Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
"No, pero he oído que los caminos que llevan a la ciudad estaban enfangados."
Belle suspiró. "Bueno, supongo que no podemos esperarlos toda la noche. Por favor diga a Lord Blackwood que bajaré lo antes posible. Oh, y si no le importa, no le diga que estaba dormida."
Persephone asintió y se marchó de la habitación.
Belle se levantó de la cama y cruzó el cuarto hasta su vestidor, donde su precipitadamente elegido traje de novia colgaba. Supuso que debería llamar para que su criada la ayudara a vestirse. Siempre había soñado con que tendría a su madre y a Emma y quizás a alguna amiga más con ella para ayudarla a ponerse su traje de novia. Reirían y bromearían y soltarían risitas por cualquier cosa. Sería un magnífico enlace, y ella parecería una reina. Pero no había nadie. Estaba sola.
Sola en el día de su boda. Qué deprimente, pensó.
Sus pensamientos volaron a John, quien, indudablemente, la esperaba con impaciencia abajo. Podía verlo en su imaginación, recorriendo el salón de arriba abajo, su paso punteado por la cojera que tan querida se le había hecho. Sus labios se curvaron en una sonrisa. No estaba sola. Y nunca más lo estaría.
Acababa de estirar la mano para coger el vestido cuando oyó un escándalo en el vestíbulo. Su cabeza giró por instinto hacia la puerta cuando esta se abrió de par en par. Emma, casi literalmente, entró volando en el cuarto.
"¡Dios santo, prima!" exclamó, jadeante. Belle supo sin duda que había subido los escalones de dos en dos. "¿No crees que podrías haberme dado un pequeño aviso?"
"Fue todo muy repentino," se defendió Belle.
"Sospecho que eso se queda un poco corto."
Su atención se distrajo por un escándalo aún mayor en el pasillo.
"Oh, Señor" refunfuñó Emma. "Seguramente será Alex. "
El hombre en cuestión casi dio una patada a la puerta para entrar.
"Acertaste," contestó Belle con sequedad.
El pecho de Alex subía y bajaba por el esfuerzo. Belle pensó que seguramente había subido los escalones de tres en tres. Él clavó sus letales ojos verdes en su esposa, quien tuvo el detalle de parecer al menos un poco incómoda.
"Si alguna vez te vuelvo a ver saltar así de un carruaje, entonces, te juro por Dios, que voy a estrangularte."
Emma eligió la vía de la resistencia pacifica y evitó dirigirse directamente a su marido. "Está un poco sobreprotector debido a mi delicada condición," confió a Belle.
"Emma… " dijo él, en tono peligroso.
John eligió ese momento para aparecer en la puerta. "¿Qué demonios sucede aquí?"
Belle chilló, agitó los brazos en el aire, y entró corriendo en su vestidor. "¡No puedes verme!" gritó.
"Oh por Dios, Belle. Esta no es precisamente una boda tradicional."
"Va a ser tan tradicional como me apetezca. Así que márchate. Te veré abajo." Su voz sonaba amortiguada, a través de varias capas de la tela y una puerta de madera bastante gruesa.
Alex puso los ojos en blanco y refunfuñó, "Mujeres", lo que hizo que su esposa le devolviera una mirada aún más fulminante que la propia. "Necesito una copa." Salió de la habitación con paso majestuoso. John lo siguió sin una mirada atrás.
Emma cerró la puerta rápidamente tras ellos y se apresuró hacia la puerta del vestidor. "Se han marchado," dijo en voz baja, sin saber por qué susurraba.
"¿Estás segura? "
"Por el amor de Dios, Belle. Tengo ojos, ¿no? Te digo que se han ido."
Belle asomó la cabeza por la rendija de la puerta, y cuando se aseguró de que el cuarto carecía de visitantes masculinos, se aventuró hacia fuera.
"Solía pensar que eras la persona más sensata que conocía," refunfuñó Emma.
"Perdí mi sensatez," dijo Belle, convencida.
"¿Estás segura de que estás preparada para hacer esto? "
Belle asintió y una lágrima apareció en su ojo. "Es solo que creí que sería diferente. ¡Mi madre ni siquiera está aquí! " Sorbió sonoramente por la nariz.
Emma le rozó el brazo, profundamente conmovida por las lágrimas de su prima. "Puedes esperar, Belle. No hay ninguna razón por la que tengas que pasar por esto hoy."
Belle sacudió la cabeza. "No puedo esperar, Emma. Ni un día más." Y entonces le contó la historia completa.
Capítulo Diecisiete
Una vez que Emma se convenció de que Belle estaba realmente enamorada de John, ayudó a su prima con su vestido de boda y proclamó que era la novia más radiante que había visto jamás.
"Supongo que eso significa que ya no tengo los ojos inyectados en sangre," bromeó Belle. Había dejado salir un verdadero torrente de lágrimas.
Emma asintió solemnemente. "¿Quieres que Alex sea tu padrino? "
Belle frunció el ceño. "Esperaba que Ned estuviera ya aquí para eso. Si no puedo tener al padre de la novia, esperaba tener al menos al hermano. Ya veras, papá se pondrá furioso por no haber podido entregarme. "
"Bueno, me entregó a mi," dijo Emma, en tono pragmático. "Eso tendrá que bastarle. ¿Contestó Ned a tu nota? "
"No ha habido tiempo."
Emma se mordisqueó el labio inferior. "¿Por qué no voy abajo y veo si puedo demorar los preparativos? Vuelvo enseguida.”
Salió de la habitación y bajó al salón. John marcaba el paso de un lado a otro de la habitación, no tanto por nerviosismo como por impaciencia. "¿Por qué tarda tanto?" estalló.
Emma apretó los labios y alzó la mirada hacia el reloj. "Son solo las siete y diez. Eso es ser muy puntual para una boda que se supone que comienza a las siete."
"Mujeres." El comentario provino de su marido, quien estaba tumbado sobre un sofá a todas luces demasiado pequeño para su enorme cuerpo. Dunford estaba sentado frente a él, sonriendo con suficiencia.
Emma los fulminó a ambos con una mirada antes de volver a su futuro primo político. "Sólo necesitamos un poco más tiempo," dijo evasiva.
"Emma, querida," dijo su marido en un tono increíblemente suave. "¿Puedes venir aquí un momento? "
Emma lo miró con recelo, pero se acercó al sofá.
"¿Ves al sacerdote allí? " susurró él.
Ella asintió.
"¿Notas algo, er, digamos, extraño en él? "
Emma ladeó ligeramente la cabeza mientras contemplaba al corpulento caballero. "Parece inclinarse un poco a la izquierda."
"Exactamente. Lleva aquí treinta minutos, y esta es su cuarta copa de brandy. Me parece que deberíamos poner en marcha esta ceremonia mientras todavía somos capaces. "
Sin una palabra, Emma salió del cuarto y volvió arriba. Cuando llegó al dormitorio de Belle, dijo, "No creo que podamos demorarlo mucho más tiempo."
"¿Ni siquiera unos minutos? "
"No, si quieres casarte esta tarde."
Belle no tuvo ni idea de lo que eso significaba, pero decidió que prefería no averiguarlo. Tomó un extremo del velo de níveo encaje español y lo sujetó sobre su cabeza. "Supongo que ya no podemos esperar más a Ned. Deberías llamar a Alex para que me entregue como padrino."
Emma se lanzó escaleras abajo, agarró a su marido de la mano, y pidió a Persephone que comenzara a tocar el piano.
Ella y Alex se encontraron con Belle en lo alto del descansillo justo cuando Persephone comenzó a tocar a lo lejos.
"Dios bendito," dijo Alex cuando la cacofonía asaltó sus oídos. "¿Eso es Beethoven? "
"Juraría que le pedía Bach," dijo Belle, frunciendo las cejas.
"Tampoco creo que sea Bach," dijo Alex. "No creo que sea nada. "
"Solo podemos rezar para que no comience a cantar," dijo Emma. Le lanzó a su prima una última sonrisa mientras bajaba las escaleras para ocupar su sitio como dama de honor.
"No puede hacerlo mucho peor que tú," se mofó Alex.
Belle miró a su prima que ya estaba a mitad de las escaleras. "Me parece que no te ha oído," le susurró a Alex.
"Probablemente haya sido una suerte. ¿Vamos?" Alex le ofreció el brazo. "Creo que es nuestro turno."