Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es]
- Автор: Мартин Джордж Рэймонд Ричард
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-406-0012-7
- Переводчик: Albert Sole
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es]». Краткое содержание книги:
—Resulta obvio que no fue ése el resultado final del conflicto —dijo Haviland Tuf—, o no estaríamos aquí sentados hablando. —Duda le propinó un buen zarpazo a Estupidez, dándole en plena cabeza. El gatito resbaló por la rodilla de Tuf y cayó al suelo. Tuf se inclinó y le cogió. Tenga —dijo, entregándoselo a Kefira Qay—, hágame el favor de sostenerlo un rato. Su pequeña guerra me está distrayendo de la nuestra.
—Yo… sí, claro. —La Guardiana cogió al gatito blanco y negro en su mano con cierta cautela y éste se acurrucó entre sus dedos.¿Qué es? —le preguntó.
—Un gato —dijo Tuf—. Pero si sigue sosteniéndolo como si fuera una fruta podrida, acabará saltando de su mano. Tenga la amabilidad de ponerlo en su regazo. Le aseguro que es totalmente inofensivo.
Kefira Qay, todavía no muy segura de ello, medio puso, medio dejó caer, al gatito sobre sus rodillas. Estupidez lanzó un maullido y estuvo a punto de resbalar pero logró clavar sus diminutas uñas en la tela del uniforme y sostenerse.
—¡Oh! —dijo Kefira Qay—. Tiene espolones. —Son zarpas o garras —dijo Tuf, corrigiéndola—. Son pequeñas y resultan incapaces de hacer el menor daño.
—No estarán envenenadas, ¿verdad? —No lo creo —dijo Tuf—. Acarícielo, empezando por la cabeza y siguiendo hacia atrás. Eso le calmará.
Kefira Qay tocó la cabeza del gatito con gesto inseguro. —Por favor —dijo Tuf—. Me refería a que lo acariciase, no a que le diera golpecitos.
La Guardiana hizo como le decía y Estupidez empezó inmediatamente a ronronear. Kefira Qay se quedó paralizada y miró a Tuf con expresión de horror.
—Está temblando —dijo—, y hace un ruido. —Dicho tipo de respuesta suele considerarse favorable —la tranquilizó Tuf—. Le suplico que continúe con sus caricias y con lo que me estaba diciendo, si tiene la bondad.
—Por supuesto —dijo la Guardiana, acariciando de nuevo a Estupidez. El gatito se removió en su rodilla y acabó adoptando una postura más cómoda—. Si quiere poner la otra cinta continuaré —le dijo.
Tuf hizo desaparecer de la pantalla a la nave partida en dos, así como al acorazado, y en su lugar apareció otra escena: un día de invierno, ventoso y muy frío, al parecer. El agua tenía un color oscuro y estaba bastante revuelta. El viento la agitaba levantando pequeños remolinos de espuma blanca. Un acorazado flotaba en el mar con sus enormes tentáculos extendidos a su alrededor, dándole el aspecto de una enorme flor monstruosamente hinchada, a la deriva sobre el oleaje. La cámara que tomaba la imagen pasó sobre él y dos brazos, rodeados por su corola de serpientes, se alzaron débilmente del agua, pero el aparato se encontraba demasiado lejos para correr peligro. Por lo que se veía en los bordes de la imagen se encontraban en la góndola de un gran dirigible plateado y la cámara estaba filmando a través de una portilla de cristal bastante grueso. La cámara cambió de ángulo y Tuf vio que su dirigible formaba parte de un convoy de tres, desplazándose con majestuosa indiferencia sobre un enfurecido oleaje.
—El Espíritu de Acuario, el Lila D. y el Sombra del Cielo —dijo Kefira Qay—. Se dirigían hacia un grupo de pequeñas islas situado al Norte, en el cual el hambre ha estado haciendo estragos. Piensan evacuar a los supervivientes para llevarlos a Nueva Atlántida —en su voz había una sombra de tensión—. Esta grabación fue realizada por el Sombra del Cielo, el único dirigible que sobrevivió. Mire atentamente la pantalla.
Los dirigibles avanzaban invencibles y serenos por el aire. De pronto, justo delante de la silueta azul plateada del Espíritu de Acuario se distinguió un movimiento bajo las aguas, como si algo se removiera bajo el velo verde oscuro del mar. Era algo grande, pero no se trataba de un acorazado ya que su color era oscuro y no pálido. El agua se fue haciendo más y más negra y de pronto pareció saltar en un inmenso surtidor hacia el cielo. En la imagen apareció una gigantesca cúpula, oscura como el ébano, que fue haciéndose más grande, como si fuera una isla que emergiera de los abismos, hasta concretare en una silueta negra y de piel rugosa como el cuero, rodeada de veinte largos tentáculos negros. La silueta crecía segundo a segundo hasta que dejó de tocar las aguas. Sus tentáculos colgaban fláccidamente bajo ella, dejando caer chorros de agua, a medida que ascendía. De pronto empezaron a extenderse y Tuf vio que la criatura era tan grande como el dirigible que avanzaba hacia ella. Cuando tuvo lugar el encuentro fue como si dos inmensos leviatanes del cielo hubieran decidido aparearse. La inmensidad negra se situó encima del dirigible y sus brazos lo rodearon en un mortífero abrazo. La cubierta exterior del dirigible fue desgarrada y las celdillas de helio se arrugaron más y más hasta reventar. El Espíritu de Acuario se retorció cual un ser vivo, marchitándose en el negro abrazo de su amante. Cuando todo hubo terminado la cosa negra dejó caer sus restos al mar.
Tuf congeló la imagen, clavando sus solemnes ojos en las figurillas que saltaban de la góndola a una muerte segura.
—Otra de esas cosas destruyó el Lila D. en el trayecto de vuelta —dijo Kefira Qay—. La Sombra del Cielo sobrevivió para narrar la historia, pero en su siguiente misión también fue destruido. Más de un centenar de dirigibles y doce naves se perdieron en la primera semana después de que aparecieran los globos de fuego.
—¿Globos de fuego? —preguntó Haviland Tuf, acariciando a Duda, instalado sobre la consola—. No vi ningún fuego.
—El nombre fue acuñado cuando destruimos por primea vez una de esas malditas criaturas. Una nave de los Guardianes logró acertarle con un proyectil de alto poder explosivo y la bestia estalló como una bomba. Luego se desinfló y cayó ardiendo al mar. Son extremadamente inflamables. Basta con un láser y se encienden como la yesca. —Hidrógeno —dijo Haviland Tuf. —Exactamente —confirmó la Guardiana—. Nunca hemos logrado capturar uno entero, pero logramos adivinarlo a partir de los trozos rescatados. Esas cosas pueden generar corriente eléctrica en su interior. Toman agua y luego realizan una especie de electrólisis biológica. Expelen el oxígeno en el agua o el aire yeso les ayuda a moverse. Podría decirse que son una especie de reactores movidos por aire. El hidrógeno llena unos sacos en forma de globos y les ayuda a subir. Cuando desean retirarse de nuevo al agua, abren una especie de pliegues en su parte superior… Fíjese, ahí está. Entonces, todo el gas escapa y el globo de fuego vuelve a bajar hacia el océano. La piel externa es parecida al cuero y muy resistente. No son muy rápidos, pero sí bastante inteligentes. A veces se esconden en los bancos de nubes y se apoderan de las naves que pasan volando bajo ellos sin las debidas precauciones. y no tardamos en descubrir, para nuestra desesperación, que se reproducen tan rápido como los acorazados.
—Muy intrigante —dijo Haviland Tuf—. Me arriesgo a sostener la hipótesis de que con la aparición de los globos de fuego perdieron el dominio del aire, igual que ya habían perdido el del mar.