Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
La chica del tambor - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La chica del tambor

Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:

La chica del tambor
1 ... 47 48 49 50 51 52 53 54 55 ... 163
Перейти на страницу:

-��Y un huevo!

-�Por ejemplo, cierta repulsi�n con respecto a todo tipo de ordenamiento. La convicci�n de que todo gobierno es malo, por lo que el estado nacional es malo, y la conciencia de que estos dos factores juntos atacan el natural desarrollo y la natural libertad del individuo. A esto t� a�ades ciertas actitudes modernas. Tales como la inquina contra el aburrimiento, contra la prosperidad, contra lo que, si no me equivoco, se llama la miseria con aire acondicionado del capitalismo occidental. Y tienes presente la genuina miseria de las tres cuartas partes de la poblaci�n mundial. �No es as�, Charlie? �Vas a contradecir lo que acabo de explicar? �O bien, en esta ocasi�n, debemos dar por supuesto que tambi�n dir�s ��Y un huevo!�?

Charlie hizo caso omiso de las palabras de Kurtz y se dedic� a mirarse fijamente las u�as. De buena gana hubiera dicho: ��Por el amor de Dios! �Es que todav�a importan las teor�as?� Las ratas se hab�an apoderado del barco. Si., en muchos casos es as� de sencillo. Todo lo dem�s no era m�s que una trampa narcisista. Forzosamente ten�a que ser as�.

Imperturbable, Kurtz prosigui�:

-�En el mundo de nuestros d�as, en el mundo actual, yo dir�a que tenemos razones m�s poderosas para adoptar este punto de vista que aquellas que tuvieron nuestros antepasados, debido a que en nuestros d�as las naciones-estado son m�s poderosas que en ning�n momento anterior, y lo mismo cabe decir de las sociedades an�nimas, y, en consecuencia, de las oportunidades para imponer ordenamientos.

Charlie se dio cuenta de que Kurtz la estaba induciendo a llegar a una conclusi�n a la que Charlie no quer�a llegar, pero Charlie no ten�a manera de hacerle callar. Kurtz hac�a pausas en espera de los comentarios de Charlie, pero lo �nico que �sta pod�a hacer era desviar la vista y ocultar su creciente inseguridad bajo una m�scara de furiosa negaci�n.

En tono ecu�nime, Kurtz prosigui�:

-�Te opones a la enloquecida tecnolog�a. Bueno, esto ya lo hizo Huxley antes que t�. Quieres dar lugar a motivaciones humanas que no sean competitivas ni agresivas. Pero para conseguirlo debes eliminar antes la explotaci�n. Ahora bien, �c�mo?

Kurtz hizo otra pausa. Y ahora, las pausas de Kurtz eran para Charlie m�s amenazadoras que sus palabras. Eran pausas entre pelda�o y pelda�o de la escalera que conduce al pat�bulo. Charlie dijo:

-��Mart, basta ya de sermonearme! �Lo entiendes? �Basta! Con implacable buen humor, Kurtz prosigui�:

-�Y es precisamente en el tema de la explotaci�n, si es que te he comprendido bien, Charlie, donde nos pasamos del anarquismo observado, como bien podr�amos decir, el anarquismo practicado.

Kurtz se volvi� hacia Litvak, con la idea de lanzarlo tambi�n contra Charlie, y le pregunt�:

-��Tienes algo que decir al respecto, Mike?

En voz baja, Litvak repuso:

-�Yo creo que la explotaci�n es el quid de la cuesti�n. Si traducimos explotaci�n por propiedad todo queda clarificado. En primer lugar, el explotador le da en la cabeza al obrero con salarios de esclavitud, y le propina este golpe con el arma de su superior riqueza. Despu�s le hace un lavado de cerebro para que el obrero-esclavo crea que la b�squeda de la propiedad es un motivo v�lido que justifica que el amo destruya al obrero trabajando en la cantera. De esta manera le somete a dos ataduras.

Kurtz, muy tranquilo, dijo:

-�Magn�fico. La b�squeda de la propiedad es malo, ergo la pro-piedad en s� misma es mala, ergo aquellos que defienden la propiedad son malos, ergo (como sea que hemos proclamado que no tenemos paciencia para aguantar el proceso evolutivo de la democracia) destruyamos la propiedad y asesinemos a los ricos. �Est�s de acuerdo, Charlie?

-��No seas est�pido! �Yo no soy de �sos!

Marty pareci� un poco defraudado. Dijo:

-��Quieres decir que no est�s dispuesta a desposeer al estado ladr�n? �Qu� te pasa? �Tienes miedo, as� de repente?

Kurtz se volvi� hacia Litvak y le dijo:

-�Si, di, Mike, di.

Dispuesto a ser �til, Litvak dijo:

-�El estado es tir�nico. Estas son exactamente las palabras que Charlie ha dicho. Tambi�n se ha referido a la �violencia� del estado, al �terrorismo� del estado y a la �dictadura� del estado.

Con acentos un tanto sorprendidos, Litvak, despu�s de una pausa, concluy�:

-�Se ha referido a casi todo lo malo que un estado puede llegar a ser.

-��Esto no significa que vaya por ah� asesinando a gente y robando malditos bancos! �Cristo! �D�nde estoy?

La alarma de Charlie no impresion� a Kurtz, quien dijo:

-�Charlie, t� misma nos has dicho que las fuerzas de la ley y el orden no son m�s que sicarias de una falsa autoridad.

Litvak remach�, record�ndoselo a Kurtz:

-�Y tambi�n ha dicho que las masas no pueden alcanzar la verdadera justicia mediante los tribunales y juzgados.

-��Y as� es! �El sistema entero es una mierda! Es una farsa, es corrupto, es paternalista�

Con toda amabilidad, Kurtz pregunt� a Charlie:

-��En este caso, por qu� no lo destruyes? �Por qu� no lo vuelas, por qu� no le pegas un tiro a todo polic�a que intente evitar que lo hagas, o, mejor dicho, a todo polic�a que se te ponga a tiro? �Por qu� no te cargas a todos los imperialistas y colonialistas, est�n donde est�n? �Qu� se ha hecho de tu tan cacareada integridad? �Qu� ha pasado?

-��No quiero volar nada! �Quiero paz! �Quiero que todos seamos libres!

Con estas palabras, Charlie procur� refugiarse en su m�s segura tesis. Pero Kurtz no dio muestras de haberla o�do, e insisti�:

-�Me defraudas, Charlie. De repente demuestras que eres in-coherente. Has llegado a conclusiones. Ahora bien, �por qu� no act�as en concordancia con ellas? �Por qu� en un determinado momento te comportas como una intelectual con la vista y el intelecto precisos para ver lo que las enga�adas masas no pueden ver, y en el instante siguiente careces del valor suficiente para prestar un peque�o servicio, como un robo, un asesinato o la voladura de algo, como, por ejemplo, una comisar�a de polic�a, en beneficio de aquellos cuyas mentes y cuyos corazones est�n esclavizados por los capitostes capitalistas? Vamos, vamos, Charlie: �d�nde est� tu acci�n? T� eres el alma libre, aqu�. No nos des palabras, danos actos.

La contagiosa alegr�a de Kurtz hab�a alcanzado m�s altura. Sus p�rpados se hab�an fruncido de tal manera que en los extremos externos formaban negras curvas incisas en la curtida piel. Pero Charlie tambi�n sab�a luchar. Habl� directamente a Kurtz, utilizando las palabras tal como �ste hac�a, golpe�ndole con ellas, intentando abrirse a golpes un camino que, derribando a Kurtz, la llevara a la libertad:

-�Oye, Mart, soy superficial, �comprendes? No he le�do, soy analfabeta, no s� razonar, ni s� analizar. Fui a caras escuelas de tercera clase desde un punto de vista docente, y me hubiera gustado, m�s que cualquier otra cosa en el mundo, haber nacido en una calleja de cualquier pueblo, y que mi padre hubiera sido un trabajador manual, en vez de dedicarse a quedarse con los ahorros acumulados por viejecitas a lo largo de toda una vida. Estoy harta de que me laven el cerebro, estoy harta de que me digan quince mil razones todos los d�as en cuyos m�ritos no debo amar de igual a igual al pr�jimo. �Y ahora quiero irme a la maldita cama!

-��Quieres decir con esto, Charlie, que reniegas de la postura por ti adoptada?

-��Yo no tengo una postura adoptada!

-��No?

-��No!

-�No has adoptado una postura, no te has comprometido con el activismo, salvo en el aspecto de ser una no alineada.

-��Esto!

Muy satisfecho, Kurtz a�adi�:

-�Pac�ficamente no alineada. Perteneces al extremo centro.

Kurtz se desabroch� despacio el bolsillo izquierdo de la camisa, meti� en �l sus gruesos dedos, y extrajo, de entre una porci�n de objetos heterog�neos, un recorte de prensa, doblado y muy largo, que, a juzgar por el lugar excepcional en que hab�a estado guardado, era diferente de aquellos otros guardados en la carpeta. Mientras desdoblaba lentamente el recorte, Kurtz dijo:

-�Charlie, no hace mucho has dicho incidentalmente que Al y t� asististeis a un congreso, en no s� qu� lugar de Dorset. Creo que calificaste este congreso como �Un curso de pensamiento radical, en un fin de semana�. No hemos hablado con detalle de lo que all� pas�. Creo recordar que, por alguna raz�n u otra, pasamos como sobre ascuas por este tema. �Te molestar�a que habl�ramos de ello un poco m�s?

1 ... 47 48 49 50 51 52 53 54 55 ... 163
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)