanson, para quien el trabajo de oficina no era fácil, le quedó agradecido. Todavía apreció más cuando Miles propuso hacer otros quehaceres en el club, como reorganizar los archivos y los inventarios. Nathanson, en agradecimiento, permitió a Miles visitar las canchas de pelota en las horas libres, lo que le proporcionaba una oportunidad más para conocer nuevos miembros.

El club, compuesto totalmente de hombres, dentro de lo que Miles podía ver, se dividía en términos generales en dos grupos.

Uno estaba representado por los que seriamente aprovechaban las facilidades deportivas del club, incluso los baños turcos y las salas de masajes. Aquellas personas iban y venían individualmente, pocos parecían conocerse entre sí, y Miles adivinó que eran jornaleros o empleados menores, que venían al Double Seven simplemente para mantenerse en forma. Sospechaba que el primer grupo representaba una tapadera muy buena para el segundo, que generalmente no utilizaba las facilidades atléticas, como no fuera, alguna vez, los baños turcos.

Los del segundo grupo se reunían generalmente en el bar o en el cuarto de arriba, en el segundo piso. Su número aumentaba considerablemente por la noche, cuando los que iban a hacer ejercicios raras veces usaban el club. Era evidente para Miles que este segundo elemento era el que Nolan Wainwright había tenido en la mente cuando descubrió el Double Seven como un «punto de reunión».

Otra cosa que Miles descubrió rápidamente era que los cuartos de arriba se usaban para juegos ilegales de cartas, por altas sumas, y también para juegos de dados. Tras haber trabajado una semana, algunos de los frecuentadores nocturnos llegaron a conocerle, y se sentían tranquilos ante él, ya que Jules La Rocca les había asegurado que él era «muy bien, un tipo que sabe aguantar».

Poco después y continuando con su política de hacerse útil, Miles empezó a ayudar cuando había que servir bebidas y sándwiches en el piso segundo. La primera vez que lo hizo, uno de la media docena de toscos individuos que estaban fuera de los cuartos de juego, y que evidentemente eran guardias, le sacó la bandeja y la llevó personalmente. Pero a la noche siguiente y en las posteriores, se le permitió pasar a las salas donde se jugaba. Miles también se hizo útil bajando a comprar cigarrillos y trayéndolos para quien los necesitara, incluidos los guardias.

Comprendió que empezaba a hacerse simpático.

Uno de los motivos era su buena voluntad general. Otro, que algo de su antigua alegría y buena disposición estaban volviendo, pese a los problemas y peligros de estar donde estaba. Y otro motivo era que Jules La Rocca, que parecía estar bordeando todas las cosas, se había convertido en el padrino de Miles, aunque, a veces, hacía que Miles se sintiera como un artista de varieté.

Era el conocimiento que Miles tenía del dinero y de su historia lo que fascinaba -al parecer interminablemente- a La Rocca y sus compinches. Una saga favorita era la del dinero falsificado por algunos gobiernos, que Miles había descrito primeramente en la cárcel. En las primeras semanas en el club repitió la historia, aguijoneado por La Rocca, por lo menos una docena de veces. Siempre producía señales de asentimiento, junto con comentarios como «hipócritas asquerosos» y «malditos cuervos».

Para reforzar sus historias básicas, Miles fue un día a la casa de apartamentos donde había vivido antes de ir a prisión, y recobró sus libros referentes al tema. La mayoría de sus escasas pertenencias habían sido vendidas hacía tiempo para pagar el alquiler atrasado, pero el portero había guardado los libros y los devolvió a Miles. En una ocasión Miles había poseído una colección de monedas y billetes de banco, y la había vendido cuando sus deudas le forzaron. Esperaba, algún día, volver a ser coleccionista, aunque la perspectiva parecía lejana.

1 ... 89 90 91 92 93 94 95 96 97 ... 131
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)