Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– Hay mucho más. Podría pasar días, semanas mostrándote más.
– No sobreviviría a más -dijo, sabiendo que tenía que tenerle una y otra vez. Y quería, incluso necesitaba, más-. ¿Qué me has hecho?
– Nada que tú no me hayas hecho. -Le acarició el pelo y esperó a que dejara de temblar, hasta que los pequeños temblores secundarios disminuyeran a pequeñas ondas-. Cualquier cosa que estés sintiendo, multiplicalo por mil, cara del ángel, y eso es lo que yo siento. -Apagó el motor-. El agua se enfría y vamos a convertirnos en ciruelas pasas.
– Bien -dijo, envolviendo los brazos alrededor de su cuello-. No hemos solucionado los problemas del mundo, pero justo en este momento, no me importa mucho. -Porque, ¿podría él creer realmente que ella le traicionaría si hacía el amor con ella tan completamente? Le besó la garganta y mordisqueó su barbilla.
Jess conservó sus brazos alrededor de ella, sosteniéndola junto a él.
– Has solucionado mis problemas más inmediatos, cariño. Pienso que necesitamos ir a la cama. Es casi la mañana y hemos tenido una noche completa.
Ella levantó la cabeza de donde estaba trazando la línea de los pesados músculos de su pecho con la lengua.
– No tengo cama ahora mismo. No voy a dormir en ese cuarto.
– Claro que no. Pensaba que compartirías mi cama.
Hubo un pequeño silencio y ella se apartó para mirarle. Muy lentamente se deslizó fuera de su regazo para moverse a un lado del Jacuzzi.
– Nunca he hecho eso antes. Acostarme con alguien. ¿No te hace sentirte vulnerable?
– No lo sabría. He tendido sexo con personas, no me acosté con ellas.
– Pensaste que ibas a casarte con Chaleen, ¿verdad?
El se encogió de hombros.
– Estábamos juntos, pero no sé que pensaba acerca del futuro. Tal vez al principio pensé que estaríamos juntos, pero al cabo de un tiempo, no lo empujé. Y no, no dormimos en la misma cama. Siempre tenía alguna excusa y ella siempre estaba encantada de aceptarla. Eso debería haberme dicho algo.
Ella alzó su ceja.
– ¿Tú crees?
La salpicó con agua.
– Puedes parecer presumida cuando quieres.
– Lo sé. -Realmente odiaba la idea de darle la espalda para salir del Jacuzzi. No le importaba estar desnuda, pero detestaba que le mirara la espalda. Por alguna razón, no podía superar la vergüenza, como si en cierta forma ella hubiera permitido la tortura. Se habían asegurado de que no los pudiera tocar, pero tal vez les podía haber asustado haciéndoles creer que les habría seguido la pista. Ahora que era mayor, eso era exactamente lo que haría, pero en aquel entonces, había estado tan asustada, y lo que quisieron de ella había sido repulsivo. Se había odiado a sí misma y a sus capacidades.
Esperó a que Jess se moviera primero a la escalera y luego a la plataforma antes de salir y asegurarse de que la silla estuviera colocada para que pudiera balancearse a ella. Alcanzó la camisa de Jess y se la puso encima.
– Chaleen estuvo aquí esta noche.
Él se enderezó en su silla, mirándola ceñudamente.
– Lo sé, Ken me lo dijo, ¿pero cómo lo supiste tú?
Ella intentó no parecer o sonar presumida, dado que acababa de acusarla de eso.
– Salí de reconocimiento esta noche y la vi. -Se estudió las uñas-. Pasé a tus guardias Caminantes Fantasmas supersoldados.
– ¿Pasaste a Ken y Mari? ¿A los dos?
– Fue un paseo por el parque.
Jess estudió su cara. Era obvio que decía la verdad.
– Ken mandó a freír espárragos a Chaleen.
– Si la CIA la envió, Jess, quiere decir que tienen sospechas de eres más que un SEAL, y si creen eso, ¿quien sabe quién más lo hace?
– ¿Piensas que un gobierno extranjero ha puesto a alguien a espiarme? -Se empujó con las manos, impulsando la silla a través de la casa hacia el dormitorio.
Saber le siguió a un paso más pausado, sujetando los bordes de la camisa juntos alrededor de ella.
– ¿No crees que es una posibilidad?
– Supongo. Pero creo que mi radar se habría disparado más pronto.
Saber aceleró y le atrapó, cogiendo su silla para detenerle. Esperó a que se girara para mirarla.
– Entonces, Jess, ¿qué ocurre si algo diferente está ocurriendo aquí, algo no sobre Whitney? Si, creo que él lo ha orquestado para que estemos juntos, pero ¿con qué propósito? ¿Simplemente para atraparme? ¿Por qué todos los problema de los dos viviendo juntos durante un año? Si él proporcionó la vacante de un trabajo y supo que iba a aceptarlo, ¿quién más pudo haberlo sabido? Entonces por qué no agarrarme inmediatamente antes de que llamaras a los otros Caminantes Fantasmas. Whitney tuvo que haber anticipado esa maniobra, ¿correcto?
– Sí. No hay ninguna duda en mi mente que quiere que tengamos un niño juntos.
– Pues bien, no tengo ninguna pista de por qué quiso que yo leyera esos archivos, pero esto repentinamente no se siente como Whitney. No sé por qué haría esto cuando no es lógico. Whitney puede ser un megalómano, pero tiene su lógica. Se cree un patriota. No va a darles a otros países los supersoldados, así que, ¿quién está filtrando la información? ¿Quién está buscando la confirmación de que estás realzado?
Jess negó con la cabeza, su expresión prudente.
– No es Chaleen. Su trabajo es averiguar que estoy haciendo además de trabajar para el Contralmirante Henderson en el NCIS. Mi equipo ha estado fuera en bastantes misiones para incrementar algunos rumores, especialmente después del incidente de Congo. El senador Ed Freeman estaba involucrado con eso. Él es de perfil alto. Tal vez tiene algo que ver con el Congo o con el senador.
Ella asintió con la cabeza.
– Era mi blanco. Él y su esposa. Whitney los quería muertos. Estuvo en un accidente reciente y se rumorea que está en coma.
– Recibió disparos en la cabeza y fue llevado a una posición sin revelar. Mantienen su condición muy en silencio, pero puedes apostar a que cada agencia de aquí al infierno y vuelta lo investiga y hay rumores y conjeturas acerca de un equipo luchador de elite. Dado que la CIA ya era sospechosa, tras la desaparición del senador, estoy seguro de que quieren respuestas. ¿Qué había en su archivo?
– Whitney le consideraba un traidor y los quería a ambos, al senador y a su esposa muertos. En realidad lo arregló para que yo pudiera asistir a una cena estatal y le estrechara la mano al senador. El plan era para que le indujera un ataque masivo al corazón, y cuando su esposa se arrodillara a su lado para hacerle la respiración cardiopulmonar, yo la ayudaría, el tiempo suficiente como para soltar un coágulo de sangre en su sistema. Entonces se suponía que desaparecería antes de que ella se derrumbara también.
– ¿Puedes hacer eso?
Ella era tan pequeña, pero mantenía tanto poder en su cuerpo delgado. Y era algo desconcertante pensar que había estado en su casa, que la había presentado a su hermana y a sus amigos, y nunca había sospechado que pudiera matar con un toque. La inocencia en sus ojos y los jóvenes rasgos eran toda la cobertura que realmente necesitaba. Nadie alguna vez sospecharía de ella. Como escudo, ni siquiera Violet, la esposa del senador, habría sabido que Saber era un asesina.
Saber se encogió.
– Te dije que podía.
El significado de lo que Saber le dijo le hundió. Había salido de casa en modo completo de asesinato.
– Te deslizaste detrás de Mari y Ken para matar a Chaleen, ¿verdad?
Ella había esperado que hubiera pasado por alto eso. Jess no pasaba mucho por alto.
– Alguien allí afuera te observaba. Temí que hubieran sido enviados para matarte, así que sí, pensé que podría hacer algo al respecto para protegerte, pero cambié de idea.
– Ken fue también.