Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
"¿De qué? "
"¿De que no tienes que tener una conversación conmigo? "
"Emma, ¿de qué estás hablando? "
"De la noche de bodas, sesos de mosquito. ¿Tienes que tener una conversación conmigo? "
"Ah. Er, no. No hace falta. "
Emma retrocedió, y una ligera sonrisa flotó en su rostro. "Tenía el presentimiento de que no te hacia falta." Le soltó la mano y se alejó unos pasos antes de volverse para decirle, "Bien, entonces que pases una buena noche."
Belle sonrió. "Oh, lo haré. Lo haré."
"¿De qué iba todo eso? "le preguntó John, inclinándose para besar el cuello de su esposa ahora que todos sus invitados se habían marchado.
"Te lo diré mañana."
"Bien. Tengo otras cosas en mente esta noche." La condujo arriba.
"Yo también." Lo siguió con prontitud.
"¿En que piensas? " le preguntó John cuando llegaron al rellano. "Justo… ahora."
"Pensaba que me alegro de que nos quedemos aquí esta noche."
"Mmmm, yo también. Nos habría llevado demasiado tiempo llegar a casa."
"¿A la de tu hermano? "
"No, boba. A Bletchford Manor."
Belle sonrió. "Parece que fue hace una eternidad que estuvimos allí. Ni siquiera se me había ocurrido que ahora tengo un nuevo hogar."
"No es muy grande," dijo John, sin entonación.
"Es lo bastante para mi."
"Tiene un nombre horroroso. "
"Eso tienen solución."
"No hay muchos criados."
"No necesito muchos. Y deja de sacarle inconvenientes a Bletchford Manor. Posee varias cualidades excelentes "
"¿De verdad? " Habían llegado a lo alto de las escaleras.
"Por supuesto." Belle sonrió coquetamente. "Las rosaledas son bastante hermosas."
"¿Eso es todo? "
"Hay una preciosa alfombra Aubusson en el salón de dibujo."
"¿Y eso es todo? "
"Bueno," dijo Belle con una sonrisa mientras entraban en su dormitorio. "Está el dueño."
"¿El dueño?" Los ojos de John se encendieron de placer.
"Es muy atractivo."
"¿Eso crees? " Cerró la puerta con un pie.
"Oh, sí. Mucho."
Las manos de John la rodearon para llegar a los botones forrados de tela, que descendían por el centro de su espalda. "Tengo que confesarte un secreto."
"¿De verdad?" Belle podía sentir como su corazón se aceleraba al sentir el roce de sus calidas manos sobre su piel.
"Mmm. Ese dueño del que hablas… "
"¿Sí? "
"Tú también le gustas."
"¿Le gusto?"
John desabrochó los últimos botones y dejó que el vestido se deslizara por su cuerpo hasta el suelo, dejándola tan sólo cubierta con una sedosa prenda interior que hizo que sus sentidos se desbocaran. "Le gustaría comenzar a adueñarse de ti esta noche."
"¿Adueñarse de mi?" preguntó Belle, con apenas una minúscula indirecta de juguetón reproche en su voz ante su elección de verbo.
"Bueno, ya lo ha hecho una vez, y le gustó bastante."
"¿Y le gustaría hacerlo ahora otra vez?" Belle apenas podía pronunciar las palabras, ya que las manos de John ascendían ahora por sus piernas, arrastrando con ellas su camisola sobre sus muslos.
"Mucho, muchísimo."
"¿Lo suficiente como para pasarse el resto de su vida haciéndolo?" le preguntó.
"Mmm-hummm!. Lo bastante para dejar que tú te adueñes de él."
Ella ladeó la cabeza y sonrió. "¿De verdad? "
"Oh, sí. " Sus labios encontraron el hueco donde su cuello se unía al hombro.
Belle se encontró retrocediendo hasta que sintió la cama tras de ella. La boca de John se había movido hacia abajo hasta cubrir uno de sus senos, y a ella le resultaba casi imposible mantenerse en pie. Cayeron juntos sobre la cama.
El calor de su cuerpo la abrasó contra el colchón sólo un momento, antes de que él se incorporara y se arrancara la camisa.
"Dios, Belle" dijo con voz quebrada. "Si sólo supieras… "
"¿Si sólo supiera qué?" preguntó ella, dulcemente, mientras sus ojos se deslizaban sobre su pecho desnudo con femenina apreciación.
Sus manos, que habían estado luchando con los botones de su pantalón, quedaron inmóviles. "Lo mucho…Lo que tú… " Sacudió la cabeza, como si tratara de desatascar las palabras de su garganta. "Mi vida era… " Tragó con dificultad. "No sé como explicarlo."
Belle extendió la mano y tomó la suya. "Entonces muéstramelo."
Él aplastó su femenina palma contra su estómago y la deslizó hasta su corazón. "Esto late por ti," susurró. "Sólo por ti."
Se acercó a ella despacio, como si algún hilo invisible que los uniera tirara de él. El resto de su ropa cayó al suelo, y se pegó a ella, el fuego de sus cuerpos separado sólo por la delgada seda de su camisola.
Belle sentía la urgencia que lo recorría por dentro. Las manos de John vagaron por su piel con una energía casi frenética. El deseo se enroscó por su cuerpo, estimulado por el deslumbrante y ardiente calor de sus manos y sus labios y los incoherentes susurros que brotaban de su boca.
Ella tiró de su camisola, tratando de quitársela, pero él le sujetó las manos. "Déjatela," dijo. "Me gusta."
"Pero quiero sentirte," jadeó ella.
"Puedes sentirme." Extendió su mano sobre su estómago. "Y yo puedo sentirte. Siento la seda, y el calor, y el deseo."
El abdomen de Belle se tensó. El aliento se le escapaba en cortos y ahogados jadeos. Sus caderas se apretaron contra las de él, y la prueba de su deseo se acomodó entre sus muslos. "John, yo… "
"¿Qué, amor? "
"Quiero sentirte entero contra mi."
Un estremecimiento lo recorrió de arriba a abajo, y Belle percibió la tensión de todos sus músculos mientras él luchaba para controlar su deseo.
"No tienes que ir despacio," le susurró. "Yo también te deseo."
Sus ojos se clavaron en los de ella. "Belle, no quiero hacerte daño."
"No me lo harás. Tu nunca podrías hacerme daño."
Las manos de él se posaron en sus muslos, y lentamente los separó, haciendo que su sedosa camisola se alzara en el proceso. La punta de su virilidad se ubicó contra ella, y él comenzó a entrar.
Belle contuvo la respiración cuando lo sintió penetrando en ella. Era el más íntimo de los contactos, y arqueó las caderas para atraerlo aún más adentro. Las acometidas de él se hicieron más rápidas y feroces.
Algo crecía en el interior de Belle. Una fuerza. Una tensión. Crecía, llenándola.
La respiración de John se hizo entrecortada. Hundió sus dedos en su pelo, jadeando su nombre mientras arremetía adelante y atrás, su cuerpo perdido en un ritmo primitivo.
Belle giraba en una espiral hacia el éxtasis. Se aferró a su espalda, tratando de alcanzar algo que estaba muy, muy cercano y… llegó. El placer la apresó, y gritó el nombre de él.
Pero John no la oyó. El grito de ella quedó ahogado por el suyo propio cuando la embistió una última vez y explotó en su interior. Se desplomó encima de ella, todo su cuerpo estremeciéndose por el esfuerzo.
Minutos más tarde, John rodó hacia un lado, llevándola junto con él. Sus cuerpos ya no estaban íntimamente entrelazados, pero John la mantuvo pegada a él.
"Quiero dormirme contigo en mis brazos," le susurró. "Quiero sentirte, y olerte. Quiero saber que estás aquí."
Belle se acurrucó más cerca. "No voy a ir a ninguna parte."
John suspiró, y una sonrisa se formó en sus labios. Frotó su cara contra el pelo de ella, dejando caer un beso en alto de su cabeza. "Mi esposa," dijo, incapaz de esconder el tono maravillado de su voz. "Mi esposa."
Capítulo Dieciocho
No fue hasta la mañana siguiente que Belle se acordó de preguntar a John sobre su conversación con Alex. Él consideró por un breve momento ocultarle la verdad, pero una mirada a sus inquisitivos ojos azules le recordó que la respetaba demasiado como para recurrir a subterfugios.
"Sé quién trata de matarme." dijo finalmente, con voz grave.
Belle se incorporó, sentándose en la cama y tirando de las sabanas para cubrir sus pechos. "¿Quién?”