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Juego del Depredador

Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:

Después de ser torturado, el ex SEAL y Caminante Fantasma, Jess Calhoun, regresa a su ciudad natal en Sheridan, Wyoming, donde posee una estación de radio local. Sus intenciones son vivir tranquilamente, escribir canciones y realizar su fisioterapia.
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
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– Encajamos, Saber. Whitney y sus feromonas se pueden ir al diablo. Éramos nosotros. Tú y yo amándonos el uno al otro.

Saber volteó la cabeza, sus largas pestañas se levantaron para estudiar cuidadosamente los rasgos de él. Jess enlazó los dedos con los de ella.

– No tenía ni idea de que esto sería así -susurró suavemente, ligeramente tímida.

– Lamento si te hice daño. -Sus dedos se extendieron a través de su estómago porque tenía que tocarla, deseaba ver su mano sobre su piel, sentir cuan suave era ella.

– Sólo por un segundo -aseguró ella-. Gracias por ser tan cuidadoso. -Nada sería otra vez lo mismo. Ella nunca sería la misma.

– Quise decir lo que dije, Saber -las yemas de sus dedos rozaron el sedoso lugar entre sus piernas, tocó un tirante rizo-. Te amo. Quiero que te quedes conmigo.

Sólo la sensación de sus dedos en ella le causó una intensa oleada de placer, una ráfaga de humedad. A su lado, el cuerpo de él regresaba a la vida y él lo permitia inclinando la cabeza hacia un tenso y tentador pezón. Tendría todo el tiempo del mundo para hacer el amor con ella; no iba a correr el riesgo de causarle más dolor de lo que ella ya debía sentir. El entusiasmo, la libertad de tocarla era increíble.

Levantó la cabeza, sintiéndola temblar otra vez.

– Vamos, cara de ángel, vamos a conseguirte un baño caliente. Vas a coger frío aquí tumbada -se inclinó hacia ella otra vez para besarle la punta de la nariz y luego la comisura de su boca-. Tendrás que traer mi silla. Está en el otro cuarto. -Odió decir eso. La necesitaba para que lo hiciera por él.

Ella frunció el ceño.

– Pero corriste, Jess. Te vi. Y le diste un puntapié a ese hombre en el garaje. ¿Cómo pudiste hacer eso si necesitas la silla de ruedas?

– Es una larga historia -iba a tener admitir su acuerdo con la operación biónica. -Y que hasta ahora, no había funcionado del todo bien. Esta era la primera vez que había tenido algún grado de éxito. Esto le daba una pizca de esperanza, pero ahora mismo, en vez de calambres, espasmos y pinchazos, no sentía ninguna sensación en absoluto.

Ella suspiró.

– Me la tendrás que contar.

– No te gustará.

– Seguro que no. -Ella tomó su cara y lo besó antes de ponerse de pie.

Saber recogió su ropa un poco insegura, por costumbre se puso la camisa para cubrir su espalda. Pero la dejó abierta, disfrutando de la fiera hambre en los ojos de Jess cuando su mirada se posó en sus cremosos pechos y negros rizos. Él la hacía sentirse sezy y hermosa.

Cuando regresó con su silla, Jess no sintió la mínima vergüenza por impulsarse a sí mismo, totalmente desnudo, en esta. Saber lo observaba con una mirada tan sensual, tierna, que lo hacía sentir como si fuera el mejor amante de todos los tiempos.

Ella lo siguió hacía el cuarto de baño principal con su enorme jacuzzi. Jess apenas si podía alejar su mirada de su cuerpo el tiempo suficiente para llenar la tina. Entró primero porque era más fácil maniobrar con mayor espacio.

Saber se adentró en el agua caliente y humeante.

– Sólo estate quieta -indicó Jess con una voz ligeramente ronca. Muy gentilmente, usando una suave tela, avó la sangre y la semilla en el interior de sus muslos. Sus manos eran cariñosas, seductoras, produciendo una ola de calor, que se alzaba con la excitación.

Ella se deslizó hacia abajo en el agua a su lado, jadeando un poco cuando los chorros de presión hicieron que las burbujas se arremolinaban como mil lenguas que lamían eróticamente su sensible cuerpo.

Jess tiró de ella acercándola, colocándola entre sus piernas, su pequeño y contorneado trasero presionaba fuertemente contra su feroz erección. Su espalda encajaba perfectamente contra su pecho, sus manos subieron para masajear sus pechos que flotaban medios sumergidos, medios sobresalientes de la línea de agua. Sus pulgares suavemente rozaron sus erguidos pezones, ahuecó en sus palmas la cremosa carne, su boca se ubicó en el lado vulnerable de su cuello.

– Siempre te he querido -confesó él, sus dientes mordisquearon su hombro juguetonamente-. Desde el primer momento en que te vi, sabía que tú eras la única.

– Eran las feromonas de Whitney.

Él acarició con la nariz la parte alta de su cabeza.

– No creo que sus feromonas pudiera hacerme sentir de esta forma por ti, Saber. No, estaba escrito que así fuera. Destinados.

Saber no respondió. Las manos de él ahuecaban el peso de sus pechos, sus pulgares se deslizaban en caricias sobre sus tensos pezones la estaban volviendo loca. Sea lo que fuera aquello que los había reunido no importaba. Ella había le había entregado su corazón, y esto la aterrorizaba.

Rabiando, golpeó la pared repetidas veces hasta que sus manos sangraron. Fracaso. Era fácil, maldición. Tan fácil. Matar al lisiado y joderla realmente bien. ¿Cuál era la dificultad en eso? Pero no, ellos les habían dado una patada en el culo, y ahora estaban en custodia. Había intentado seguirlos para poder matarlos antes de que pudieran dar su descripción, pero quienquiera que hubiera tomado prisioneros a esos idiotas le había perdido.

¿Ahora qué iba a hacer? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? Golpeó la cabeza con fuerza contra la pared, salía saliva de su boca. No podía acercarse al lugar, no con todos esos guardias. Tenía que mudarse a otro lugar, otra posición… la emisora de radio. Dio otro puñetazo a la pared, furioso por tener que cambiar sus planes.

CAPÍTULO 12

– Bien, es hora, mientras me siento toda cálida y confusa hacía ti, para que me cuentes cómo corriste detrás de mí usando tus dos piernas. -Saber inclinó la cabeza atrás para contemplarle. No podía hablar de amor. No sin tener la impresión de que su corazón iba a ser arrancado.

– Es clasificado.

– ¿Es una broma? Vaya sorpresa. estás clasificado, Jess. Yo estoy clasificada. Por supuesto que cualquier cosa que te hayas hecho está clasificada también.

– Pero técnicamente, tú no estás en las fuerzas armadas porque no existes.

– Tienes mi archivo -señaló con un pequeño bufido de desdén-. Y también tú amiga.

– Lily. Lily Whitney-Miller.

Saber le dio la espalda y se quedó con la mirada fija en el agua efervescente.

– La hija del doctor.

– No empieces con Lily también. Lily me dio el archivo, no a la inversa. Y ella está intentando encontrar a las otras chicas, mujeres, con las que su padre experimentó. Ella salvó mi vida, Saber. La conozco y te digo que no está aliada con él.

– Qué afortunado para ti que estés tan seguro.

Su ceja se alzó rápidamente.

– Ese fue un comentario sarcástico.

– Apuesta a que lo fue.

– Si te consuela, ella tampoco confía en ti.

Saber se echó a reír.

– De verdad, eso me hace sentir mejor. Si ella fingiera aceptarme inmediatamente, me alarmaría -volvió a dejar caer la cabeza y la frotó contra su hombro-. ¿Qué te está haciendo? La hija del Dr. Whitney y el otro. ¿Qué están haciendo?

– El Dr. Eric Lambert -suministró-. Eric y Lily salvaron mi vida.

– ¿Y? -Apremió.

Él suspiró, pero realmente, si Whitney ya supiera de sus piernas, ¿qué importaba?

– Estoy en un programa experimental de biónica.

Ella se dio la vuelta, salpicando agua en todas direcciones.

– ¿Tú qué? Vi a la hija de Whitney… -Las palabras se desvanecieron-. ¿Lily Whitney te pidió que hicieras esto?

– No, ella no estaba involucrada del todo al principio. Eric y yo estábamos considerando la idea de usar los bionics externos con los que las fuerzas armadas están experimentando. Eric hizo algunos intentos acerca de un par de viejos programas de televisión y cómo era realmente posible tener bionics internos. Dijo que ya había estado intentando usar una ‘funda inteligente’ que recogiera y registrara movimientos de músculos existentes y usar eso para provocar movimiento en la parte apropiada, pero en teoría era posible regenerar o estimular nervios existentes, así los bionics funcionarían completamente con mi propio cerebro y mi cuerpo. La idea despegó de allí. -Él la atrapó por la barbilla cuando su mirada fija se apartó de la suya-. ¿Qué viste en la oficina de Whitney? ¿Qué ibas a decirme?

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