La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
Mientras depositaba la bandeja en la mesa, Joseph observ:
-Tienes un aspecto excelente, hoy.
-Excelente?
-Ests hermosa, encantadora, radiante. Has visto las orqudeas?
No, pero las vio ahora, y el estmago de Charlie dio un vuelco de manera parecida al que haba dado en la Acrpolis. Vio las hojas doradas y rojizas, con un envoltorio blanco, junto a un jarrn. Despacio, Charlie termin de cepillarse el cabello, cogi el envoltorio, v se lo llev al divn en el que se sent. Joseph sigui de pie. Del envoltorio, Charlie extrajo una sencilla tarjeta con las palabras Te quiero, escritas con caligrafa inclinada, poco inglesa, y con la conocida firma M.
-Qu te recuerda?
Secamente, despus de haber efectuado demasiado tarde la conexin de recuerdos, Charlie repuso:
-Lo sabes muy bien.
-Pues dmelo.
-Nottingham, el teatro Barrie. York, el Phoenix. Stratford East, el Cockpit. T, agazapado en primera fila y mirndome con ojos de ternero degollado.
-Es la misma escritura?
-La misma escritura, el mismo texto, y las mismas Flores. -Me conoces por Michel. M significa Michel.
Joseph abri su elegante cartera negra y comenz a meter rpidamente sus ropas dentro. Sin mirar a Charlie, dijo:
-Yo soy cuanto has deseado en la vida. Para realizar el trabajo, no slo debes recordarlo, sino tambin creerlo, sentirlo y soarlo. Estamos construyendo una nueva realidad, una realidad mejor.
Charlie dej la tarjeta, y se sirvi caf, hacindolo lentamente para contradecir las prisas de Joseph. Charlie dijo:
-Y quin dice que esa realidad es mejor?
-Pasaste las vacaciones en Mikonos con Alastair, pero secretamente, en el fondo de tu corazn, esperabas mi llegada, esperabas a Michel. -Joseph entr en el cuarto de bao y regres con su neceser. Dijo-: No soy Joseph, soy Michel. Tan pronto terminaste las vacaciones te apresuraste a ir a Atenas. En el barco dijiste a tus amigos que queras estar sola durante unos das. Fue una mentira. Tenas una cita con Michel, no con Joseph. -Arroj el neceser en la cartera y prosigui-: Fuiste en taxi al restaurante y all me en-contraste. A mi, a Michel. Con mi camisa de seda y mis gemelos de oro. Pedimos langosta. Te hice con unos prospectos para ensertelos. Comimos lo que comimos, y muy excitados hablamos de dulces tonteras, como suelen hacer los enamorados secretos cuando se renen. -Descolg el negro kimono que colgaba de la puerta y sigui-: Di una cuantiosa propina y me guarde la nota, como tu pudiste observar. Luego te llev a la Acrpolis, en una excursin nica, prohibida. Un taxi especial, mi taxi, nos aguardaba. Me dirig al taxista llamndole Dimitri
Charlie le interrumpi, dicindole con voz tona:
-Y sta fue la nica razn por la que me llevaste a la Acropolis?
-No fui yo quien te llevo all. Fue Michel. Michel es un hombre que est orgulloso de dominar idiomas y de saber comportarse.
Le gusta lucirse, le gustan los gestos romnticos, le gustan los cambios bruscos. Michel es tu mago.
-Los magos no me gustan.
-Tambin est genuinamente interesado en la arqueologa, aunque sus conocimientos son superficiales, como pudiste observar.
-En este caso, quin me bes?
Plegando cuidadosamente el kimono, lo dej en la cartera. Era el primer hombre que saba hacer una maleta que Charlie vea en su vida.
-La principal razn prctica por la que te llev a la Acrpolis consisti en poder hacerse cargo discretamente del Mercedes, auto-mvil que, por razones que Michel sabra, no quera meter en el centro de la ciudad, en una hora punta. T no te haces pregunta alguna acerca del Mercedes, sino que lo aceptas como parte del ambiente mgico que se crea cuando estas conmigo, de la misma forma que aceptas como un favor clandestino todo lo que hacemos. Lo aceptas todo. Date prisa, por favor. Tenemos que hacer un largo viaje en automvil, y tenemos mucho que hablar.
-Acerca de que? Estas enamorado de m o se trata de un juego?
Mientras esperaba que le contestara, Charlie tuvo una visin en la que Joseph se echaba fsicamente a un lado, para permitir que la propia Charlie pasara junto a el, velozmente y sin riesgo, para dirigirse hacia la oscura figura de Michel.
-T amas a Michel y crees que Michel te ama.
-Pero estoy equivocada o no?
-Michel dice que te ama y te da pruebas de ello. Qu ms puede hacer un hombre para convencerte, ya que, a fin de cuentas, no puedes estar en el interior de su cabeza?
Joseph inici un nuevo recorrido de la habitacin, recogiendo cosas. Se detuvo ante la cartulina que acompaaba a las orqudeas. Charlie pregunt:
-De quien es esta casa?
-Jams contesta esa clase de preguntas. Mi vida es un enigma para ti. Lo fue desde el instante en que nos conocimos y sigue sindolo. -Cogi la cartulina y la entrego a Charlie-. Consrvala en tu nueva bolsa. A partir de ahora quiero que conserves con cario estos pequeos recuerdos de mi. Ves esto?
Joseph levanto un poco la botella de vodka de la cubitera. Dijo:
-Por ser hombre, bebo ms que t, como es natural. Pero la bebida me sienta mal. El alcohol me da dolor de cabeza y, a veces, vmito. De todas formas, lo que prefiero es el vodka. -Dej caer la botella en la cubitera. Sigui-: En cuanto a ti, pues si, de vez en cuando tomas una copa, debido a que soy hombre tolerante, pero, en trminos generales, no me gusta que las mujeres beban. -Cogi un plato sucio y lo mostr a Charlie-: Soy goloso. Me gusta el chocolate, los dulces y la fruta. En especial la fruta. Las uvas, pero han de ser uvas verdes, como las de mi pueblo. Y qu comi Charlie anoche?
-No com. No, cuando ocurren cosas como las de anoche no como. Slo me fumo mi porro de despus del coito.
-Mucho me temo que no permito fumar en el dormitorio. En el restaurante de Atenas te permit fumar porque soy tolerante. Incluso en el Mercedes te permito fumar de vez en cuando. Pero en el dormitorio jams. En el caso de que anoche tuvieras sed, bebiste agua del grifo. -Comenz a ponerse el blazer rojo y pregunt-: Te fijaste en el ruido que produca el grifo?
-No.
-Pues en este caso, el grifo no hizo ruido. A veces hace ruido y otras veces no.
Mirndole fijamente, Charlie dijo:
-Es un rabe, verdad? Es el tpico rabe machista. Y el automvil que llevas se lo robaste a l.
Joseph cerraba la cartera de hombre de negocios. Se irgui y la mir fijamente durante un segundo, en parte de una manera calculadora y, en parte, como Charlie no pudo dejar de advertir, rechazndola. Joseph repuso:
-Bueno, yo dira que es algo ms que un rabe. Y es algo ms que machista. No es vulgar en manera alguna, y menos desde tu punto de vista. Acrcate a la cama, por favor.
Joseph esper en silencio, mirando fijamente a Charlie, hasta que ste lleg al lado de la cama. Entonces dijo:
-Mete la mano debajo de mi almohada. Despacio Con cuidado! Duerme siempre en el lado derecho.
Cautelosamente, obedeciendo la orden de Joseph, Charlie meti la mano bajo la almohada, que imagin oprimida por el peso de la cabeza de Joseph.