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El Grito Silencioso

Электронная книга - «El Grito Silencioso». Краткое содержание книги:

El respetable abogado Leighton Duff aparece muerto a golpes en un sórdido callejón. A su lado, se encuentra el cuerpo moribundo de Ryhs, su hijo. La policía no es capaz de profundizar en el caso hasta que aparece en escena el sagaz inspector William Monk, que intuye una relación entre este suceso y una serie de violaciones y palizas a prostitutas. Sorprendentemente, se cierne la sospecha de que ha sido el propio Ryhs quien ha matado a su padre.
En los barrios bajos del Londres victoriano los ciudadanos llevan a cabo sus más vergonzosos y secretos negocios. Con dinero se puede conseguir cualquier cosa pero, a veces, el precio a pagar es la propia vida…
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– Yo… supongo… -Sylvestra parecía insegura. Hester no sabía si se debía a la conmoción ante el giro que habían tomado los acontecimientos, o si dudaba sobre si contratar a un abogado desconocido, sin saber cuánto le costaría, para defender a Rhys, temiendo como temía que fuese culpable. Quizá era una decisión demasiado importante para tomarla a solas. No estaba acostumbrada a tomar decisiones. Siempre había contado con su marido para resolver esa clase de asuntos. Él se informaba y evaluaba la situación. Su palabra era inapelable. Lo más probable es que ella ni siquiera esperara que le pidiera su opinión.

Dependía de Hester que Rhys tuviera una buena defensa. Casi con toda seguridad, nadie más se ocuparía de ello.

– Hablaré con Sir Oliver y le pediré que venga a verla. -Decidió no plantearlo como una pregunta, de modo que a Sylvestra le resultara más difícil negarse. Le sonrió de un modo alentador-. ¿Le parece oportuno que vaya a primera hora de la mañana?

Sylvestra contuvo el aliento, sin saber qué responder.

– Gracias -aceptó Hester, con ternura, mostrando una seguridad que distaba mucho de sentir.

* * *

Llegó al bufete de Rathbone a las nueve en punto. Aguardó hasta que el primer cliente terminó su visita, y a continuación la condujeron a su despacho, donde el empleado anunció que entretendría como era debido al siguiente cliente informándolo de que Sir Oliver, lamentablemente, debía atender un asunto urgente, cosa que no dejaba de ser verdad.

Hester no le hizo perder tiempo con preámbulos. Era consciente de que la había recibido sin cita previa y que abusaba de su amistad al pedirle un favor. Detestaba hacerlo, más aún después de su último encuentro y de lo que había creído adivinar respecto a sus sentimientos hacia ella. Si la vida de Rhys no dependiera de ello, no habría acudido a él. El abogado de Sylvestra podría haber encargado el caso a quien él hubiese querido.

– Han arrestado a Rhys por el asesinato de su padre -dijo sin rodeos-. No se lo han llevado de la casa, por supuesto, porque está demasiado enfermo, pero lo van a procesar. Su madre está desesperada, no sabe qué hacer, no está en posición ni condiciones mentales de encontrarle el mejor defensor posible. -Se interrumpió, pues notó la penetrante mirada de los ojos de él y su expresión preocupada, como si se adelantara a los acontecimientos.

– Creo que más vale que te sientes y me cuentes los hechos del caso, hasta donde sepas. -Indicó la silla frente a su escritorio, rodeándolo para sentarse tras él. De momento no cogió la pluma para tomar notas.

Hester intentó ordenar sus pensamientos para referirle los hechos con tino, de modo que resultaran comprensibles, sin dejarse llevar por la emoción.

– Rhys Duff y su padre, Leighton Duff, fueron hallados en Water Lane, un callejón del barrio de St Giles -comenzó a explicar-. De resultas de una paliza, Leighton Duff estaba muerto. Rhys estaba gravemente herido, por la misma causa, pero sobrevivió, aunque se ha quedado sin habla y tiene las dos manos destrozadas, de modo que no puede sostener una pluma. Esto es importante, pues significa que no puede comunicarse, salvo asintiendo y negando con la cabeza.

– Es una complicación añadida -convino Rathbone con seriedad-. He leído algo sobre el caso. Es imposible abrir un periódico y no enterarse. ¿Qué pruebas hay que lleven a la policía a suponer que Rhys mató a su padre, en lugar de la suposición más natural de que ambos fueron atacados, posiblemente para robarles, por ladrones u otros rufianes del barrio? ¿Lo sabes?

– Sí. Monk ha encontrado pruebas que los relacionan con los casos de violación de Seven Dials…

– ¡Un momento! -interrumpió, levantando la mano-. Has dicho «los». ¿A quienes te refieres? ¿Y cuáles son esos casos de violación de Seven Dials? ¿También está acusado de violación?

Hester no estaba siendo tan clara como se había propuesto. Había percibido un mínimo cambio de expresión al mencionar el nombre de Monk, y se sentía culpable. ¿Qué habría visto Rathbone en sus ojos?

Debía hablar con inteligencia y orden. Comenzó de nuevo.

– Monk recibió encargo de una mujer de Seven Dials para que averiguara quién había estado timando y luego, cada vez con más violencia, violando y pegando palizas a mujeres trabajadoras, prostitutas ocasionales de Seven Dials que… -se interrumpió.

Rathbone frunció el ceño. ¿No aprobaba a Monk, o a las mujeres, o es que temía que eso empeorara aún más el caso de Rhys?

– ¿Qué sucede? -preguntó sin proponérselo.

– Eso es un delito muy feo -dijo en voz baja-, pero ningún tribunal lo aceptará… por una docena de razones muy distintas, tanto sociales… -arrugó un poco la nariz con un gesto de desagrado, profundo y sutil- como por impedimentos legales -agregó-. La violación es un delito difícil de demostrar. ¿Por qué aceptó Monk el caso? ¡Por más cosas que haya olvidado, tiene que ser consciente de cómo funciona la justicia!

– Ya lo he discutido con él -dijo, con una sonrisa muy leve-. No es por lo que te temes. -Mientras hablaba confiaba en estar diciendo la verdad, no sólo lo que ella deseaba creer-. Su intención era ponerlos en evidencia ante la sociedad, no provocar que las gentes de Seven Dials se tomaran la justicia por su mano.

Los labios de Rathbone dibujaron una sonrisa irónica, apenas visible.

– Muy propio de Monk. Es una buena ironía emplear la hipocresía de la sociedad para castigar a uno de los suyos por un crimen que pretende que no existe, y que no quiere ver en los tribunales. -Mantuvo la vista fija en ella-. Pero ¿eso qué relación guarda con Rhys Duff y la muerte de su padre?

– Durante algún tiempo, Rhys Duff frecuentó la compañía de mujeres que su padre desaprobaba, evitando relacionarse con damas de su condición -explicó Hester-. Al menos eso piensa su madre. -Se retorcía las manos en el regazo sin darse cuenta-. Puede que en realidad se figurase lo que Rhys estaba haciendo. Sea como fuere, la noche de autos discutieron, Rhys salió de la habitación y, según parece, de la casa. Leighton Duff salió una media hora después, al darse cuenta de que Rhys se había ido, quizá sospechando dónde iba. -Le miró para asegurarse de que seguía el hilo de su explicación.

– Continúa -indicó Rathbone-. De momento todo está perfectamente claro.

– Aquella noche violaron y pegaron una paliza a una mujer en St Giles -prosiguió Hester-. A pocos metros de Water Lane. Poco tiempo después de eso, encontraron los cuerpos de Rhys y su padre en Water Lane. Rhys estaba sin sentido y no ha hablado desde entonces. Leighton Duff estaba muerto.

– Y el supuesto -concluyó Rathbone-, es que Leighton Duff sorprendió a Rhys y a sus amigos, mientras aún era obvio que se trataba de los violadores de esa mujer… tanto si estaban con las manos en la masa como si acababan de concluir su fechoría y uno o más de ellos le atacaron. No tardó en ahuyentar a los otros dos pero Rhys, sabiendo que no tenía escapatoria, peleó con él hasta matarlo.

– Sí… más o menos. -Era terrible admitirlo, y le costaba trabajo hacerlo. Su voz sonó aguda y crispada.

– Entiendo. -Guardó silencio unos momentos, meditando ensimismado, y ella no osó interrumpirle-. ¿Tienen algo que vincule a Rhys o a sus compañeros…? ¿Quiénes son, lo sabes?

– Sí, Arthur y Marmaduke Kynaston. Encajan con las descripciones y, además, una chica que dio el nombre de Rhys, también nombró a Arthur y Duke. Todo el mundo lo llama Duke.

– Entiendo -asintió de un modo apenas visible-. ¿Resultaron heridos al mismo tiempo que Rhys, lo sabes?

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