El Diario Secreto De La Señorita Miranda Cheever
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «El Diario Secreto De La Señorita Miranda Cheever». Краткое содержание книги:
E incluso a los diez años, Miranda supo que lo amaría para siempre.
Turner siempre ha considerado a Miranda como de la familia. Tras un desastroso matrimonio, Turner sabe que el amor que pudiera sentir lo destruyeron las infidelidades de su difunta esposa.
Pero a pesar de su cinismo, Turner se sorprende a sí mismo al darse cuenta del incontrolable deseo que Miranda empieza a despertar en él.
– Oh, Turner, yo también te amo. Lo sabes, ¿no?
Él asintió.
– Doy gracias por eso. Es el regalo más preciado que he podido recibir.
– Seremos verdaderamente felices, ¿verdad?
Ella le sonrió vacilante.
– Más allá de lo imaginable, cariño, más allá de lo imaginable.
– ¿Y tendremos más hijos?
La expresión de él se tornó severa.
– Sólo con la condición de que no me vuelvas a dar otro susto como este. Además, el mejor camino para evitar los hijos es la abstinencia, y no creo que pueda ser capaz de conseguirlo.
Ella se sonrojó, pero también dijo:
– Bien.
Se acercó a ella y le dio un beso tan apasionado como provocador.
– Debo dejarte descansar -dijo a regañadientes alejándose de ella.
– No, no. Por favor no te vayas. No estoy cansada.
– ¿Estás segura?
Que maravilloso era tener a alguien cuidando de ella.
– Sí, estoy segura. Pero quiero que me traigas algo. ¿No te importaría?
– Claro que no. ¿Qué es?
Ella señaló con el dedo.
– Hay una caja cubierta de seda en mi escritorio en la sala de estar. Dentro hay una llave.
Turner levantó las cejas interrogativamente, pero siguió sus instrucciones.
– ¿La caja verde? -le preguntó.
– Sí.
– Aquí tienes -dijo mientras volvía a la habitación trayendo la llave.
– Bien. Ahora si vuelves a mi escritorio, encontrarás una gran caja de madera en la parte trasera del cajón.
Él volvió a la sala de estar.
– Aquí tienes. Dios, como pesa. ¿Qué tienes aquí? ¿Piedras?
– Libros.
– ¿Libros? ¿Qué clase de libros son tan preciados para tenerlos bajo llave?
– Son mis diarios.
Reapareció, cargando la caja con ambas manos.
– ¿Tus diarios? Nunca lo supe.
– Fue sugerencia tuya.
Él se giró.
– No lo fue.
– Sí lo fue. El primer día que nos conocimos. Te hablé acerca de Fiona Bennet y de lo horrible que era, y me dijiste que escribiera un diario.
– ¿Lo hice?
– Mmm-mmm. Y recuerdo exactamente todo lo que me dijiste. Y te pregunté por qué debía llevar un diario y me dijiste: “porque algún día crecerás interiormente, y serás tan hermosa como ahora eres lista. Y entonces podrás volver a mirar tu diario y darte cuenta de lo tontas que son las niñas pequeñas como Fiona Bennet. Y reirás cuando recuerdes que tu madre te decía que las piernas te empezaban desde los hombros. Y quizás reserves alguna sonrisa para mí cuando recuerdes la bonita charla que hemos tenido hoy”.
La miró impresionado, manojos de recuerdos vinieron a él.
– Y tú dijiste que guardarías una gran sonrisa para mí.
Ella asintió.
– Memoricé palabra por palabra. Fue la cosa más dulce que nadie me había dicho nunca.
– Dios mío, Miranda -respiró reverente-. De verdad me amas, ¿no es así?
Ella asintió.
– Desde aquel día. Tráeme la caja aquí.
Le dejó la caja sobre la cama y le dio la llave. Ella abrió la caja y sacó algunos libros. Algunos de ellos eran de piel de cuero, y algunos otros estaban cubiertos con una tela floral de niña, pero ella cogió el más sencillo de todos, un pequeño cuaderno parecido a los que él solía usar cuando era estudiante.
– Este fue el primero -dijo ella, pasando la portada con dedos reverentes-. De verdad te he amado todo este tiempo. ¿Lo ves?
Él miró la primera entrada.
2 DE MARZO DE 1810.
Hoy me he enamorado.
Una lágrima brotó de los ojos de él.
– Yo también, mi amor, yo también.
Julia Quinn