La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
Con el aire del hombre que quiere refrescar su memoria, Kurtz ley� en silencio el recorte de prensa, y de vez en cuando mene� la cabeza, diciendo: �Bien, bien�� Sin dejar de leer coment� amablemente:
-�Parece que no fue poca cosa, el curso en cuesti�n. Instrucci�n en el manejo de armas utilizando armas fingidas. Ense�anza de las t�cnicas de sabotaje, con plasticina, en vez de utilizar el explosivo propiamente dicho. Modos de vivir en la clandestinidad. T�cnicas de supervivencia. Filosof�a de las guerrillas urbanas. Incluso la manera de vigilar a una persona convertida en hu�sped en contra de su voluntad, lo cual se explica, seg�n leo, con las siguientes palabras: �Disciplina de elementos violentos en una situaci�n dom�stica.� Si, me gusta el t�tulo. Es un bonito eufemismo.
Kurtz mir� por encima del recorte de prensa y dijo:
-��Es m�s o menos correcto este reportaje o nos encontramos ante una t�pica exageraci�n de la prensa capitalista-sionista?
Charlie ya no cre�a en la buena fe de Kurtz, y tampoco �ste quer�a que creyera en ella. La �nica finalidad de Kurtz era alarmar a Charlie mediante el extremismo de sus propias convicciones, y obligarla a abandonar posiciones que hab�a adoptado sin darse cuenta. Ciertos interrogatorios se llevan a cabo con la finalidad de inducir a decir la verdad, y otros se hacen con el fin de inducir a decir mentiras. Kurtz quer�a mentiras. En consecuencia, su voz se hab�a endurecido perceptiblemente, y la expresi�n de diversi�n de su cara desapareci� muy de prisa. Kurtz pregunt�:
-��Quieres darnos una imagen un poco m�s objetiva quiz�, Charlie?
En tono de desaf�o y ech�ndose hacia atr�s por primera vez, Charlie repuso:
-�Todo fue cosa de Al. No m�a.
-�Pero fuisteis juntos.
-�Fue una manera de pasar un fin de semana en el campo, en unos momentos en que no ten�amos dinero. Esto es todo. Kurtz murmur�:
-�Esto es todo.
Y dej� a Charlie con un silencio muy amplio, acusatorio, demasiado pesado para que Charlie se enfrentara a solas con �l. Charlie protest�:
-�No fuimos Al y yo solamente. �ramos unos veinte. Gente joven, del mundo teatral. Algunos todav�a eran alumnos de la escuela de arte dram�tico. Alquilaron un autocar, fumaron hach�s, tocaron m�sica toda la noche. �Hay algo malo en esto?
En aquellos precisos instantes, Kurtz nada opinaba acerca de la bondad o la maldad del asunto. Dijo:
-�Ellos. �Y qu� hac�as t� all�? �Conduc�as el autocar, con esa pericia de conductora que nos dicen posees?
-�Yo iba con Al. Ya te lo he dicho. Era asunto suyo, no m�o.
Charlie hab�a perdido su punto de apoyo y comenzaba a caerse. Apenas sab�a c�mo hab�a dado el resbal�n, o qui�n le hab�a golpeado los dedos. Quiz� el cansancio la hab�a obligado a soltarse.
Quiz� esto era lo que hab�a deseado en todo momento. Kurtz le pregunt�:
-��Y te divert�as a menudo de esta manera, Charlie? Hablando por hablar, fumando hach�s, dedic�ndote inocentemente al amor libre, mientras los otros aprend�an las artes del terrorismo� Hablas como si esto fuera habitual en ti. �Habitual? �No es eso?
-��No era habitual! Esto ha terminado para m�. Y adem�s no me divert�a.
-��Quieres decir con qu� frecuencia lo hac�as?
-��No lo hac�a con frecuencia!
-��Cada cu�ndo?
-�Un par de veces. Y esto es todo. Me aburr� pronto de ello. Ca�a girando y girando, y la oscuridad adquir�a m�s y m�s densidad. Estaba rodeada de aire, pero el aire no la tocaba.
��Joseph, s�came de esta situaci�n!� Pero Joseph era precisamente quien la hab�a metido en ella. Charlie aguzaba el o�do en espera de o�r a Joseph, le enviaba mensajes con la parte trasera de la cabeza. Pero en respuesta de ellos no recib�a mensaje alguno. Kurtz la mir� derechamente, y Charlie contest� haciendo lo mismo. Charlie le hubiera atravesado con la mirada si hubiera podido, le hubiera dejado ciego mediante el retador fuego de sus ojos. Pensativo, Kurtz dijo:
-�Un par de veces. �Es correcto, Mike?
Litvak levant� la vista de sus notas, y, como un eco, contest�: -Un par.
Kurtz pregunt� a Charlie:
-��Y por qu� te aburriste de ello?
Sin dejar de mirar a Charlie, Kurtz alarg� la mano para coger la carpeta de Litvak.
Bajando la voz para producir m�s efecto, Charlie repuso: -Imperaba un ambiente muy brutal.
Mientras abr�a la carpeta, Kurtz dijo:
-�Es natural.
-�No me refiero al ambiente pol�tico. Me refiero a la sexualidad. Era demasiado para m�. Y no seas obtuso, Mart.
Kurtz se lami� el pulgar y volvi� p�gina. Se lami� el pulgar otra vez y volvi� p�gina de nuevo. Musit� algo, dirigi�ndose a Litvak, quien le contest� con un par de palabras que no eran inglesas. Kurtz cerr� la carpeta y la meti� en la cartera.
En tono pensativo, Kurtz repiti�:
-�Un par de veces. Esto es todo. Luego comenc� a aburrirme. �Quieres hacer alguna modificaci�n a esta manifestaci�n?
-��Y por qu� he de querer?
-�Un par de veces. �Es correcta esta respuesta?
-��Y por qu� no ha de serlo?
-�Un par de veces significa dos veces, �no?
Charlie tuvo la impresi�n de que la luz pendiente sobre ella parpadeaba, �o acaso era solamente su imaginaci�n? Charlie se volvi� hacia atr�s. Joseph estaba inclinado sobre su mesa, bajo la luz de la lamparilla, tan ocupado que ni siquiera levant� la cabeza. Charlie volvi� a su anterior posici�n y vio que Kurtz segu�a esperando su respuesta. Charlie dijo:
-�Dos o tres veces, �qu� importa?
-��Cuatro veces? �Un par de veces significa tambi�n cuatro veces?
-��Vete a paseo!
-�Bueno, a mi parecer es un problema ling��stico. �El a�o pasado visit� a mi t�a un par de veces.� Esto puede significar tres veces, incluso cuatro. Y me parece que cinco es ya el l�mite, ya que cinco viene a ser �media docena�.
Kurtz sigui� toqueteando los papeles y lentamente prosigui�:
-��Quieres cambiar un par de veces por media docena, Charlie? -Cuando digo un par de veces quiero decir un par de veces.
-��Dos?
-�!Si, dos!
-�Bueno, pues dos. �S�, asist� a estas reuniones s�lo dos veces; los otros quiz� se entregaran a ejercicios belicosos, pero mis intereses eran �nicamente sexuales, de recreo y de car�cter social, am�n.� Firmado, Charlie. �Quieres dar las fechas de estas dos visitas?
Charlie dio una fecha correspondiente al a�o anterior, poco despu�s de que ella y Al se juntaran.
-��Y la otra fecha?
-�La olvid�. �Tan importante es?
-�La chica se ha olvidado.
La voz de Kurtz hab�a adquirido una lentitud tal que parec�a fuera a quedar detenida; a pesar de ello no hab�a perdido su fuerza. A la mente de Charlie acudi� la imagen de un animal desma�ado que lentamente se acercara a ella, y este animal era la voz de Kurtz. Este volvi� a hablar:
-��La segunda visita tuvo lugar inmediatamente despu�s de la primera o medi� cierto tiempo entre una y otra?
-�No lo s�.
-�La chica no lo sabe. En el primer fin de semana te dieron un cursillo de introducci�n apto s�lo para novatos, �verdad?
-�As� es.
-��Y cu�l fue el tema del cursillo de introducci�n?
-�Ya te lo he dicho. Sexualidad colectiva.
-��No hubo coloquio, ni conferencias, ni tareas de seminario?
-�Hubo coloquio, ciertamente.
-��Sobre qu� tema?
-�Principios b�sicos.
-��De qu�?
-�De radicalismo. �De qu� iba a ser si no?
-��Recuerdas qui�n dirigi� los coloquios?
-�Una lesbiana gorda nos habl� de la liberaci�n femenina. Y un escoc�s nos habl� de Cuba. Al admiraba a este escoc�s.
-��Y en la segunda ocasi�n, esa ocasi�n cuya fecha has olvidado, la segunda y �ltima ocasi�n, qui�n os habl�?
Charlie no contest�. Kurtz le pregunt�:
-��Tambi�n lo has olvidado?
-��S�!
-�Es un poco raro, �no crees? �De modo que te acuerdas bien de la primera ocasi�n, del asunto de la sexualidad, de los temas de los coloquios y de las personas que los dirigieron, pero nada recuerdas de la segunda ocasi�n?